Fiscalía lo acusó de sustracción de menores
Según la fiscalía, el sujeto subió a los menores a su auto bajo amenaza.Los niños estaban jugando al Ring Ring Raja.
Esta historia ocurrió hace casi un mes, pero solo ahora lo que pasó el noche del 10 de julio salió a la luz. Ese día, cerca de las 23 horas, diez amigos del barrio, además de compañeros de curso de primero medio de un colegio que queda a pocas cuadras, tocaron el timbre de una casa ubicada en calle Lo Beltrán, en Vitacura, para luego salir arrancando, travesura conocida desde tiempos inmemoriales como Ring Ring Raja.
La primera vez que tocaron el timbre, no pasó nada. Tocaron por segunda vez. Entonces se desató el infierno.
Según el relato que hizo el fiscal de la causa en una audiencia de formalización efectuada el lunes 13 de julio, y que se basó en las cámaras de seguridad y las declaraciones de los papás de los jóvenes (los menores aún no prestan declaración), de la casa salió un sujeto conduciendo una Ford New Explorer para perseguir a los jóvenes y darles caza, uno por uno.
Todos arriba
En una de las grabaciones se ve el momento en que el sujeto intercepta a los primeros dos. Forcejea con ellos, a uno incluso le rompe el polerón, hasta que logra subirlos al auto a la fuerza. Una vez arriba, les quitó el celular.
El tipo siguió en su persecución hasta que se topó con otros tres. Esta vez no se bajó del auto, le bastó con amenazarlos. Dócilmente, los niños subieron al vehículo y también entregaron sus celulares.
Otra cámara de seguridad muestra el momento en que el auto disminuye su marcha porque se aproxima a una luz roja, instante que es aprovechado por dos de los jóvenes retenidos para abrir la puerta trasera del Ford y arrancar a toda velocidad. Esos dos jóvenes llegarían a la casa de uno de sus amigos y alertarían al papá.
Baja de revoluciones
Según el fiscal, siempre en base al relato que los niños les hicieron a sus padres, el sujeto los amenazó constantemente y, en determinado momento, se habría levantado el chaleco para mostrar un arma que llevaba al cinto. Pero después de que escaparon los dos niños del auto, pareció bajar un poco las revoluciones. Les devolvió el celular y les dijo que llamaran al resto para que se juntaran en un restorán conocido en el barrio. Y que si no lo hacían, ellos, los que estaban en el auto, pagarían las consecuencias.
Benjamín Herrera, padre de uno de los niños, cuenta que su hijo grabó el momento exacto en que uno de sus amigos que estaba en el auto los llamó a ellos, los cinco que estaban libres, para que se juntaran en el restorán. «Y si no lo hacían, les iba a sacar la cresta a los que estaban en el auto», dice.
Los niños accedieron y se subieron al Ford, menos uno, precisamente el hijo de Herrera, que se escondió.
Con siete niños arriba del auto, uno en el asiento del copiloto, cuatro en la cabina trasera y dos en el pick up, el sujeto comenzó a dar extrañas vueltas por los alrededores. Pero ya no repetía las amenazas que hacía antes.
En otro instante en que el auto se detuvo, los dos jóvenes que iban en el pick up escaparon.
Finalmente, tras media hora de absurda persecución, el individuo dejó a los cinco ocupantes del auto que le quedaban en una plazoleta. Los jóvenes fueron a sus casas, le contaron la historia a sus padres y los padres llamaron a la policía.
Falso bullying
Cerca de las tres de la madrugada del sábado 11, carabineros allanaron el domicilio del sujeto y lo detuvo. Adentro encontraron un arma cargada, además de múltiples cartuchos.
El sujeto, de 47 años, fue formalizado por los delitos de sustracción de menores, amenazas y lesiones. Según los antecedentes recabados, hace dos años terminó el curso de reservista del Ejército. «El imputado tiene permiso de tenencia de arma (que lo autoriza para tener un arma dentro de su casa), pero no de porte (para llevarla en la vía pública)», aclara el abogado que representa a los papás, Cristián Díaz.
En la audiencia, la defensa mencionó un supuesto bullying que afectaría al hijo del empresario en su colegio y trató de vincularlo con los diez jóvenes que le tocaron el timbre. Pero la versión fue rápidamente desacreditada.
Primero, porque se comprobó que los diez jóvenes no van al mismo colegio del hijo del empresario. Segundo, porque los jóvenes tocaron el timbre de varias casas y, por lo tanto, no tenían como objetivo específico la casa de Lo Beltrán (de la cual, además, ninguno ubicaba a sus moradores). Y tercero, porque, incluso, aunque hubiese sido cierto, es decir, aunque los diez jóvenes le hubiesen estado haciendo bullying una vez más al niño que habitaba en esa casa, eso no justifica ni explica el actuar desproporcionado de ese padre, tal como dijo el juez que presidió la audiencia.
Desde aquel día, el hombre se encuentra en prisión preventiva en el centro penitenciario Santiago 1.
«El imputado tiene permiso de tenencia de armas, pero no para porte», Cristián Díaz, abogado
querellante


