Sorpresas en reporte del Mineduc: desde 2022, los alumnos a distancia crecieron 84,5%
Los tiempos de traslado son un costo personal muy grande para las personas que trabajan, opina rector de Iplacex.
Uno de los cambios más relevantes que muestra el reciente informe de matrícula del Ministerio de Educación es la expansión de la matrícula a distancia en las carreras de pregrado: tomando en cuenta universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, los alumnos de programas online llegan a 207.089 matriculados, equivalentes al 15,1% del total de estudiantes del sistema.
Por primera vez el formato a distancia supera a la matrícula vespertina, que registra 205.626 alumnos. Desde 2022 el número de estudiantes en modalidad online creció 84,5%, mientras que quienes optan por vespertino cayeron 9,7% en ese mismo lapso (ver tabla).
«Esto sugiere que parte del espacio que históricamente ocupaba la jornada vespertina, especialmente para estudiantes trabajadores, está siendo reemplazado por formatos a distancia y semipresenciales», plantea el propio informe (se puede ver completo en mifuturo.cl, https://s.lun.com/mif464).
La gracia de no moverse
El fenómeno es particularmente marcado en los institutos profesionales: 30% de su matrícula corresponde a alumnos a distancia. La institución con mayor cantidad de alumnos online es el IP Iplacex, con 58.358 estudiantes.
Para Roberto Barriga, rector de Iplacex, no es sorprendente que los programas a distancia estén ganando terreno. «La modalidad a distancia favorece a quienes están trabajando y necesitan estudiar, y también a quienes tienen problemas para acceder a la educación tradicional, por la rigidez y, sobre todo, por tener que movilizarse a lugares determinados, con horarios fijos», detalla.
«Los tiempos de traslado son un costo personal muy grande para las personas que trabajan. Más lo complicada que se ha vuelto la locomoción y la inseguridad que se ha instalado en algunos lugares, todo hace que la gente prefiera cada vez más estudiar online», grafica.
La flexibilidad es otra ventaja. «El estudiante no tiene que conectarse a una clase sincrónica, como una videoconferencia, sino que puede estudiar en cualquier minuto: en la noche, por ejemplo, tiene interacciones con los recursos de aprendizaje y detrás hay un profesor que modera los grupos de discusión. Es muy compatible también con la vida familiar; el drama de la jornada vespertina, sobre todo para aquellos que tienen familia, es llegar tarde a la casa», comenta.
¿Todas estas innovaciones han ido validando la educación a distancia?
«Efectivamente. En un comienzo se miraba con mucha desconfianza, pero ahora se valoran las acreditaciones y también la experiencia que han ido teniendo los estudiantes: se dan cuenta de que es proceso formativo sólido donde van logrando los aprendizajes, y después son validados por la propia industria. Hacemos encuestas sistemáticas y sobre 85% de los empleadores dicen que las competencias logradas en la institución son las que se necesitan, y sobre 95% de los alumnos están satisfechos con lo que estudiaron», asegura.
Hay muchas personas que no podrían estudiar de otra forma, advierte, más aún en un universo laboral que requiere actualización constante. Según el informe del Mineduc, 50% de los matriculados en pregrado a distancia tienen 35 años o más.
«Hoy se da la tendencia de tener que estar estudiando a lo largo de toda la vida, este lifelong learning se ve reflejado de forma muy evidente», opina el rector.
Un plus adicional es que estas instituciones habitualmente tienen matrícula abierta durante todo el año (iplacex.cl, https://s.lun.com/ipl363).
Nuevos recursos
Claudio Frites, sociólogo y doctor en educación de la Universidad de Bristol, Reino Unido, destaca que la educación superior a distancia es un fenómeno que se arrastra en el tiempo: «El aumento de la matrícula online había venido ocurriendo paulatinamente en los últimos años, pero ese cambio se ha acelerado en los últimos años a partir de la pandemia».
«Este proceso permite mejorar la accesibilidad y, en la medida que las condiciones tecnológicas lo permiten, eliminar las barreras de acceso tradicionales asociadas a las distancia, tanto entre ciudades como dentro de la misma ciudad», apunta.
La nueva forma de aprender incluso está influenciando la dinámica en las aulas. «La experiencia de los estudiantes que asisten presencialmente a la universidad también se ve modificada, dado el uso de una serie de recursos y herramientas propias de lo virtual que se utilizan de modo cada vez más habitual en el contexto de clases tradicionales. Por ejemplo, plataformas específicas para administrar evaluaciones, asistencia, entrega de notas o materiales pedagógicos», plantea el académico.
207.089 personas están matriculadas este año en modalidad a distancia, versus los 28.500 estudiantes registrados en 2017.



