Ni siquiera había visto las películas de Rápido y Furioso, admite Annette Westerhout
Es una de las 10 alumnas de Duoc UC seleccionadas con el beneficio Toyota Impulsa Pioneras.
Un accidente de trabajo que dejó a su padre discapacitado obligó a Annette Westerhout Rivera a tomar una difícil decisión. «Estudiaba Ingeniería Civil en Metalurgia en la Universidad Católica de Valparaíso pero me salí de la carrera, porque no podía pagar lo que me faltaba; también para trabajar y poder ayudar en la casa: mi papá era el único ingreso fijo que teníamos», recuerda la joven.
El plan, sin embargo, no resultó como esperaba. «Sólo encontraba trabajos esporádicos, así que dije mejor voy a estudiar un técnico. Busqué cuál carrera podría compatibilizar con algún conocimiento que ya tenía de ingeniería».
De esa forma llegó a Técnico en Mecánica Automotriz y Autotrónica, en Duoc UC, pese a que, como ella misma reconoce, no sabía manejar y jamás había tenido alguna cercanía con los automóviles. «Ni siquiera había visto las películas de Rápido y Furioso», confiesa riendo.
Al inicio le costó insertarse en el mundo tuerca. «Sentía que no me la podía, que no sabía, pero mis compañeros fueron muy inclusivos en ese aspecto. Fueron ellos los que me dijeron todo esto se aprende, nosotros aprendimos viendo videos, un montón de cosas para darme ánimo. También los profesores», asegura.
¿Cómo fue el primer acercamiento?
«Hay una especie de nivelación, entonces hay que hacer mantenimiento, lo básico, cambio de aceite, cosas así. Después ya hay ramos de motores, con distintos modelos. Terminé hasta metiendo mano a la camioneta que tenemos en la casa».
¿Cómo fue avanzando?
«Soy súper chica y no pensé que pudiera hacer fuerza, pero descubrí que en mecánica hay muchas áreas que no implican tanto esfuerzo físico, como diagnóstico, electricidad, todo lo que tiene relación con componentes electrónicos: encontré esa área para desarrollarme. Pensaba que era todo muy pesado, pero hay máquinas, elevadores, todo tipo de ayuda».
Por su buen desempeño, Annette es una de las 10 alumnas de Mecánica Automotriz Duoc UC que recibieron la beca Toyota Impulsa Pioneras. «Consiste en que dan una asignación en dinero durante los últimos seis meses de la carrera; también hay un acompañamiento formativo en todo este semestre y luego la práctica en la concesionaria. Si a uno le va bien está la posibilidad de quedarse trabajando», describe.
«Es realmente una buena oportunidad. Siento que es muy completa, porque implica formarte en una marca de prestigio. Cada marca tiene su propia tecnología, entonces si uno se quiere certificar, convertirse en especialista, primero tiene que entrar a la concesionaria y hacer carrera. La beca lo que hace, de alguna forma, es disminuir esa brecha y la dificultad de poder ingresar al mundo laboral», destaca.
Llegan preparadas
El apoyo de Toyota Chile apunta a disminuir la baja participación femenina que, históricamente, muestra la industria automotriz: según el portal Mifuturo.cl. del Mineduc, en 2025 la carrera de Técnico en Mecánica Automotriz en institutos profesionales sumaba 4.489 alumnos y solo 296 estudiantes mujeres.
La tendencia se está revirtiendo levemente, estima Romina Cayumil, directora nacional de la Escuela de Ingeniería, Medio Ambiente y Recursos Naturales de Duoc UC.
«Hay un creciente interés de las mujeres para estudiar mecánica, a pesar de que estamos muy bajo el porcentaje. Estamos impulsando a que ingresen a las diez sedes a nivel nacional donde dictamos la carrera», explica.
Gracias a la beca, cuatro concesionarias van a recibir a las alumnas en Valparaíso, Santiago y Concepción. «Tienen todas las facilidades para que ellas puedan trabajar, así que nos tiene muy contentos, porque es una colaboración grande de la industria con la academia», comenta.
El beneficio incluye una preparación previa para las estudiantes durante su último semestre de clases. «Cada marca tiene su forma de trabajar, entonces si ellas lo aprenden antes llegan con más posibilidades de quedarse trabajando. Finalmente es un win-win, bueno para las estudiantes, bueno para la academia y bueno para las empresas».



