Tanto Reunión de superados como La baronesa gozan de una gran feligresía.
El esfuerzo de Mega por mantener activa su área dramática ha resultado tan loable como exitoso. Al escribir esta columna las cifras más recientes dadas a conocer por Kantar IBOPE Media al respecto no mienten.
Este martes 15 de septiembre la teleserie «Reunión de superados» encabezaba la tabla de los programas más vistos de ese día, al ser visto en promedio por 714 mil personas por minuto (748 mil el lunes 14) y registrar un alcance de 1,2 millón de consumidores en las diferentes plataformas (1,3 veinticuatro horas antes).
La recientemente estrenada «La baronesa» está un poco más atrás, con 454 mil televidentes promedio por minuto (577 mil el lunes) y un alcance de 660 mil seguidores globales (841 mil un día antes).
En la primera de las producciones hay actuaciones soberbias. Elisa Zulueta (ya destacada en estas líneas hace unas semanas), Daniela Ramírez, Álvaro Espinoza (un villano de esos que uno llega a odiar) e Ignacia Baeza sostienen algunas de ellas.
En «La baronesa», Simón Pesutic sobrelleva de manera admirable la «desventaja» genética de representar veinte años menos de lo que dice su pasaporte, lo que le hace imposible interpretar a personajes de mayor edad. Y Loreto Valenzuela, por supuesto, saca adelante un protagónico de esos que quedan por mucho tiempo en los oídos y las retinas de la teleaudiencia.
Es hora de hacer un llamado a los demás canales a seguir ese camino. En las últimas incursiones de Canal 13 en este terreno predominaba un carril más dark de lo habitual («Pacto de sangre», «Río oscuro», «Secretos de familia»), además de que, en algunos casos, las producciones eran emitidas a horas tan altas de la noche que las volvieron inviables desde el punto de vista económico, al dificultar el visionado (técnicamente, un sabotaje).
Esta década Chilevisión solo ha puesto en pantalla una, «Dime con quién andas», lo que equivale a bajar la cortina de ese frente programático. Ahora la consigna es «Repitamos las turcas» («Traicionada» está en el aire hoy).
Ignoro lo que inhibe a Televisión Nacional de intentar una segunda era de oro telesérica, la que le podría reportar utilidades para paliar al menos en parte de su déficit financiero.
Claro, arrendar estudios para eventos de empresas o programas que se emiten en otros canales representa menos inversión, pero aleja considerablemente a esa estación de su misión de hacer televisión pública. Hasta donde sé las telenovelas, el teatro televisado y la ficción no han dejado de ser expresiones culturales.


