Valentina Serra comenzó asistiendo a rehabilitación y terminó descubriendo su talento
Hoy creó su propio emprendimiento y enseña arteterapia a niños de educación inicial.
«La Teletón es mi vida, hasta el día de hoy es mi familia», afirma Valentina Serra Mora, agradecida por el giro que la fundación le dio a su vida. Mientras recibía terapia, encontró en el arte mucho más que una actividad complementaria a su rehabilitación: descubrió una vocación que hoy, a los 33 años, la ha llevado a convertirse en artista, emprendedora y profesora.
Llegó al instituto de Alameda a los ocho meses, diagnosticada con una diplejia espástica. Pasó gran parte de su infancia sin contacto con su lado creativo -en su colegio no podía tomar arte porque la sala estaba en un segundo piso y no tenían ascensor- hasta que, tras una cirugía a los 13 años, una psicóloga la derivó al taller de arte de Teletón.
«Descubrieron que tenía un alto potencial, sobre todo en el color. Pasé inmediatamente del semillero, que era trabajar una vez a la semana, a ser maestra, es decir, una categoría en que los cuadros que hacía eran parte de la fundación y se podían vender», recuerda.
Una de sus características es su forma de crear, marcada por la imaginación y la libertad artística. Pintar se convirtió para ella en una forma de expresar emociones que le resultaban difíciles de comunicar verbalmente.
«Uso distintas técnicas: figurativas, emocionales y abstractas. Le doy más potencial a las figurativas, porque veo el mundo como si fuera un niño. Si observas una de mis pinturas inmediatamente vas a reconocer mi mano. Tengo mi sello propio», asegura.
Durante su paso por el taller comenzó a visualizar el arte como una posibilidad de desarrollo personal y profesional. Realizó tres exposiciones -en San Bernardo, Marbella (Maitencillo) y en el estadio español- y postuló (sin contarle a su familia) a Emprendedores Work Café de Banco Santander, donde quedó seleccionada. «Después de unos tres meses me llamaron, la gente votó por mí y gané. En la casa avisé recién cuando me iban a venir a entrevistar», cuenta riendo.
De su colección de obras surgió su emprendimiento @artevaleserra, donde vende las coloridas creaciones que plasma en telas. «Los cuadros más grandes son de 1,50 metros hasta los más pequeños de 20×25 centímetros», describe. «Me compra gente de Santiago y también de regiones», agrega.
Expresión de color
A los 18 años tomó clases de arteterapia con una profesora especializada, técnica que hoy ella misma enseña a niños de prekínder a segundo básico en la Escuela Especial Laudelina Araneda. «La arteterapia trabaja sobre la expresión de las emociones ¿qué quiere decir? Por ejemplo, si estoy triste, hago dibujos con colores más oscuros. Le doy un significado a la obra, esa es la base de la arteterapia y permite conocer al niño a través del dibujo», explica.
«Eso les enseño a los niños. En esta escuela lo hago en base a las manualidades, hago un ramo que se llama movimiento, color y forma, que busca que los niños se expresen a través de la pintura», describe.
¿Cómo organiza su tiempo entre tantas actividades?
«Vivo con mi mamá y mi papá, ellos me apoyan en ese sentido. En la semana, de lunes a viernes, me dedico a trabajar en la escuela, y pinto los viernes, sábado, domingo y feriados, que son los días en que también me dedico a mi emprendimiento».
¿Sigue ligada a Teletón?
«En este minuto no estoy yendo, pero sí hay un área de Teletón con la que sigo en contacto, la Unidad Laboral. Ellos te dan las herramientas y te enfrentan al mundo del trabajo. Yo estoy colaborando y me buscan exposiciones y bazares para vender mis cuadros».
¿Cuál es la importancia de la fundación en su vida?
«Fue un pilar fundamental y lo sigue siendo. Por ejemplo, durante un período en que estuve sin trabajo durante un mes y medio, ellos me ayudaron a seguir adelante y no rendirme».
¿Qué mensaje daría a los niños de Teletón?
«Les diría que están en una excelente fundación y que nunca hay que rendirse, porque los sueños se cumplen. Pueden ser lentos, pero se cumplen».





