En Dato mata relato hay historias que están omitiendo.
Desde julio del 2025 sigo el podcast «Dato mata relato», a cargo de los profesores de Historia Cristóbal García-Huidobro, Gregorio Gárate y Nicolás Molina. Lo transmiten por YouTube y Spotify. El tema me apasiona y más todavía llevado por estos tres jóvenes especialistas, que distan mucho de la imagen circunspecta y parsimoniosa que uno pudiera tener de quienes estudian y divulgan el pasado.
La idea es acercar a los usuarios a realidades de nuestro recorrido como nación, dar luces sobre grandes figuras históricas de Chile y al mismo tiempo derribar mitos. Por ejemplo, al decir que la distinguida Isidora Goyenechea era una explotadora laboral de siete suelas. Además abordan la Historia Universal.
Es tan relajada esta clase conversada que una vez le escuché afirmar a Gárate que Trotski y Stalin «se odiaban caleta». Molina, por su parte, ha dicho, hablando de Diego de Almagro, el descubridor de Chilito, «para que las fuentes hayan hecho énfasis en su fealdad… ¡es porque tiene que haber sido muy feo!».
Dicho esto, quiero hacer una aclaración: esta, más que una columna, es una invitación. En efecto, le propongo a este carismático trío de académicos destinar un capítulo del mes al menos a revisar nuestra historia más reciente, donde hay cultura pop, farándula, virales, realities y trendic topics.
¿Por qué si se habla de cómo vivíamos los chilenos en la Colonia ningún historiador se refiere a la televisión, a «Sábados gigantes», al Festival de Viña, al Bolocazzo, a la Teletón? ¿Acaso no sucedieron? ¿Habrán sido ilusiones colectivas?
¿O son temas menores? Es lo que consume la gente, con lo que se divierte y lo que usa para comunicarse. Lo otro, los procesos políticos, las instituciones, las relaciones internacionales, lo macro, todo eso, por más importante que sea, es una soberana lata.
¿Comparado con qué? Con las chavitas despechadas, chimuelo, las Mojojojo y el Chino Orellana. ¿Cuántos conocen a Nicole Moreno, Luli, y cuántos a la sargento Candelaria?
Fuerzo un poquito más el argumento. Siguiendo con el período histórico que puse como ejemplo, si la televisión hubiera llegado a Chile en 1605, ¿no se hablaría nada de ella ni de sus programas y figuras? Sería extrañísimo.
Alguno me dirá que la TV y las redes sociales son muy recientes como fenómenos. 69 y 18 años han pasado, respectivamente, desde que se instalaron por acá. No sé a usted, pero a mí un mes ya me parece harto.
Piénsenlo, profes del podcast. En cuanto a la tele yo podría asesorarlos desde las sombras. Tengo uno que otro datito.


