Se trata del cráneo compuesto de Jebel Irhoud, tiene 315 mil años de edad
Los autores usaron la deformación anatómica controlada: tomaron la tomografía de un adulto actual como donante virtual y la deformaron digitalmente hasta calzarla con el cráneo de Jebel Irhoud.
De cabeza y mandíbula algo cuadradas, nariz con lóbulos anchos, una boca grande y de labios finos, pómulos hundidos y orejas grandes y pegadas al cráneo. Así es el rostro del ser humano más antiguo conocido, según el estudio «Aproximación facial digital del cráneo compuesto de Jebel Irhoud (~315.000 años AP)», encabezado por el experto brasileño en reconstrucción facial forense Cicero Moraes, con la colaboración de investigadores de Australia, Italia y Polonia, el que fue publicado en la revista «Heritage». El hombre de Jebel Irhoud vivió en el Pleistoceno Medio o Chibaniense, entre hace unos 774.000 y 129.000 años. La ubicación de los continentes estaba practicamente igual a la posición que tienen actualmente.
El rostro reconstruido pertenece a un adulto de Homo sapiens que vivió hace unos 315.000 años en lo que hoy es Marruecos. Es el representante más antiguo conocido de nuestra especie. Sus restos aparecieron en Jebel Irhoud, un cerro al oeste de Marrakech, donde se explotaba una mina, de ahí el nombre con el que se le llama, «el hombre de Jebel Irhoud».
El hallazgo fue casual. A comienzos de la década de 1960, un obrero que trabajaba en la extracción de mineral dio con un cráneo, y con los años surgieron nuevos elementos óseos en el lugar. En el yacimiento se hallaron cráneos, dientes y huesos largos de al menos cinco individuos. Junto a ellos había herramientas, sobre todo puntas y lascas talladas. También aparecieron huesos de animales con señales de haber sido cazados, en su mayoría gacelas. Muchas de las piezas de sílex habían sido calentadas en la antigüedad, y fue justamente eso lo que permitió fecharlas.
La reconstrucción partió de un cráneo compuesto armado con cinco elementos óseos de la misma capa del yacimiento. La pieza central es Irhoud 1, que conserva la bóveda craneal y la parte alta del rostro de un adulto. A ella se sumaron la mandíbula con dientes de Irhoud 11, el maxilar superior y la arcada dental de Irhoud 10, y fragmentos dentales de Irhoud 21 y 22.
Los números corresponden a los nombres de cada elemento hallado en Jebel Irhoud, numerados más o menos según el orden en que fueron apareciendo. Todo se trabajó a partir de imágenes y videos de libre uso del Instituto Max Planck, sin tocar los huesos originales.
La técnica central fue la llamada deformación anatómica controlada. Según el estudio publicado en la revista «Heritage», los autores tomaron la tomografía anónima de un adulto actual como «donante virtual» y la deformaron digitalmente hasta que calzara con la forma del cráneo de Jebel Irhoud. Al hacerlo mantuvieron las relaciones básicas del esqueleto y la coherencia de la estructura, incluidos el volumen y la arquitectura de la cavidad craneal.
El estudio publicado en «Heritage» calculó que la cavidad craneal medía 1.364 mililitros, lo que equivale a un cerebro de unos 1.230 centímetros cúbicos. Según los autores, esa cifra es «muy cercana» al promedio de un hombre adulto de hoy, que llega a 1.234 centímetros cúbicos. En otras palabras, el Homo sapiens más antiguo conocido ya tenía un cerebro de tamaño moderno.
Según detalló el sitio especializado Sci.News, sobre esa base ósea el equipo aplicó grosores de tejidos blandos tomados de personas de ascendencia africana. Los autores reconocen en el estudio que «no existen datos directos de tejidos blandos de homínidos del Pleistoceno Medio», por lo que recurrir a poblaciones actuales fue un sustituto necesario.
El resultado se presentó en dos versiones. De acuerdo con el diario argentino «La Nación», una es una imagen neutra en escala de grises y sin cabello, pensada para mostrar la relación entre las facciones y la estructura ósea. La otra suma tono de piel, cabello y barba, elementos «artísticos y especulativos» que «no pudieron determinarse a partir de los elementos óseos encontrados».
La antigüedad del hombre de Jebel Irhoud tardó décadas en aclararse. Según Sci.News, Irhoud 1 fue identificado al comienzo como una variante africana de los neandertales, de unos 40.000 años. En 1991 se lo situó entre 100.000 y 200.000 años, y en 2007, en torno a los 160.000. El giro llegó en 2017, cuando fue reclasificado como Homo sapiens, con una antigüedad de unos 315.000 años. El Homo sapiens es nuestra especie, surgida en África hace al menos 315.000 años, y el hombre de Cromañón no es otra especie, sino el nombre que reciben los primeros sapiens que llegaron a Europa hace unos 45.000 años. El neandertal, en cambio, fue una especie humana distinta, más robusta y de cerebro igual o mayor, que habitó Europa y Asia occidental y central, se cruzó con los sapiens y se extinguió hace unos 40.000 años.


