Biografía autorizada del entrenador de Colo Colo 91 fue presentada este martes en Santiago
Mirko. Historia de un destino, de Ignacio Pérez Tuesta, revela detalles de la pérdida de su hijo Silvio en 1993 y de su madre Ana en 1946.
Fue un jueves de septiembre, en 1993. Mirko Jozic recibió en su departamento de Santiago una llamada que le rompió el corazón. Horas antes había muerto Silvio Jozic en el frente de Lika, por la Guerra de Independencia de Croacia. Tenía 30 años y era hijo de su primer matrimonio.
La historia de Silvio aparece por primera vez en «Mirko. La historia de un destino», la biografía del entrenador que dirigió a Colo Colo en la conquista de la Copa Libertadores de 1991 y que fue presentada este martes en la capital de Chile por el mismo Jozic junto a su autor, el periodista Ignacio Pérez Tuesta.
Silvio nació el 28 de enero de 1963, de una relación con la hija del presidente del club Textilas de Derventa, en Bosnia. Necesidades de la vida y obligaciones de su edad, entre ellas el servicio militar en Zagreb, enfriaron luego el vínculo con la madre del pequeño Silvio, de quien, sin embargo, el entonces futbolista de 22 años se mantuvo siempre pendiente de cumplir con su responsabilidad como padre. Cuando le comunicaron su muerte, esa noche de 1993, el golpe fue demasiado grande y Mirko, quien vivía en Chile con su segunda esposa y su hija Lana, viajó esa misma madrugada a Croacia, ausentándose por unos días de los entrenamientos de Colo Colo.
«Yo creo que pese a parecer un hombre introvertido, al que nunca le gustó mucho hablar, y menos hablar de él, llegó un momento en que decidió dejar un testimonio de su vida, de su historia, de todo lo que le costó, desde su niñez hasta su juventud, llegar y lograr lo que finalmente fue. Eso tiene un valor y habla de la generosidad profunda de Mirko», cuenta al respecto Pérez Tuesta, autor también de «Hombres de blanco», que retrata en detalle a los campeones de América en 1991.
Mirko nació en Trilj, cerca de Split en la antigua Dalmacia, el 8 de abril de 1940, hijo de Ana y Stipe Jozic. El temor a las bombas fue real desde que aprendió a caminar y la muerte de su madre en 1946, por una enfermedad que la aquejó durante gran parte de la guerra, le enseñó que las penas y la adversidad también son parte de la existencia humana, igual que la alegría que sintió cuando un soldado italiano le regaló el primer chocolate de su vida.
En 314 páginas, la biografía de Mirko Jozic muestra precisamente los detalles de una vida que lo revela más allá de la figura del entrenador. Un hombre de pocas palabras que en Chile aprendió un español forzado y que convirtió a un grupo de jóvenes futbolistas en un grupo de campeones inolvidables.
Es el Mirko con el que se encontró el autor en las extensas conversaciones que sostuvieron durante tres semanas en mayo de 2025, en Split. «Algunos días Mirko me decía: ya, mañana no vamos a trabajar. Me invitaba a almorzar y cocinaba. Descubrí a una persona muy cariñosa y a un estupendo cocinero. También disfruté los días que teníamos libres de la mano del chef Mirko, en su casa. Algunos días íbamos a almorzar a algún restaurante cercano», explica Pérez Tuesta.
¿Cómo vio a Mirko cuando habló de su madre Ana y su hijo Silvio con usted?
«En las entrevistas aparecen algunos de los pasajes más delicados de su historia. Yo pensé que no se iba a abrir tanto. Y lo hizo. Creo que también a él le sirvió como una forma de abrir eso. Obviamente, cuando uno recuerda esos momentos, son dolorosos. Había partes en que estaba más triste cuando me contaba algunas cosas. La característica de esta biografía, y de la vida de Mirko, es que pasa por momentos tristes, momentos de suspenso, momentos muy alegres y divertidos, momentos de éxito y de gloria, y momentos en que la vida parece completamente complicada. Si bien eso forma parte de la vida de cualquier persona, encuentro que el hecho de que Mirko se haya atrevido a contarlo es, insisto, de una generosidad tremenda».


