Diputados presentaron proyecto de ley que castiga los llamados matrimonios por conveniencia
A él le dio miedo, no quería que yo me fuera, dice Fanny Evelyn Araujo. Filósofa explica que no se puede partir de la presunción de que las personas migrantes buscan engañar al sistema.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los Acuerdos de Unión Civil (AUC) a abril de este año alcanzaron 2.366, lo que representa un alza interanual de 39,3%. En 2025 se reportaron 19.700 AUC, o sea, 3.434 enlaces más que en 2024, representando una variación de 21,1%. Estos números despertaron la inquietud parlamentaria por la supuesta tendencia de que inmigrantes irregulares se casan con chilenos para acceder a la ciudadanía.
En ese sentido, el senador DC Iván Flores presentó un proyecto de ley que tipifica como delito estos enlaces. ‘El creciente número de personas, un extranjero o extranjera con chilena o chileno, que decide vulnerar la ley de Migraciones a través de falsear un acuerdo de unión civil o matrimonio, no puede quedar en la impunidad', apuntó el congresista. Como argumento la iniciativa habla de matrimonios por conveniencia basados en vínculos afectivos falsos, algo que desarrolla ‘Green card', la película de 1990 dirigida por Peter Weir y protagonizada por Gerard Depardieu y Andie MacDowell.
Detrás de las frías estadísticas hay casos de personas como Fanny Evelyn Araujo, ciudadana venezolana que lleva poco más de un mes casada con un chileno. ‘Llegué en 2020. Nos conocimos hace dos años y siete meses. Tuvimos una amistad muy bonita los primeros meses. Después de conocernos me dijo que quería ser mi pololo. Yo le dije bueno, vamos a intentarlo'.
¿Cómo surgió la idea del matrimonio?
‘Teníamos ya dos años de pololeo y empezaron los problemas de que iban a expulsar a la gente. A él le dio como miedo, no quería que yo me fuera, tenía temor de que me expulsaran y que no pudiéramos estar juntos. Todo eso influye, pero aparte de eso es nuestro amor, nuestra dedicación a estar, a hacer una vida juntos el resto de nuestras vidas. Por eso él propuso casarnos y yo le dije que sí, en verdad, quería vivir esa experiencia. Nos casamos el 12 de junio'.
¿Qué le parece el proyecto de ley?
‘Es injusto para nosotros que tuvimos que salir de Venezuela por tener un gobierno delincuente. Yo tenía un niño de 12 años y me tuve que venir con él para darle calidad de vida, aunque allá últimamente yo tenía tres trabajos. Por un lado, tienen razón, entramos por pasos no habilitados, pero era la única opción que teníamos por la pandemia'.
¿Cuando llegó pensaba en quedarse?
‘En mi cabeza nunca estuvo hacer otra vida en otro país, pero bueno, tuve la oportunidad de venir para acá, conocí el amor con mi pareja, una persona excepcional. Nuestro matrimonio fue algo muy bonito y espero que los políticos cambien su manera de pensar hacia nosotros, porque no todos somos malos y deberían buscar a los malos donde se esconden, porque la gran mayoría de nosotros no estamos escondidos, estamos a la luz pública. De hecho, nos empadronamos y fuimos a la PDI, como nos dijeron, para notificar que habíamos entrado por paso no habilitado'. Usted fue enrolada, entonces. ‘Pienso que cuando nos tomaron las huellas dactilares era porque nos querían dar una mejor vida. Yo estoy en una zona de campo y estamos trabajando honradamente y lo que queremos y buscamos es que nos reconozcan como nos prometieron.
Al ver este proyecto una se siente como engañada, pero bueno, el tiempo de Dios es perfecto y Dios sabrá cuándo nos va a tocar a nosotros estar mejor sin sentir temor. Nosotros aportamos al país porque a muchos nos hicieron contratos de trabajo y ahora nos tuvieron que despedir por todo lo que está haciendo el gobierno y esto nos está costando conseguir trabajo. Buscamos la forma de hacer cosas, de hacer platos únicos, comida para vender, hacer dulces, infinidades de cosas.
Cotizamos en Fonasa y todo ese dinero es producto de nosotros, de nuestro trabajo. A veces quisiera dar un voto de confianza, pero ¿qué quieren en realidad con nosotros?'. El proyecto anunciado modifica la ley de Migraciones y Extranjería para castigar con multas y días de cárcel a quien contraiga matrimonio o firme acuerdo de unión civil para obtener beneficios migratorios.
‘El matrimonio con un beneficio migratorio no demuestra que el vínculo sea falso'
Para Daniela Alegría, directora de Licenciatura en Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado, ‘hablar de ‘vínculo afectivo falso' es filosóficamente problemático porque presupone que existe un criterio objetivo para distinguir entre afectos auténticos y no auténticos. Una relación podría estar fundada simultáneamente en la utilidad, el amor y la necesidad, por ejemplo'. La académica acota que incluso ‘Aristóteles distinguía entre vínculos basados en utilidad, placer y virtud, pero no afirmaba que una relación fuera ficticia por contener beneficios recíprocos.
Así que el matrimonio con un beneficio migratorio no demuestra que el vínculo sea falso. Una pareja puede formalizar su relación precisamente porque la situación migratoria amenaza la posibilidad de continuar una vida en común'. Alegría recalca que ‘el principal problema es cómo probar la falsedad de un vínculo sin recurrir a estereotipos sobre cómo debe comportarse una pareja auténtica.
Las entrevistas sobre convivencia, fechas, gustos o vida doméstica pueden penalizar relaciones interculturales, parejas que no conviven por distintas razones como trabajar en ciudades diferentes, personas poco expresivas o formas no tradicionales de conducir una vida en común'. Reconoce que ‘la existencia de agencias o acuerdos fraudulentos puede justificar una investigación y sanciones específicas, pero no basta para tratar como sospechosas a todas las parejas. El riesgo con esto es que una situación excepcional termine definiendo la manera en que el Estado mira a un grupo completo de personas. No se puede partir de la presunción de que las personas migrantes buscan engañar al sistema'.


