Nunca debemos asumir que el techo soporta el peso de una persona, advierte experto en diseño
Además del tamaño, hay que considerar superficie para circular: para lugares pequeños se recomiendan modelos plegables.
Las terrazas y balcones ya no se usan únicamente para instalar la parrilla o un juego de living para exteriores. Las reposeras y hamacas están de moda para aprovechar estos espacios al aire libre tal como si estuviera en la playa. «Cumplen un rol muy interesante porque incorporan una función asociada al descanso sin requerir necesariamente un conjunto completo de muebles. Vemos que cada vez se valoran más los muebles que se adaptan a distintos momentos: leer, tomar un café, descansar o simplemente disfrutar del exterior», plantea Julia Becerra, gerente de Diseño para Chile y Colombia de IKEA.
¿Cuánto espacio se necesita para tener una reposera de terraza? Más que medir el mueble, se recomienda primero pensar en el espacio en sí, sus usos y cómo se va a circular alrededor.
«Hay que pensar si quiero tener una mesita con dos sillas para sentarme a comer y disfrutar de la vista, o se quiero un elemento para descansar, dormir siesta, tomar sol o disfrutar del airecito rico de la tarde; también si lo quiero hacer solo o acompañado de eso va a depender si necesito una o dos», indica el diseñador industrial Nicolás Parraguez, docente de Diseño de la Universidad del Desarrollo.
Es clave, añade, entender cómo se circula en la terraza: «Idealmente debo poder acceder a la reposera desde, al menos, un costado para poder sentarme y pararme con facilidad y comodidad. Se necesita al menos un ancho de 60, 70 o hasta 80 centímetros para poder circular por al menos un costado de ella», calcula. El espacio mínimo para transitar debería ser de unos 70 centímetros: «Eso significa poder caminar sin tener la sensación de que voy a botar algo o que voy a chocar con una mesa o voy a pasar a llevar el florero», ilustra.
Optimizar espacios
Becerra menciona que, como referencia, una reposera tradicional puede medir cerca de 2 metros de largo y alrededor de 70 cm de ancho: «A eso deberíamos sumar al menos unos 50 o 60 cm de circulación libre en el sector que funcione como paso». Como las reposeras se ocupan para leer o para tomar algo, aconseja complementarla con alguna superficie de apoyo, «para que ese momento de descanso esté asociado también a que pueda disponer de algunas cosas cerca».
Para optimizar el espacio, la especialista destaca las reposeras que se pliegan, que permiten optimizar el espacio para otras actividades. «Permiten liberar superficie cuando no se están utilizando, como un set de balcón. En un balcón cada centímetro cuenta, pero no necesariamente hay que renunciar a una reposera, sino elegir una que permita que el espacio tenga más de un uso: si la reposera es plegable puede guardarse cuando no se utiliza».
Cuidado con el peso
¿Piensa colgar una hamaca en la terraza? Jhonatan Romero, director de la Escuela de Diseño de la Universidad Mayor, advierte que no son fáciles de instalar: «Nunca debemos asumir que el techo soporta el peso de una persona en una hamaca. La carga en peso estático de una persona colgada del techo es distinta al peso cuando existe balanceo y otras fuerzas sobre los puntos de anclaje, entonces no basta saber que un techo resista 80 kilos en movimiento o en expansión». ?Algunos fabricantes de hamacas aseguran poder resistir 200 kilos o hasta 280 kilos. «Pero eso no significa que cualquier techo pueda soportar esas cargas, es más bien el sistema de anclaje que las resiste», aclara. Para asegurarse, sugiere que lo mejor para departamentos son las hamacas o sillas colgantes con soporte propio: «Son alternativas razonables cuando no se quiera intervenir la estructura». ?Parraguez agrega que lo ideal es que la hamaca quede en una altura cercana a los 60 centímetros del suelo, espacio cómodo para subirse y bajarse de ella sin dificultad. «Es un poquito más alto que un asiento», compara.


