Aprieto un botón y la bomba parte casi al instante en Iquique
Cada vez más mineros supervisan a distancia y en tiempo real variables críticas para mantener la continuidad operacional.
La minería a distancia se abre espacio en una industria históricamente asociada al trabajo en terreno. Desde oficinas y centros de operación ubicados en Santiago, especialistas hoy controlan maquinaria y procesos que se ejecutan a cientos de kilómetros, en faenas del norte. Esta modalidad está transformando la forma de operar en las minas e incorpora nuevos perfiles a una actividad cada vez más marcada por la tecnología y la automatización.
Es el caso de Miguel Herrera (50), quien estudió la carrera de Técnico Universitario en Sistemas Electrónicos, Control y Automatización en la Universidad Técnica Federico Santa María. Esa formación le permitió, a los 24 años, integrar una de las primeras generaciones de profesionales capacitados para desempeñarse en salas de control de procesos industriales.
Su primera experiencia laboral fue en una empresa de la industria maderera. Más tarde trabajó en compañías ligadas a la producción de papel, celulosa, materiales de construcción y metalurgia. «Me fui formando poco a poco gracias a mis conocimientos en electrónica, control de procesos e instrumentación industrial. Con el tiempo avancé hasta operar sistemas y plantas, tanto desde salas de control como en terreno, directamente con los equipos», relata.
En 2011 ingresó a la minería como operador de salas de control en Anglo American, su primer trabajo en el rubro. «Fue una gran escuela. Me ayudó mucho a desarrollarme profesionalmente y a aprender de minería. Los operadores de la vieja escuela me enseñaron muchísimo», recuerda.
Flotación selectiva
A fines de 2022 Herrera se incorporó a Teck, una de las grandes multinacionales de la minería. Hoy desde Santiago opera, a unos 1.500 kilómetros de distancia, equipos asociados a los procesos productivos de la faena Quebrada Blanca, ubicada a cerca de 240 km de Iquique.
¿Qué equipos monitorea?
«Opero distintos equipos mineros de alto tonelaje. No trabajo solo; en el centro de control integrado de Teck somos varios especialistas y cada uno está a cargo de un área. En mi caso, manejo el proceso de flotación selectiva, que está relacionado con la recuperación de molibdeno. También doy soporte a la recuperación de cobre. Opero celdas de flotación, espesadores de concentrado, bombas, válvulas y otros equipos fundamentales para el proceso».
¿Qué funciones realiza?
«Controlo las principales variables del proceso: presión, nivel, flujo, temperatura, caudal y torque. Nuestro trabajo consiste en mantener esos parámetros dentro de los rangos establecidos. Por ejemplo, debemos asegurar el nivel correcto de un estanque, controlar el torque de un espesador, el caudal de impulsión de una bomba, la presión del sistema o la velocidad de giro de un motor. Cuando alguna de esas variables se sale de control, debemos intervenir para devolverla a los niveles adecuados y garantizar la continuidad operacional de la planta».
¿Y cómo lo hace?
«Por ejemplo, aprieto un botón y la bomba parte casi al instante en Iquique. Así funcionan hoy los centros remotos que controlan gran parte de la gran minería».
¿Es un trabajo difícil?
«Llevo 25 años en operaciones y la experiencia permite anticiparse a muchas situaciones. Para desempeñarse en este cargo es indispensable capacitarse de manera permanente. Hay que entender cómo funcionan los equipos, los motores, los espesadores, las celdas de flotación y los procesos de recuperación de cobre y molibdeno. Ese conocimiento es clave para tomar decisiones oportunas».
¿Cómo andan los sueldos?
«Dependen mucho de la empresa. En una minera grande, un operador de sala de control puede ganar entre $3.000.000 y $5.000.000 mensuales. Son remuneraciones altas porque el nivel de responsabilidad también es muy alto».
Aunque comenzó su carrera con un título técnico, Herrera hoy cursa el último año de Ingeniería en Metalurgia en Inacap: «Si bien soy técnico y acumulo más de diez años de experiencia en operaciones de salas de control, hoy el mercado apunta a que esos cargos sean ocupados por ingenieros».
Operación remota
La operación remota ya es un formato consolidado en el procesamiento de minerales en la gran minería. Según explica Alexander Opazo, ingeniero civil en minas y docente de la Escuela de Ingeniería de IACC, buena parte de las etapas de una planta concentradora hoy se supervisan a distancia desde salas de control equipadas con sistemas que permiten monitorear variables en tiempo real y actuar de inmediato ante cualquier desviación.?»Los procesos de chancado, molienda, concentración, lixiviación, extracción por solventes y electroobtención se controlan desde salas equipadas para monitorear variables en tiempo real e intervenir cuando es necesario. Cada área cuenta con operadores y especialistas dedicados a mantener la estabilidad de la planta durante todo el proceso productivo», explica.


