Informe de la Contraloría abarcó dieciséis meses
Cristián Rebolledo, doctor en Salud Pública, explica qué factores influyen en la demora.
Un informe de la Contraloría General de la República, elaborado con datos de los servicios de urgencia de la Región Metropolitana, determinó que 634.587 pacientes fueron atendidos en tiempos superiores a los establecidos por el Ministerio de Salud -lo que equivale al 27,7% del total de personas incluidas en la revisión- entre el 1 de enero de 2024 y el 31 de mayo de 2025. (https://s.lun.com/confkd).
Categorías
Según la entidad fiscalizadora, las orientaciones técnicas del Minsal establecen la priorización de las personas en las unidades de emergencia y los estándares de oportunidad para la asistencia médica. De acuerdo con lo anterior, la categoría C1 clasifica a quienes están en riesgo vital, cuya evaluación debe ser inmediata. La C2, en cambio, abarca los casos de alta gravedad, que pueden esperar hasta 30 minutos; en la C3 figuran aquellos fuera de peligro vital, pero cuya complejidad admite hasta 90 minutos de espera. La C4 incluye las situaciones de menor gravedad, en las que el control debe realizarse antes de los 180 minutos; por último, la C5 se reserva a usuarios de baja complejidad, por lo que no se fija un estándar de tiempo máximo para su primera atención.
«El cruce elaborado con la información proporcionada por los mismos servicios determinó que 2.417 pacientes clasificados en riesgo vital (C1) y 140.620 categorizados como de alto riesgo (C2) fueron atendidos fuera de los tiempos máximos establecidos. En total, 143.037 personas de las categorías de mayor gravedad no recibieron atención dentro de los plazos establecidos para su condición clínica», especifica el informe.
Ranking hospitales
La Contraloría, además, preparó una tabla con los hospitales que otorgaron atención médica con un tiempo superior al estándar definido por el Minsal (ver tabla).
La Subsecretaría de Redes Asistenciales informó que remitirá un oficio a los servicios de salud y hospitales de la región, y que si se confirman casos en los que la demora haya afectado la salud de los pacientes, se adoptarán procedimientos disciplinarios. «Los servicios de salud deberán implementar acciones para disminuir los tiempos de espera en urgencia e informar en 30 días las medidas concretas verificables para cada categoría de priorización».
Cristián Rebolledo Díaz es médico, doctor en Salud Pública y jefe del Programa de Políticas, Sistemas y Gestión en Salud de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile.
¿Qué influye la demora en urgencias, doctor?
«Existen varios factores que confluyen en la demora de la atención; por ejemplo, el número de personas que acuden, cuán grave es cada caso, la disponibilidad de recursos humanos y la capacidad para hacer exámenes y procedimientos en el lugar. Otro factor importante es el cierre del flujo. En palabras simples, a veces los pacientes quedan en urgencia porque no existen camas disponibles para que sean hospitalizados en otros centros de atención, lo que puede retrasar las primeras atenciones de emergencia».
¿Ir a urgencias por cualquier malestar colapsa el sistema, doctor Rebolledo?
«Creo que es demasiado reduccionista atribuir a las personas que acuden a las unidades de emergencia la responsabilidad de la demora en los servicios de urgencia. En primer lugar, el sistema tiene mecanismos de priorización precisamente para que eso no suceda: el famoso triaje, que categoriza a los pacientes y permite que alguien con riesgo vital sea atendido antes, incluso si llegó después de alguien menos grave. La urgencia no es por orden de llegada».
Pero hay personas que van por cualquier cosa.
«Hay que preguntarse por qué alguien termina acudiendo a urgencias. Puede que sea porque lleva muchos días con una molestia y no encontró otra alternativa razonable; eso es comprensible. No es algo correcto o incorrecto: hay que plantearse si las personas de verdad tienen alternativas accesibles, oportunas y conocidas para resolver sus problemas de salud en otros niveles de la red de atención».
¿Cuándo alguien debería ir a urgencias?
«Cuando tiene síntomas de que puede haber un riesgo para su vida, o una condición que lo deteriore, como dificultad respiratoria, dolor en el pecho, síntomas neurológicos, pérdida de conciencia o traumatismos. Y claro, cuando alguien tiene problemas menos graves debería esperar a ser evaluado y tener otras alternativas. Pero hay que ser razonables en cuanto a lo que se exige. Las personas no siempre pueden determinar por sí mismas si es una urgencia o no. Pueden tener un síntoma que les parece grave o que les preocupa. Son preocupaciones fundadas y buscar atención es una conducta adecuada. El sistema es el que prioriza y categoriza».