Detalles de cómo vive la exjueza formalizada por cohecho y lavado de activos por caso Muñeca Bielorrusa
Este miércoles declaró por primera vez en la investigación en su contra por, según la acusación de la Fiscalía, coimas a cambio de fallos judiciales.
«Yo llevo hartos años con ella, de antes de que pasara toda esta situación, así que la conozco bastante. Hemos formado una relación como muy cercana», comenta Claudia Masson, quien fuera administradora de la casa donde vivía Ángela Vivanco en uno de los barrios más exclusivos de Las Condes. Hoy es una de las pocas amigas que le va quedando.
Acude a ayudar, dos veces a la semana, a la exministra de la Corte Suprema en el departamento que Vivanco comparte con sus dos mascotas, en la comuna de Providencia, en calle Los Leones, donde cumple el arresto domiciliario total desde el 12 de junio, en calidad de imputada por los delitos de cohecho y lavado de activos en el marco de la trama Muñeca Bielorrusa. La acompaña en situaciones cotidianas.
En esta entrevista Masson cuenta el presente de la jueza, quien fue vocera de la Corte Suprema y quien este miércoles concurrió a dependencias del OS7 de Carabineros a declarar por primera vez en la investigación por pagos de sobornos a su persona, por parte del consorcio chileno bielorruso Belaz Movitec, a cambio de fallos favorables en un litigio contra Codelco, según ha planteado el Ministerio Público. Diligencia que su defensa solicitó. En medio de la misma investigación las cuentas bancarias de la exministra Vivanco fueron congeladas por el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, tras una solicitud levantada por la Fiscalía.
Vivanco llegó a declarar junto a su abogada, la defensora pública Patricia Alvarado. Se la vio más delgada que cuando entró a prisión preventiva en enero, donde estuvo 133 días privada de libertad antes de la rebaja de su medida cautelar a arresto domiciliario total. Masson dice que su día parte temprano, antes de las nueve de la mañana ya está en pie. Que está cuidando su alimentación.
«Como ella no puede salir por su situación judicial, yo la veo dos o tres veces a la semana. La ayudo con sus comidas, aseo, lavado, cosas así. Lo que significa llevar su casa. Come sano, sencillo. Tostadas con queso crema, le gusta el paté de ternera, y su tecito negro al desayuno. Fruta, siempre más a la cena. Yo le dejo su fruta picada, tipo macedonia: un poco de piña, frutilla, un popurrí. De almuerzo le gusta mucho el choclo, las humitas, ella es feliz con eso. Por ella comería siempre choclo, cocido con mantequilla o humitas, pastel de choclo. Bebe harta agua, y aguas, té con sabor. Y ensaladas de zanahoria, apio, le gustan mucho los rabanitos, los nabos, y mucho las alcachofas», narra Masson.
¿Qué le comenta de su rutina?
«Está tratando de tener una normalidad dentro de lo que se pueda. Se moviliza obviamente solo por el condominio, no es una situación cómoda».
¿Su mayor complicación?
«Que van los carabineros dos o tres veces en el día a verla. Usualmente entre las dos y las tres de la madrugada.
Entonces, igual la despiertan. Uno entiende, tienen que estar acá, pero es súper extraño el horario porque una persona de la edad de ella, y más con la conciencia que tiene de su situación, no va a estar saliendo de madrugada. Creo que el horario es absurdo. Es un tema que no puede dormir tranquila, o sea, con un sueño reparador porque es siempre a ese horario, entre las dos y tres de la mañana».
¿Carabineros la va a ver todos los días?
«Dos veces al día constantemente, una en la mañana, al mediodía, o a las cinco de la tarde, o al mediodía, que me he topado con ellos».
¿Baja a los jardines del condominio a pasear a sus mascotas?
«No, yo las paseo, son sus regalonas. Una se llama Greta y la otra Lily, tipo salchicha, y la otra Schnauzer. Yo le paseo a las mascotas porque ella no puede salir a pasearlas porque tiene un problema de equilibrio, con las perras no podría. Le cuesta subir escaleras por este problema de equilibrio, entonces, imposible que ella pudiera pasearlas sola».
¿Cómo pasa las horas?
«Leyendo, a ella gusta mucho leer. Ahora está leyendo dos libros: La Condesa Maldita, de Reyes Monforte, una historia de intriga, pasión y crimen, y el libro Periodismo en Tiempos de Oscuridad. Almuerza y lee, luego de eso conversamos harto. Me contó que está escribiendo una especie de cuento, una historia familiar de un tío sacerdote».
¿Series, televisión?
«Claro, estaba siguiendo la serie de TVN Moisés y los Diez Mandamientos, y le gustan las series españolas del streaming, como también series históricas, del Imperio Romano, por ejemplo. El papá de su hija le recomienda series».
Al llegar a su declaración Vivanco dijo que no tiene contacto con quien fuera su pareja, el también formalizado en la trama Muñeca Bielorrusa Gonzalo Migueles, pero ha retomado contacto con su exmarido, el padre de su hija.
«Hablan seguido. Él la ha ayudado, con el pago del departamento donde vive. Cuando uno pasa por situaciones como la de ella la gente se aleja, pero él la ha acompañado, igual que su hija», dice Masson.
Vivanco tuvo cáncer. Ella misma, al salir de prisión preventiva, dijo que se haría controles médicos, ¿ha cumplido con eso?
«Sí. La abogada de ella ha estado moviéndose con el tema cada vez que ella necesita sus controles. Y a través del tribunal le han dado los permisos respectivos, ha podido estar en sus controles y en sus exámenes, eso es muy importante».
Aparte de usted, ¿alguien más la visita?
«Son muy pocas las amistades que están presentes, desaparecieron. Pero ha logrado retomar algunas viejas amigas del colegio, de la universidad. A veces almuerzan, se piden un sushi, comparten un küchen, cosas sencillas. Pero la que siempre ha estado es su hija. La Petu va por los menos una vez a la semana. Ella está preocupada de que la Petu retome sus actividades, porque fue quien se hizo cargo de todos sus temas mientras ella estaba en prisión».
Vivanco, cuando salió de prisión, mencionó estar muy preocupada por su madre, una señora muy mayor que vive un hogar.
«Ha podido ir en tres oportunidades a verla cuando le han dado el permiso médico. Su mamá está muy delicada y está como a la espera de que sea el día que le avisen que ya la mamá partió. Es un tema muy sensible».
Durante el proceso judicial se supo que Vivanco iba seguido a la peluquería, que cuidaba mucho su imagen, ¿queda algo de eso?
«Una vez cada 15 días va la peluquera al departamento, para ella es necesario, una terapia se podría decir, porque le gusta verse y sentirse bien. Todas tenemos el derecho a eso. Yo he podido compartir con ella sus emociones, no ha sido un periodo fácil y trato de acompañarla en este proceso, de darle apoyo, más allá de ayudarla en las labores de la casa, también conversar, darle consejos».


