Los choques entre Nico y Valentina son tan frecuentes como absurdos.
Para júbilo y alivio de la comunidad feminista se fue Álvaro Ballero de «¿Volverías con tu ex? 2». Pero, como una confirmación palmaria y contundente de que la felicidad es solo a ratos, lo veremos volver, según un adelanto del mismo Mega. El caso es que, durante su ausencia, a su todavía esposa, Ludmila Ksenofontova, se le vio sumamente radiante y relajada, hasta más joven. En el anuncio/spoiler lanzado por el canal que transmite el reality se alcanza a notar que el cambio (para mal) de ella al ver de nuevo en Perú a su ahora incomible media naranja opera en forma instantánea.
El caso es que, solucionado parcialmente el permanente conflicto que ambos protagonizaban en el encierro (por la renuncia de Ballero), el relevo no tardó en producirse. Lo tomaron Nicolás Solabarrieta y Valentina Torres, alias «La guarén».
Son, por de pronto, contendores más bisoños. Promedian 27 años y medio, frente a los 45 que en conjunto marcan nuestro primer chico reality y la patinadora rusa.
No obstante, esta condición no ha implicado que muestren más ligereza de sangre y por ende menos belicosidad: Nico y Valentina protagonizan hoy por hoy (lo que se ve en la desfasada pantalla) los más enconados desencuentros.
Al verlos discutir lo angustiante es que al único consenso que siempre llegan es la necesidad de posponer la diferencia de opiniones para el día siguiente, ya sea porque viene una actividad, una competencia de equipos o simplemente debido a que cayó la noche y el reloj biológico les ordena irse «al sobre».
Lo más raro es que terminaron hace meses y no piensan volver. Aquella circunstancia debería darles más libertad para mostrarse tal cual son y tenerle menos pánico a la crítica del otro. Sin embargo respetan al pie de la letra el esquema tóxica vs. mentiroso y se exigen y dan explicaciones como si aún estuvieran juntos.
Lo otro es que los argumentos que intercambian son febles y colegiales, comparados incluso con los que esgrimía Álvaro. Él era (y sigue siendo) retrógrado, machista, arrogante, inconsecuente y manipulador. Todo lo que quieran, pero concedámosle que las peleas que da son por valores, códigos y principios. No porque «Flavia me dijo que la invitaste a cenar» o porque «cuando él se te tiró encima trató de darte un piquito». Por último contraten un libretista.
Este martes la conductora, Tonka Tomicic, les preguntó a ambos: «¿Van a dejar de pelear alguna vez dentro de este resort?».
Es a-go-ta-dor. Ahora me queda más claro por qué los lolos ya no quieren casarse.


