Larga vida al «Machasa night live»

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Buenas noticias para el humor televisivo: Detrás del muro está cada jueves más consolidado.

No me deje como mentiroso. ¿Sí o no que «Detrás del muro» está mucho mejor que cuando partió como un segmento de «Morandé con Compañía»? En cuanto al estatus televisivo hace subir bastante el pelo y confiere mucha más autonomía creativa y de producción pasar de ser parte de un programa a convertirse en un espacio hecho y derecho. En lo relativo a la libertad para referirse a todos los temas, cuenta con un sustrato mucho más fértil ahora que en los tiempos del estallido social y posterior pandemia. La gracia es que los comediantes y libretistas de «Detrás del muro» han aprovechado al 100% estas dos circunstancias favorables.

El espacio que parodia la sección «El clan infantil» de «Sábados gigantes» habla más del actual panorama político local y de cómo lo percibe la gente que propuestas dedicadas enteramente al tema, como «Estado nacional» de TVN o «Mesa central» de Canal 13.

Una sugerencia: deberían hacer un guiño a las reparticiones públicas y privadas de Chile. Algo entre «La oficina» del Jappening con Ja, «Hermosilla y Quintanilla» y «The Office». Hay un mundo de actualizaciones por hacer, desde la tecnología que se usa ahora hasta los formatos administrativos vigentes, pasando por las redes sociales y los nuevos modismos.

Cristián Henríquez ha revivido televisivamente de manera tan lograda a su personaje «Ruperto», que este segundo aire lo encamina a pasos agigantados a su primer Larry Moe Award (spoiler).

Al mismo Kike Morandé se le ve mucho más relajado que cuando estaba en Mega. De ese rol del jefe escandalizado, al borde de la úlcera, por lo que decían los integrantes del elenco queda bien poco. Hoy prefiere unirse al coro de carcajadas, celebrar la hilaridad que rebosa la pantalla en lugar de forzar un contraste melodramático que ya no es necesario. La escuela del «¡Oiga, Mandolino!» quedó en el pasado, tal como tampoco se estila el contrapunto entre el Indio y el Flaco de «Dinamita show».

El programa es como «Teatro en Chilevisión», pero sin ese hilo conductor que es un arma de doble filo. Si a uno lo atrapa todo bien, pero si no capta el interés la función muta en una pesadilla. Esto es variado, dinámico, no deja dormirse ni distraerse.

En síntesis, la presente temporada de «Detrás del muro» es lo más parecido que tenemos por estos lares a «Saturday Night Live», guardando por supuesto las proporciones (si me preguntan a mí, el programa de Chilevisión es mucho mejor que el gringo, partiendo por la cercanía en los temas y el tipo de humor).

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