Cristóbal Andrade se recuperó de leucemia y cumplió sueño de competir en mundial de escalada en China
El joven de 16 estuvo en tratamiento durante los últimos dos años. Ahora está sano y sin remedios, sin nada. Sólo con controles mensuales, explica su madre.
Cristóbal Andrade (16) debía llegar a Chile en la madrugada de este miércoles desde Guiyang y Chongqing, China. Ahí participó en el World Climbing Series 2026 / Speed, que es la escalada de velocidad.
El joven de Rengo compitió en las modalidades speed individual y speed relevos. Quedó en los puestos 54 y 56, respectivamente, resultados que por su historia de vida no son lo más importante. Para Andrade lo relevante es haber terminado otro gran viaje, que comenzó hace dos años cuando fue diagnosticado de cáncer.
«La escalada ha sido una parte importante de mi vida, porque la practico desde los seis años. Cuando chico soñaba con competir en mundiales. Participar en el mundial de China significa mucho para mí, porque en 2024 tuve el diagnóstico de cáncer, cuando me estaba preparando también para el mundial juvenil de China. Estaba en una competencia, que me iba a dar la oportunidad de poder viajar a Guijang. Me fue súper bien, aún estando débil fisícamente por la enfermedad, pero el día que mandaron las nominaciones para el campeonato mundial, justo estaba en quimioterapia», cuenta Cristóbal.
¿Cómo vivió ese proceso?
«Fue difícil para mí. Me rompió por dentro, porque llevaba años esforzándome para tener una oportunidad, pero de un día para otro tenía que estar haciéndome una quimio, sin poder hacer lo que amaba que era escalar. Me bajoneó caleta y dije que ya no quería escalar. Estuve durante todo mi tratamiento en la casa de acogida Fundación Nuestros Hijos, acompañado por mi mamá, donde teníamos actividades. Yo no quería salir de la pieza, solo quería estar encerrado, no quería ver a nadie. Estaba enojado conmigo mismo, con el resto. Me empecé a dar cuenta de lo frágil que es la vida y lo importante que es disfrutar cada momento, porque el tiempo no vuelve. Ahora me siento agradecido por lo más mínima que sea una cosa, como salir a caminar con mi abuela o conversar con mi mamá».
Justamente su mamá, Raquel Lara, con su marido y sus dos otros hijos, lo estaba esperando ansiosa, porque fue la principal testigo del camino pedregoso que tuvo que recorrer para lograr su sueño deportivo. «No había ninguna referencia familiar para que Cristóbal se entusiasmara con la escalada. Era hiperactivo, por lo que quisimos que hiciera un deporte para que botara energía. Estuvo en fútbol, básquetbol, taekwondo y al final se quedó con la escalada», agrega Lara, dueña de la amasandería Santa Raquel.
«A los 14 años le diagnosticaron leucemia. Noté que estaba un poco pálido y muy cansado. Nosotros lo atribuíamos a que estaba entrenando mucho para clasificar al Mundial Juvenil de China de ese año. Un día amaneció con un ganglio del cuello inflamado y se desmayó durante la inauguración del campeonato nacional en el Centro Olímpico, en Santiago. Lo llevé al hematólogo, le hicieron un chequeo completo y a la semana siguiente lo mandó a hospitalizarse de urgencia a Rancagua y al otro día fue trasladado al Hospital Ezequiel González Cortés. Todo el proceso lo vivió callado. No era mucho de expresarse. Vivió el momento en silencio. Y después no quería escalar y ni saber del deporte», relata.
El cambio ocurrió al comenzar la terapia de rehabilitación en la Fundación y en el hospital, aunque estuvo ocho meses con quimioterapia, en un tratamiento de dos años que completó con quimioterapia oral. «Ahora está sano y sin remedios, sin nada. Sólo con controles mensuales», apunta su madre. En la Fundación, casualmente, había un muro de escalada chiquitito, donde comenzó a moverse de a poco, hasta que dijo «quiero volver». Eso pasó un año después de saber que tenía cáncer.
¿Cuál fue el momento más difícil para Cristóbal, Raquel?
«Cuando se le cayó el pelo, de un día para otro».
«La leucemia es un cáncer que afecta la sangre y la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas. Se caracteriza por la proliferación descontrolada de glóbulos blancos anormales, que desplazan a las células sanas y alteran la producción normal de glóbulos rojos y plaquetas. Esto puede afectar la capacidad del organismo para combatir infecciones, transportar oxígeno y controlar sangrados», explica el doctor Javier Zelada, hematólogo de Clínica Universidad de los Andes.


