«Existe una tradición repostera en Chile más fina que la comida de guarnición»

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Corte de Apelaciones ordenó recontratar a la jefa de repostería de La Moneda, quien reclamó que su salida fue ilegal

Dos historiadores relatan cómo nació el cargo de repostera en Palacio.

Diversos relatos históricos dan cuenta que el expresidente, Manuel Bulnes (1841-1851), era bien bueno para el diente. El historiador Cristóbal García Huidobro comenta que el banquete más grande que se ha dado en La Moneda fue el del 18 de septiembre de septiembre de 1841, cuando inauguró su periodo presidencial. En 1846 Bulnes se fue a vivir a La Moneda y necesitaba a alguien que se preocupara de satisfacer su gusto por la buena mesa. De ese periodo data el cargo de «repostero» de Palacio.
 Un puesto poco conocido, pero que con los cambios propios de la modernidad perdura hasta hoy, con el nombre de jefe del Departamento de Repostería Presidencial y Casino General de la Presidencia y que hoy se encuentra en el centro de la polémica por un lío judicial.
 El tortazo
 El pasado 11 de septiembre la Corte de Apelaciones de Santiago emitió un fallo que ordenó a la Presidencia a recontratar de manera inmediata a Beatriz Ponce, jefa de dicha unidad hasta el 12 de marzo de este año cuando fue desvincula aduciendo «pérdida de confianza».
 Ponce, nutricionista de profesión, ingresó a trabajar al Palacio de La Moneda en noviembre de 2018, durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, y se mantuvo durante todo el periodo del expresidente Gabriel Boric, acumulando siete años y cuatro meses de servicio a contrata. Tras su despido en marzo, presentó ante la Corte de Apelaciones de Santiago, en abril, un recurso alegando que su despido fue ilegal y arbitrario. Y le dieron la razón.
El fallo
 En un dictamen al que accedió este diario, el tribunal argumentó que su puesto no era un cargo de «exclusiva confianza», ya que dicha causal legal está estrictamente reservada para los funcionarios de planta y ella estaba a contrata. A lo que se agregó que sus servicios no eran necesarios y que se la despedía como política de eficiencia en el gasto público.
 Además, al llevar más de cinco años continuos trabajando para el Estado, la funcionaria estaba protegida por el principio de confianza legítima, lo que obliga al Estado a entregar razones justificadas para despedirla, y no el argumento de la «reestructuración por austeridad», que entregó el gobierno. «Debe recordarse que la desvinculación anticipada de una contrata vigente exige una motivación concreta y suficiente, que dé cuenta de razones objetivas, verificables y sobrevinientes, capaces de justificar que los servicios del funcionario han dejado de ser necesarios», versa la resolución.
 Aparte de reincorporarla al mismo cargo, o uno de igual jerarquía, el gobierno deberá pagar a Ponce todas las remuneraciones y cotizaciones previsionales acumuladas durante los meses en que estuvo desvinculada. Contactada, Beatriz Ponce no respondió llamados de este diario.
 Desde el punto de vista histórico es posible conjeturar porque hasta el presente se sigue usando el término «repostero» en el cargo. El historiador Gonzalo Peralta cuenta que en efecto, el expresidente Bulnes y su esposa, la primera dama Enriqueta Pinto, instauraron en La Moneda la costumbre de hacer enjundiosas reuniones sociales donde el buen comer tenía un lugar importante. Y para ellos necesitaban de alguien que se hiciera cargo.
 «Eran actos de influencia política que se hacían en los salones de La Moneda. No sería raro que haya quedado el nombre en el cargo desde aquella época, porque la repostería en el Chile tradicional y el comienzo de la República es de las artes culinarias más sofisticadas, lejos. Porque la comida tradicional chilena no es muy sofisticada, la cazuela es muy rica, pero son cosas sencillas. Pero la repostería sí es más elaborada», comenta Peralta. Y recuerda a Antonina Tapia, maestra pastelera que preparaba las delicias que le gustaban a Bulnes y cuyos dulces chilenos llegaron hasta el mismo Vaticano. O monjas que con caramelo reproducían objetos cotidianos en tiempos de la Colonia. «Existe una tradición repostera en Chile más fina que la comida de guarnición», dice.
Mayordomos
 Con los años la máxima autoridad de la «repostería» y el servicio de los presidentes de Chile en La Moneda recayó en los mayordomos de Palacio, que custodiaba la tradición heredada de las normas coloniales de la corona española. El «repostero» no se refería solo a la pastelería, sino al oficial de palacio encargado de la custodia de la plata, la mantelería, los licores y las provisiones de la mesa presidencial. Famoso fue José Domingo Torres, que fundó la Confitería Torres en 1879.
 Ya en 1958 al dejar de ser La Moneda la residencia oficial de los presidentes y convertirse puramente en un centro administrativo, se hizo necesario alimentar a decenas de funcionarios públicos. Se habilitó el actual casino en el piso -1 del palacio, y se institucionalizó el Departamento de Repostería Presidencial y Casino General de la Presidencia, que como un resabió histórico, nunca perdió su esencia, su nombre: «repostería».
Funciones
 En una resolución de Presidencia de mayo de 2018, se fijaron los objetivos actuales del departamento. «Le corresponderá programar, preparar y proporcionar el servicio de alimentación para las autoridades y funcionarios de la Presidencia de la República, observando los más altos estándares de calidad e inocuidad alimentaria, sea que se trate de las necesidades diarias del servicio, como para los eventos especiales, procurando la sustentabilidad en sus procesos de producción y servicio».

Dividiendo sus funciones en dos áreas: repostería presidencial, con el rol de atender de forma directa al Presidente de la República, su familia y las delegaciones oficiales. Se encarga de la planificación, preparación y servicio de comidas para recepciones de Estado, almuerzos de protocolo y eventos bilaterales de alta relevancia política, asegurando los más altos estándares de etiqueta, mantelería y gastronomía. Y el casino general, destinado a proveer raciones diarias de almuerzo y cena para el personal de planta, contrata y seguridad que trabaja en el palacio. Esto incluye a los funcionarios directos de la Presidencia, y los ministerios que allí funcionan.

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