Ex futbolista tuvo que hacer el peso para su primera pelea contra rival 25 años menor
Los amigos me molestan harto, porque cada vez que paso a un servicentro me sirvo un café y dos marraquetas, cuenta el ex jugador de la U.
Manuel «Caté» Ibarra (47) tuvo que hacer un sacrificio sobrehumano para cumplir con el peso máximo en la categoría súper welter, correspondiente a la pelea que sostendrá este sábado en la cúpula del Parque OHiggins. Su rival será el influencer José Arce, de 22 años.
El ex lateral derecho de la Universidad de Chile tuvo que bajar a cero el consumo de pan, cosa que para él significa un tormento, porque consume ocho marraquetas al día, aunque a veces puede llegar a doce. «En tres semanas tuve que bajar desde los 73 kilos a los 69, aunque ahora estoy en los 68,9. Es la cantidad con la que me presentaré a la ceremonia de pesaje, este viernes a las 12 horas en la Plaza de Armas», dice Ibarra.
«El proceso para bajar de peso ha sido arduo porque eran 73 kilos de masa muscular. Tenía muy poca grasa, gracias a los entrenamientos que hago desde hace tiempo, pero ahora tuve que quemar musculatura. Mucha gente me dice que estoy flaco, porque se nota mucho. El problema es que si no cumplo con el peso la pelea no se hace. Y ahí habría que hacer lo que se llama rectificación. Ahí te tienes que deshidratar como loco. He sido bien disciplinado y he tenido que restringir varias comidas, por lo que igual me siento un poco cansado. Parto a las seis de la mañana y termino el día a las doce y media de la noche. Ha sido duro, duro, duro», agrega el flamante panelista del programa de YouTube «Picado TV», que dirige Claudio Borghi.
¿Qué tipo de ejercicios hizo para bajar de peso?
«En cuanto a trabajos musculares, solamente resistencia muscular, poco peso, altas repeticiones, poca recuperación.
Después mucho trabajo anaeróbico con el box, paragolpes, sparring y saco. Y me tocó jugar algunos partidos por la Corporación de la U. Así he quemado harto músculo y me ha hecho bajar harto peso».
El popular Caté Ibarra además tuvo que dejar los carbohidratos y las cosas dulces, pero lo que más le dolió fue privarse de las marraquetas, crujientes y calientitas. «Como entreno harto, me comía ocho marraquetas diarias. Igual los amigos me molestan harto porque cada vez que paso a un servicentro me sirvo un café y dos marraquetas, y luego sigo trabajando, pero ahora no puedo comer ninguna, porque estoy nervioso de no poder llegar al peso y fallar delante de todo el público», confiesa.
¿Desde cuándo tiene la afición por la marraqueta?
«Desde toda la vida. Yo soy de Graneros, donde comía marraqueta como loco, desde chico. Me gusta con palta o huevo, pero también solita. Cuando me las como en el servicentro es sola nomás, con un café y chao».
¿Y al desayuno cuántas come?
«Dos, seguro, con palta o huevo, como te decía, muy temprano en la mañana. Y después en el break, ante de partir a una clase, pasó a la Copec, a la Shell o a un Oxxo y me compró dos más, siempre con un cafecito. Al final me como en torno de ocho, aunque algunas veces pueden ser diez o doce, tranquilamente».
¿Siempre las consume en los servicentros?
«Si, siempre, porque paso antes de la siguiente clase. La verdad, no hallo nada más rico que comerme una marraquetita, más que una hamburguesa o un completo, que aparte son más caros. El lugar donde como es según el trayecto, porque hago clase en varios sectores. Imparto clases de fútbol y de acondicionamiento físico, entre otras cosas».
¿Y cuánto ha sido el máximo de marraquetas que ha comido en un día?
«Con decirte que desde chico, en Graneros, me comía dos cuando me mandaban a comprar el pan. Siempre he sido marraquetero a full. Puedo comer harto, unas diez o doce, como te comentaba. Y no hay problemas porque las calorías se evaporan por el alto desgaste físico diario. Tengo un alto trajín. Con decirte que estoy jugando como en cinco ligas. No tengo más de cinco por ciento de grasa. Tengo harta masa muscular. Creo que no estoy haciendo las cosas tan mal».
¿Pero no hay caso con las marraquetas?
«No sé cómo explicarlo. Podría comer mejor, de hecho, me cuido, pero el pan es como una debilidad. Es mi vicio, junto con el café. Por la pelea no he podido comer ninguna. Soy disciplinado. Y mucha gente está pendiente de esta pelea. Tengo harta presión, compadre. Y me lo he tomado con la seriedad que corresponde. De hecho, creo que mi peso actual es como cuando jugaba profesionalmente. Voy a darlo todo en la pelea».


