Para ver películas, Dani Urrizola usa un llavero-trípode que resiste turbulencias
Pequeños secretos para quitarle peso a las largas horas en un asiento casi sin poder moverse.
La viajera profesional Daniela Urrizola (@daniurrizola) -conductora del programa «Viajando Ando»- está acostumbrada a vuelos largos en aviones que rara vez tienen pantalla en el asiento. Un dispositivo le cambió la vida, dice, pese a ser bien sencillo: un llavero Ikea que se despliega para transformarse en soporte para el teléfono.
«Es un artilugio pequeño, literalmente un llavero que se convierte en atril. Ha sido mi salvación, porque siempre he tenido problemas para ver películas o series en el avión. Antes tenía que apoyar el teléfono donde pudiera, pero si el avión se movía, se caía. Una vez incluso perdí mi teléfono entre los asientos y tuve que esperar a que todos desembarcaran para recuperarlo. Con este llavero ya no tengo que preocuparme. Es tan práctico que lo llevo siempre conmigo y nunca se me pierde; como es un llavero, lo tengo siempre a mano», cuenta.
¿Qué más le resulta imprescindible al viajar?
«Siempre llevo una almohadita y una mantita, eso es básico. Pero este llavero-atril ha sido el descubrimiento del siglo. Lo puedo usar en cualquier avión; es perfecto para esos vuelos donde no hay pantallas. Realmente hace que mi viaje sea mucho más cómodo».
Almohada-cojín
Antes de despegar de un aeropuerto japonés, la bloguera de viajes Coni Fueyo (@coni.fueyo) sabía que se le venía un viaje largo y que su asiento no sería cómodo. Se adentró entonces en las entrañas de un duty free y dio con algo que nunca antes había visto: una almohada-cojín. «Me costó unos $40.000. Es de un material muy parecido al memory foam y tiene funda para que no se ensucie. No es cómo los típicos cojines, es muy pro: tiene un clip que une ambas partes y lo puedes usar como almohada, pero al sacarle un clip se transforma en un asiento. Esto es ideal, sobre todo en los vuelos low cost, que son muy incómodos, porque acolcha un montón», dice la periodista.
¿Qué más no le puede faltar en sus viajes?
«Calcetines de compresión si el viaje dura más de seis horas. También tengo un skincare y maquillaje específico para el avión, porque uno se deshidrata demasiado; yo sí o sí me subo al avión desmaquillada, previamente me hago una rutina muy hidratante en la piel y durante el vuelo me pongo unas mascarillas debajo de los ojos. Por ningún motivo me lavo las manos, la cara ni los dientes con el agua del avión, para eso uso una botellita reutilizable».
Antimareos
Belena Padget (@belena.padget), viajera frecuente y conductora del podcast «El amor de mi visa», siempre se ha preparado bien para los viajes. Tras su primer vuelo largo -13 horas a Nueva Zelanda- aprendió una lección: llevar tapones. «El ruido del avión es altísimo, también la tripulación pasando y los pasajeros conversando. No me da miedo volar, pero sí me mareo mucho, sobre todo en viajes tan largos. Encontré la solución en bloquear la luz y el ruido, por eso mi combo número uno es antifaz y tapones. Trato de no dormir la noche anterior para irme durmiendo durante todo el vuelo».
¿Son más cómodos los tapones que los audífonos con cancelación de ruido?
«Voy turnando. Escucho playlists de relajación las primeras horas de vuelo y luego me pongo los tapones para dormir. Como bloquean el ruido del motor -y todo lo que pasa durante el vuelo-, si te da miedo volar te ayudan a no concentrarte en la nave. Me sirve para descansar, dormir lo más posible y no darle chance a los mareos».


