En cuatro meses es la celebración y la actriz se prepara con especialistas
Aumentó las visitas al dentista, va a pilates cuatro veces por semana, quiere sacarse un lunar de su nariz y también hará los anillos de la ceremonia.
A cuatro meses de su matrimonio y atravesando el proceso final de una mudanza, Ingrid Parra se prepara para el día en que se vestirá de novia. En julio, su novio, Paulo Henríquez, le pidió matrimonio en Brasil y al poco tiempo la actriz, que es parte de «El club de la comedia», contrató a su amiga Nico Becker como wedding planner, quien también organizó la boda de Daniela Nicolás. «Lo primero que hice fue contratar a la Nico porque la conozco de hace años y no me quiero estresar. Tengo 42 años y no estoy para estresarme por la elección de las flores y esas cosas», dice Parra.
Gracias a los ritmos que le impone la especialista, la comediante ya tiene contratado el lugar, la decoración y hasta eligió su vestido de novia. Por eso ahora está enfocada en su bienestar y su agenda semanal incluye visitas a distintos especialistas. A saber: este martes, la orfebre visitó a su amiga Lorna Batarce, quien le realiza masajes de drenaje linfático, y luego realizó su visita mensual a su dentista de toda la vida, ya que admite estar preocupada «del más mínimo detalle». En la misma línea, este miércoles irá a Central Klinic para que le extraigan un lunar de la nariz «porque una se fija en detalles. Nunca le había dado bola a este lunar, pero ahora me molesta para las fotos. Una se pone más pretenciosa y, por supuesto, que el novio me dijo que estoy hilando fino, pero me molesta. También estoy con vitaminas, botox y pienso colocarme algún hilo tensor (en el rostro)».
Junto con esos procedimientos, la orfebre reconoce que se ha puesto matea con cosas tan cotidianas como tomar al menos un litro y medio de agua, «lavarme la cara todas las noches y aplicarme el skincare. Para eso yo era muy flojita, así que me estoy obligando a ser disciplinada». Otra rutina nueva que incluyó en su vida es ir a pilates reformer cuatro veces a la semana.
Para el ítem cabello, como no está contenta con su largo actual, se está realizando tratamientos semanales para fortalecer su pelo y probando peinados con extensiones para el gran día. Esta actividad también es un panorama junto a su hija Emma y en la peluquería las espera su amigo Fernando, de Pelo Malo. Además, por coincidencia, desde hace varios meses se está borrando un tatuaje que justo se verá con el escote del vestido de novia que eligió. El tratamiento no estará al 100% para el momento de la celebración, pero sí podrá taparlo con maquillaje.
Sus argumentos para toda esta inversión son que «toda novia quiere disfrutar esta etapa y yo la estoy disfrutando a concho. Toda novia se merece hacer todo lo que tenga ganas de hacer porque es tu gran día, tu gran momento y la atención se va a centrar en tu novio y en ti. Se supone que es un día que vas a recordar para toda la vida, porque una se casa para no separarse, y quieres verte hermosa, perfecta, tal como la Daniela Nicolás en su matrimonio. Quiero sentirme en mi mejor momento ese día».
Para cerrar sus tareas de novias, Ingrid decidió que ella misma haría los anillos del matrimonio. «Recién estoy armando mi taller porque nos cambiamos de casa hace menos de un mes. Para hacer el tocado que voy a usar ese día no me va a alcanzar el tiempo, así que una amiga me va a ayudar a llevar a cabo lo que tengo en la cabeza. Ella se llama Pía Cortés, es una genia. Quizás parezca que estoy estresada, pero estoy bastante feliz haciendo todas estas cosas».


