Oposición vencía en estados claves y recuperaba el control de ambas cámaras
En el Senado, el triunfo de Annie Andrews en Carolina del Sur, bastión tradicionalmente republicano, fue lo más bullado.
Las elecciones de medio término, las conocidas Midterm de Estados Unidos, que usualmente son vistas como un verdadero plebiscito de la gestión presidencial, se volcaron este martes a favor del Partido Demócrata, que avanzados los sondeos ya aseguraba la mayoría en el Senado y se encaminaba en la misma dirección en la Cámara de Representantes.
Este resultado revirtió el dominio republicano en ambas cámaras, y contradijo los augurios del Presidente Donald Trump, que decía en conversación con CBS que su partido tenía «buenas posibilidades. Pero no vamos a pasar por una situación vergonzosa».
Mayor sorpresa
En el Senado se elegían 35 de los 100 escaños. De los 65 que permanecen, 34 son demócratas y 31 republicanos, y la mayoria se logra con 51.
Al cierre de esta edición, los demócratas ya habían alcanzxado los 41 senadores, mientras los republicanos sólo llegaban a 40.
La mayor sorpresa, ya con el 99 por ciento de las mesas escrutadas, la dio la demócrata Annie Andrews, que le arrebató un escaño a los republicanos. Andrews se impuso en Carolina del Sur con 51,1% a Darline Graham, que logró 46,9%, según informó USA Today.
Otro flipped seat (asiento volteado) estaba a un paso de ocurrir con Texas, donde el demócrata James Talarico, se imponia con un contundente 54,7% sobre el republicano Ken Paxton, con 43,7%, con casi un 75 por ciento de los votos escrutados. Lo sorprendente es que Texas ha sido históricamente un bastión republicano.
En la Cámara de Representantes se renovaban la totalidad de sus 435 miembros, por lo que el recuento de votos se realizaba con mayor lentitud, debido a la gran cantidad de cargos y candidatos. Y aunque ambos partidos estaban todavía lejos de llegar a los 218 escaños que otorgan la mayoría, los demócratas tenían al cierre de esta edición 141 contra 84 de losa republicanos, y habían logrado voltear 10 asientos, lo que en las proyecciones de los medios era una señal clara de que recuperarían también la mayoría en la Cámara.
Consuelo republicano
Pese a los traspiés en ambas cámaras, los republicanos pudieron celebrar una sonada victoria en Florida, uno de los 36 estados que renovaba sus gobernadores. Byron Donalds, empresario y actual miembro de la Cámara de Representantes, será el primer gobernador afroamericano del estado.
Donalds venció a David Jolly, un excongresista republicano que el año pasado se convirtió en Demócrata, según consigna CNN. La fuerte apuesta de Donalds en sus gastos de campaña y el apoyo del mismísimo Donald Trump, fueron vitales para que se impusiera a su ex correligionario. De hecho Trump lo había ungido como su candidato en la primerias del partido, las que ganó a candidatos con peso mayor en el estado. Para Trump, Florida tiene vital importancia, porque en los últimos años fijó su residencia en Mar-a-lago, exclusiva mansión ubicada en Palm Beach.
Para los demócratas, el triunfo más resonante en las gobernaturas fue el de Keisha Lance Bottoms, que venció a Rick Jackson en Georgia, y también será la primera afroamericana en gobernar en ese estado.



