Revisemos los momentos más intensos del reality de Canal 13.
Hace cinco meses debutó «Vecinos al límite» y ya es tiempo de destacar los aspectos más llamativos y las situaciones más sabrosas que nos ha ofrecido ese programa. Chile, tierra de poetas y de reality shows.
Pelos de punta. Una noche Julia Fernandes empezó a fijarse en la extraña trayectoria que seguía un globo dentro de la casa que ocupaba su equipo. Lo dejó afuera, donde no corría viento, y la esfera no se quedaba quieta.
Te están buscando, matador. El físicoculturista rancagüino Matías Ramos se ha mantenido firme porque lo espera su polola afuera del reality, pero las tentaciones no han sido pocas: tres mujerazas, la ya mencionada Julia, Lisandra Silva y Nabila Maureira, le han manifestado directamente sentirse atraídas por él.
Cuando ardió Troya. En una prueba nominatoria Cote Norambuena se dejó perder contra su amigo, el brasileño Joe Lourenço, de su mismo equipo rosado. Esto indignó a los azules, sobre todo a Gonzalo Egas, que se trenzó en un áspero intercambio de palabras con ambos. No se fueron a las manos solo porque Dios es grande.
Demonio de Tasmania a control remoto. Como parte de una dinámica en que Joche Bibbó debía decirle a Paz Roldán a través de un audífono todo lo que debía hacer, esta chica parecía haber perdido el juicio. Comió sin permiso alimentos del equipo rival, dio vuelta mesas y terminó gritando que quería salir del encierro.
Salió jugando. El cantante urbano Bimza (Bastián Muñoz), cuyo padre es el famoso Kanela, frontman del grupo «Noche de brujas», hacía evidente cuánto le gustaba Laura Prieto. Ella, tratando de marcarle distancia al joven, le hizo ver que podría ser su madre. Él, lejos de amilanarse, le retrucó: «Podrías ser mi mamacita…». Pura chispeza.
Más bueno que el pan. Una demostración de nobleza dio Leonardo Saavedra, a quien apodan «Ken», luego de que fuera elegido como el participante que menos soportaban sus compañeros. A modo de compensación para pasar el mal rato, el programa le dio la posibilidad de comer y tomar lo que quisiera por dos noches. Adivine qué. Después de agradecer la regalía, preguntó si podía compartirla con los mismos que lo habían votado.
No se lo mandó a decir con nadie. «A mí me eligieron por casting, entre seis mil personas, no por el marido que tenía», le dijo la hasta hace unos meses desconocida Carolina Vergara a Paula Pavic en la más reciente ceremonia de nominación, llamada «La bóveda».


