El conductor de CHV admite que se despega del teléfono sólo para dormir
Le saca el jugo a sus lentes con IA para escuchar música y noticias mientras anda en bicicleta.
Eduardo de la Iglesia, animador del matinal de CHV «Contigo en la mañana», asume en esta nota su estrecha relación con la tecnología.
Si le quitaran el teléfono celular por un día, ¿qué tan complicada sería su vida?
«Uf, sería complicado porque estoy siempre en permanente contacto con mi señora, ya que hay hartas horas de vuelo en materia de trabajo. Es sin duda lo que más extrañaría porque gracias al teléfono siempre hablamos de nosotros, de los niños, coordinamos cosas de la casa».
¿Cuál es la aplicación que más utiliza durante un día normal? Asumiría que es WhatsApp.
«Así es, sin duda uso muchísimo WhatsApp. Es la red social que me permite estar en permanente contacto con la familia, amigos, grupos de trabajo. Me es muy útil para el día a día. De hecho, uso mucho la suite creativa de mi celular -un Honor Magic 8 Pro-, donde me luzco con las fotos y su edición con IA. Siempre me piden que saquemos las fotos con mi teléfono y claro, después las comparto por WhatsApp».
¿Qué tecnología siente que realmente le cambió la manera de trabajar?
«No sólo en mi trabajo, sino que para la humanidad te diría que son las redes sociales. La manera en que nos hemos vinculado los unos con los otros a través de las redes ha transformado profundamente la forma de vivir, la forma de hacer comunidad, de hacer sociedad, de hacer cultura, política. Eso ha tenido efectos positivos gigantescos. Todo es mucho más horizontal, rápido y también riesgoso. Tiene un efecto bien extraño y todavía no nos hemos dado cuenta cuánto nos afecta, sea positiva o negativamente».
¿Tiene algún gadget que siempre lleva y que para usted ya es casi tan indispensable como las llaves o la billetera? Además del celular, claro.
«Además del celular, debería decir que tengo un trinomio: los gadgets tecnológicos que más uso son el reloj, que me permite monitorear mi salud, pagar, además de conectarlo a mi teléfono y lentes con IA. O sea, lentes, reloj y teléfono».
¿El celular le ayuda a organizarse o a veces siente que es una fuente de distracción?
«El teléfono hoy no es un ente distractor. Al contrario, es un elemento que potencia y ayuda a construir nuestro trabajo. Hace diez años, si tú estabas en pantalla con tu teléfono, el director te hubiese dicho guarda por favor el celular. La gente se hubiese sentido ofendida si tú estabas con el teléfono en la mano, como si no prestaras atención. Pero ya es inconcebible que alguien te diga eso, porque todo está pasando, se traspasa a través de la cámara y nos alimentamos de la información que estamos compartiendo con el equipo de trabajo en el teléfono o hablando con distintas fuentes. Como la gente lo tiene más incorporado, el televidente ya no se ofende si uno tiene el celular en la mano».
Con las redes sociales, los periodistas están mucho más expuestos. ¿Lee los comentarios después de aparecer en pantalla o aprendió a ponerle límites?
«En general, no ando mirando qué se opina de mí o si comentan de mí. Trato siempre de hacer mi trabajo lo más descontaminado posible, porque el algoritmo está hecho para que te sientas alabado o sientas algo medio autodestructivo. Mi primer filtro es mi conciencia: tratar siempre de hacer las cosas lo más profesional, lo más ecuánime posible, formar mi opinión en base a lo que leo o a lo que me informo. Si empiezas a tener un termómetro tan constante sobre lo que dicen en redes sociales, sólo vas a contaminar tu propio pensar, así que trato de mantenerme un poco al margen».
¿Hay alguna tecnología que haya comprado pensando que le cambiaría la vida y finalmente terminó guardada en un cajón?
«Sí, una vez compré un chip que le iba a poner al collar de mi perro para monitorear los pasos y georreferenciarlo en caso de que se perdiera, pero mi perro siempre me acompaña a todos lados, subimos cerros juntos. Así que no le encontré gran utilidad, por lo que está guardadísimo en un cajón».
Ha contado que empezó a moverse en bicicleta durante ciertos traslados e incluso descubrió que podía ahorrar tiempo. ¿Qué tecnología utiliza en esos trayectos: reloj inteligente, audífonos, GPS?
«A través de aplicaciones de GPS descubrí la mejor ruta, la que más me acomoda. Los anteojos son con audífonos, así que voy escuchando música y noticias y el reloj va midiendo mi actividad física. Permite hacer el viaje más placentero y más activo».
Si mañana pudiera inventar un gadget para facilitarle el trabajo como conductor de televisión, ¿cómo sería?
«Me pondría algo en el ojo o en los anteojos que, al mirar a alguien, te diría cómo se llama y qué hace. Me ha pasado que veo gente y su cara me suena. Digo lo conozco, pero no recuerdo su nombre. Le cambio los nombres a las personas. Sería ideal poder hacer match de caras con cargos».
¿Cuál es su manera para desconectarse de la tecnología? ¿Hay algún momento en que dice «ahora dejo el teléfono»?
«Sí, cuando pongo a cargar el teléfono en el velador. Eso ocurre como a las 10 de la noche y no lo tomo más. A pesar de que duermo con el reloj, no tomo el teléfono. Si suena o vibra, me dedico a descansar».
«El teléfono no es un ente distractor. Al contrario, potencia y ayuda a construir nuestro trabajo», Eduardo de la Iglesia.


