Nueva aplicación permite saber con exactitud la demanda de agua de las plantas
Lo relevante es construir registros propios, dice investigadora de proyecto.
En la comuna de Lolol, Región de OHiggins, pequeños agricultores comenzaron a ocupar sensores capaces de registrar la temperatura del aire y la humedad relativa directamente desde sus campos. Los equipos almacenan las mediciones y permiten descargarlas desde un teléfono, identificando variaciones diarias, máximos, mínimos y periodos de alta o baja humedad.
La iniciativa, financiada por el Gobierno Regional de OHiggins, busca desarrollar tecnologías que permitan enfrentar condiciones ambientales extremas y fortalecer la adaptación de la producción agrícola al cambio climático.
Catalina Pinto, investigadora responsable del proyecto FIC Cámara de Simulación Agroclimática, explicó que «lo relevante no es solamente conocer la temperatura o la humedad de un momento determinado. Lo relevante es construir registros propios. Eso permite identificar máximos, mínimos, periodos secos o de alta humedad y relacionarlos con lo que el agricultor está observando en sus cultivos. La idea es pasar de la percepción a información concreta que pueda apoyar sus manejos».
Los productores participaron, además, en un taller práctico sobre el uso de los sensores, realizado en la Universidad de OHiggins Daniel Casagrande. En la instancia abordaron la interpretación de las variables registradas, a cargo de Camilo Riveros, ambos investigadores del proyecto. Uno de los conceptos desarrollados fue el déficit de presión de vapor (DPV), indicador que relaciona temperatura y humedad relativa y permite aproximarse a la demanda de agua que ejerce la atmósfera sobre las plantas.
Estas condiciones inciden directamente en el funcionamiento de los cultivos. Temperaturas elevadas pueden aumentar la respiración y la pérdida de agua y afectar procesos como fotosíntesis, transpiración, floración y cuajado. Una humedad relativa muy baja puede incrementar la pérdida de agua, mientras que niveles altos y persistentes pueden favorecer condensación y condiciones asociadas a enfermedades.
Para Alfonso Becerra, agricultor de Lolol, contar con esta información permite complementar la experiencia acumulada en el campo. «Siempre uno anda preguntando cómo viene la noche, cómo viene el día, el tiempo. Ahora ya me puedo manejar mejor en el huerto, dependiendo de la necesidad que tengan los árboles. Me sirve mucho», comentó.
El productor asegura que en los últimos años ha observado señales poco habituales. «Hemos tenido lluvias muy intensas y en poco tiempo, y los árboles también han tenido ciclos poco comunes. Pasan cosas raras, pero somos resilientes y nos vamos adaptando», agregó.
El proyecto también contempla el desarrollo de sistemas de bajo costo para medir y controlar parámetros ambientales y una cámara de simulación climática para evaluar anticipadamente cómo responden distintos cultivos frente a escenarios extremos de temperatura, humedad y disponibilidad de agua.
«Nuestro compromiso es que la innovación no quede concentrada en los grandes productores. Queremos que la agricultura familiar también tenga acceso a tecnología que fortalezca su competitividad», señaló el gobernador regional de OHiggins, Pablo Silva Amaya.


