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Autor de la Foto: AFP
Título/Pie de foto: Un auto moderno hay que concebirlo como un gran sistema electrónico e informático.
Debate sobre la seguridad de los sistemas computacionales móviles
El tema ha sido seguido de cerca en Estados Unidos, país en alerta permanente por resguardar la seguridad de los datos.
Danny Aulestia M.
¿Se imagina que va cruzando el desierto de Atacama y de pronto un rayo electromagnético proveniente quién sabe de dónde le da de lleno y eso hace que su auto vire de derecha a izquierda y frene bruscamente?
Esto, propio de algún film futurista, sería la única forma en que algún elemento externo pudiere alterar la lectura del computador de su auto al interferir en los sensores, que son los que envían las órdenes al cerebro del vehículo, según explica Dagmar Pearce, director de la carrera de ingeniería civil en informática de la USS.
Todo lo anterior debido a un estudio que preparó el equipo del senador demócrata por Massachusetts (EE.UU.), Edward Markey, y que detalla que «casi el 100% de los vehículos conectados son vulnerables ante eventuales ciberpiratas», basándose en los datos recolectados entre los fabricantes BMW, Chrysler, Ford, GM, Honda, Hyundai, Jaguar, Land Rover, Mazda, Mercedes Benz, Mitsubishi, Nissan, Porsche, Subaru, Toyota, Volkswagen y Volvo.
En un comunicado, el senador explica que «aunque estamos más conectados que nunca con nuestros autos, los sistemas informáticos y de protección de datos no permanecen del todo protegidos», y considera que los constructores «no hicieron su trabajo para protegernos».
El informe del equipo de Markey también señala que «faltan medidas de seguridad para proteger a los conductores contra los piratas, los cuales podrían tomar incluso el control del auto o recolectar y utilizar datos personales sobre estos».
La posición del parlamentario es respaldada por Stefan Savage, profesor del departamento de ciencias de la informática de la Universidad de San Diego, quien agrega que «cuando conduces un auto moderno, estás manejando un gran sistema electrónico e informático, y no hay casi nada en el auto que no sea medido. Esto deja vulnerable a casi el ciento por ciento de los vehículos actuales».
Difiere de estas apreciaciones el profesor Pearce (de la USS) y dice que «hackear directamente un auto a distancia es imposible, pues el computador del mismo no está intervenido».
Aquí hace una diferenciación con interferir: «El auto normal, que no tiene conectado nada, funciona de manera autónoma. Su computador hace una gestión interna informática que capta señales de sus sensores, ve si están fuera de parámetro y modifica o arregla el sistema. Para interferir una señal en el aire se necesita un decodificador. Esto es interceptación y por ese lado sí podría meterme en el sistema inalámbrico del auto y a través de él al computador. Es algo muy sofisticado y deberían darse muchas condiciones».
Con esto último dicho por Pearce se respalda lo que dice el informe sobre que «los hackers pueden acceder al vehículo a través de conexiones Bluetooth; del sistema de asistencia a distancia OnStar, de un virus sobre un smartphone Android conectado al vehículo o hasta con un CD infectado y leído por el sistema de audio del auto.


