Colores claros, muebles plegables y una buena distribución ayudan a disfrutar la luz natural
Especialistas aconsejan conectar terrazas y balcones con el resto de la vivienda.
Con la llegada de la primavera, las terrazas recuperan su función como espacio habitable en los hogares. Si dispone de pocos metros cuadrados, el desafío es elegir bien los muebles, definir el uso que tendrá cada rincón y evitar elementos que dificulten el paso.
Las imágenes que acompañan esta nota corresponden a tres proyectos realizados por Rustic Chic, firma dedicada al diseño y fabricación de muebles a medida. Se trata de terrazas de 3, 10 y 12 m2, que muestran distintas formas de distribuir y aprovechar estos espacios.
El primer caso corresponde a una terraza de 3 m2. Marisol Velásquez, fundadora de la compañía, explica que la clienta quería convertirla en un lugar cómodo para descansar y disfrutar. La propuesta incluyó un sillón compacto que ocupó todo el ancho disponible, muros verdes para sumar color y conectar el espacio con el exterior, además de dos mesas pequeñas que se pueden mover según la necesidad. «La idea fue aprovechar al máximo el espacio y mantenerlo funcional», describe.
Para el diseñador de interiores José Vivanco, dueño de la firma que lleva su nombre, los espejos en algunos de los muros también pueden ayudar a que una terraza pequeña se vea más amplia: a su juicio, este espacio debe entenderse como una extensión del interior de la vivienda. «Si la terraza está frente al living, debe continuar con el lenguaje del living; si está junto al comedor, debería mantener esa misma lógica», plantea.
Para estas miniterrazas, recomienda dos sitiales de hasta 70 centímetros cada uno, una mesa de centro y una planta. Esta última permite incorporar vegetación y reforzar el vínculo entre el interior y el exterior. Si se quiere sumar un comedor, aconseja optar por una mesa cuadrada en vez de una redonda -ya que permite aprovechar mejor los rincones- y acompañarla con tres o cuatro sillas.
La diseñadora de ambientes Macarena Jarpa agrega que los colores claros pueden ayudar a que un espacio chico luzca más amplio. Para estos casos, recomienda una mesa abatible de entre 60 y 70 cm, que se pueda fijar a la pared o a la baranda, junto con dos sillas plegables que se puedan guardar o colgar cuando no se usen. «Descartaría los sofás grandes, las mesas de mucho volumen y las parrillas fijas, porque terminan quitando espacio para circular», explica.
Dos ambientes
El segundo proyecto corresponde a una terraza de 10 m2. En este caso, la superficie permitió crear dos sectores con usos distintos. En uno de los extremos se instaló un living en formato L, alternativa que permite aprovechar los bordes de la terraza. En el otro se ubicó un comedor con taburetes altos, pensado para desayunos, almuerzos y reuniones familiares.
El departamento está en la playa, por lo que el proyecto incorporó tonos turquesa y crudos. La elección buscó relacionar la decoración con el entorno y acompañar la vista hacia el mar.
Vivanco coincide en que una terraza de este tamaño permite diferenciar dos ambientes. Para el sector de estar propone un sofá de exterior de 1,20 metros, una mesa de centro pequeña y una poltrona a un costado; en el otro extremo, una mesa con dos sillas para formar el comedor.
Las alfombras también pueden servir para ordenar visualmente los distintos sectores. «Ayudan a delimitar el espacio, porque contienen los muebles y hacen que todo se vea más integrado», explica. En cuanto al mobiliario, el diseñador recomienda evitar los muebles plásticos tradicionales de exterior y optar por piezas que mantengan una relación con el estilo y los materiales utilizados dentro de la vivienda.
Jarpa, por su parte, coincide en que es mejor mantener en la terraza la misma paleta de colores del interior. «Al usar los mismos tonos, la terraza se siente como una continuación de la casa y visualmente se percibe más grande», afirma.
Más amplias
El tercer ejemplo corresponde a una terraza de 12 m2, de aproximadamente 1,54 metros de ancho por 8 m de largo. Rustic Chic aprovechó su extensión para crear tres sectores: un pequeño comedor, un área de estar y un rincón para leer y descansar. El proyecto también incluye una solución para cubrir el aire acondicionado y hacerlo parte de la decoración.
Para este tipo de espacios largos y angostos, Velásquez recomienda distribuir los distintos usos a lo largo de la terraza. Así cada sector cumple una función, pero todos mantienen una misma línea.
Vivanco propone ubicar en uno de los extremos un sofá seccional acompañado de una mesa y dos banquetas pequeñas; en el otro sector, un comedor para cuatro a seis personas. Así la terraza puede reunir las funciones de living y comedor sin perder espacio. «Se pueden usar lámparas colgantes sobre la mesa del comedor y sumar otras fuentes de luz, como una lámpara de pie o lámparas de mesa», añade.
Jarpa, en tanto, sugiere una mesa redonda o cuadrada de unos 90 cm acompañada por cuatro sillas o un banco corrido, lo que suma asientos sin ocupar demasiado espacio. Para el sector de descanso, recomienda un sofá modular pequeño, un sillón con reposapiés, macetas elevadas, un pequeño huerto o un mueble bajo para guardar objetos que no se usan con frecuencia.


