Tres investigaciones relacionan el tipo de música y los decibeles con distintos tipos de reacciones, positivas o negativas
«Tiene que ver con recuerdos, con asociaciones de vida que pudieran ser gratificantes, que quedan almacenadas y son gatilladas nuevamente por la música», explica la doctora Sofía Ihle, siquiatra experta en ansiedad de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Por ruidos molestos, el popular restaurante Huentelauquen vive un momento complejo. Como tienen música en vivo, llegaron denuncias a la autoridad por los altos decibeles en que funcionan los shows y les trajo problemas, multas (lea la nota aquí https://goo.su/K7f3p). Es que con la música en los lugares públicos se mezcla el arte con la ciencia. La música puede estimular diversas áreas cerebrales y logra modificar en cierta medida el entorno: un bar, restaurante, mall, supermercado o una plaza; el efecto es similar. Lo que se conoce como realidad, puede alterarse por los estímulos que llegan al cerebro. El volumen y el tipo de música influyen de manera directa en la experiencia que alguien tenga en un lugar público. ¿Por qué? Principalmente, porque el cerebro hace asociaciones con cada melodía.
Más música
La música de fondo de los restaurantes, que resulta agradable para los comensales, hace que la comida tenga un 60% mejor sabor, según el estudio «El efecto del tipo y nivel de ruido de fondo en el gusto por la comida», que se publicó en 2021 (lo puede leer acá https://goo.su/L1DM). «El sistema límbico tiene que ver con el gusto, con la alegría, con el placer y con el desagrado, y ahí se canalizan las emociones», dice la doctora Evelyn Benavides, neuróloga de Clínica Dávila. «Después llegan a los lóbulos frontales que llegan a la parte de adelante del cerebro y es lo que al final nos hace verbalizar y racionalizar este sentimiento», agrega para explicar lo que ocurre en el cerebro con este proceso.
Menos ruido
Por otro lado, uno de los trabajos más citados sobre la capacidad para alterar lo sensorial que posee lo que se escucha, es el estudio «Efecto del ruido de fondo en la percepción de los alimentos», que encontró que el ruido de fondo fuerte suprime el sabor salado, el dulzor y el disfrute general de la comida (publicado aquí https://goo.su/iZLqY). Es decir, en ambos casos, el sonido altera la realidad. La doctora Benavides, dice que al escuchar música en el cerebro hay un área líquida en que están involucrados «los lóbulos temporales y que se conecta muy cercanamente con el sistema límbico, que es el de las emociones», plantea. Por lo tanto, «hay música que nos parece agradable, otra desagradable. Otra que nos evoca recuerdos, que tienen que ver con la emoción: pena, tristeza, alegría. Y según eso vamos modulando nuestros estados emocionales», comenta sobre la cadena de relaciones cerebrales que se arman con la música.
La conducta
Hay trabajos de investigación que resultan interesantes porque, incluso, sugieren el cambio de ciertas conductas en las personas con lo que suena. En China, en 2018, se realizó un estudio «Influencia de la música en los comportamientos de la multitud en espacios públicos urbanos abiertos», en que los evaluados, modificaron el lugar en que transitan por una plaza cuando suena música típica de fondo y que incluso aceleran la velocidad en la que caminan (léalo acá https://goo.su/EfYu). Para la doctora Sofía Ihle, siquiatra experta en ansiedad, del equipo de trastornos de ansiedad de la Universidad Católica de Chile, la explicación está en asociar un estímulo a una vida de un ritmo más pausado. «Por eso muchas de las estrategias de meditación o de mindfulness (conciencia plena) es a un ritmo más tranquilo y a un volumen más bajo. Y tiene que ver con recuerdos, con asociaciones de vida que pudieran ser gratificantes, que quedan almacenadas y son gatilladas nuevamente por la música». Agrega que pasa todo lo contrario a la música de un gimnasio, a lo que suena en un ascensor, un supermercado o en un mall, porque «en un gimnasio generalmente suena música para acelerar a las personas, y claro, funciona», resalta.
Mucho ruido
Hay recomendaciones recientes de la OMS sobre la salud auditiva, como que se le entregue protectores para evitar daño auditivo, cuando el sonido supera los 100 decibeles. La neuróloga Evelyn Benavides dice que el ruido cuando es mucho produce dolor y «hay receptores que se encargan de eso. Pero tienen que ser sonidos de muy alta intensidad. Pero en general, con respecto a la música, es la interpretación que hacemos de estos estímulos lo que nos genera una experiencia agradable o no», resume.


