En algunos frutales las coberturas incluyen los insumos y el rendimiento esperado por hectárea
Existen contra riesgos climáticos para la mayoría de las especies tradicionales de cultivos anuales y para varios frutales, dice Paula Gatica, de HDI Seguros.
En tiempos de lluvias imprevistas y heladas nocturnas el inicio formal de la primavera se ha tornado difuso. Ciertos cultivos sufren más que otros ante tanto cambio climático, provocado, coinciden los meteorólogos, por la corriente de El Niño.
La pregunta cae de cajón: ¿es necesario contratar seguros para los cultivos agrícolas?
«Existen seguros contra riesgos climáticos para la mayoría de las especies tradicionales de cultivos anuales y para varios frutales. Además, todos los cultivos y frutales se pueden asegurar contra incendios. Los seguros climáticos y los de incendio son complementarios, por lo que deberían contratarse ambos», responde Paula Gatica, jefe de Operaciones y Productos de la Gerencia de Riesgo Agroforestales y Acuícolas de HDI Seguros.
En HDI cuentan con seguros para proteger ganadería, maquinaria y vehículos utilizados para el cultivo, y distintas especies frutales. Las condiciones varían de acuerdo a la póliza contratada. Por ejemplo, para arándanos y olivos el deducible es del 20% y la cobertura incluye los insumos y el rendimiento esperado por hectárea.
Gatica aconseja que el agricultor tenga una política de aseguramiento completa. Pero «si es necesario priorizar por razones de presupuesto, dependerá del cultivo y su ubicación. Por ejemplo, hay zonas más propensas a ser afectadas por heladas que otras, por lo que sería prioritario un seguro contra heladas. Por otro lado, hay riesgos imprevistos como los últimos temporales. Aquí podría priorizarse el seguro para las especies de mayor valor», explica.
En caso de incendios que afecten a huertos frutales o cultivos anuales no existen exclusiones. «Prácticamente todas las causales están cubiertas: propagación desde predios vecinos (incluso forestal), chispas de la maquinaria de cosecha e incendio intencional por parte de terceros», afirma.
Aclara que los seguros contra incendios son más caros en ciertas regiones. «Tienen mayor valor las que tienen atentados como algunas comunas del sur de la Región del Biobío y del norte de la Araucanía. En general, un seguro siempre tendrá un mayor valor cuando el riesgo que se está asegurando tenga una mayor probabilidad de ocurrencia», explica.
Paula Gatica detalla cómo se calculan los valores: «Para riesgos climáticos la tasa dependerá de la ubicación del cultivo y su historial de ocurrencia de los eventos cubiertos. Además, se considera la susceptibilidad de cada especie a los riesgos asegurables. Por ejemplo, variedades que florecen más temprano suelen ser más sensibles a heladas primaverales. También se evalúa el manejo técnico de cada cultivo como aplicaciones de fungicidas preventivos en comparación con un agricultor que solo aplica en caso de detectar un hongo. O cultivos sembrados en suelos más arenosos que pueden tolerar mejor una lluvia post siembra que suelos arcillosos que no drenan tan bien».
La letra chica
Sebastián Yáñez, profesor de derecho comercial y seguros de la Usach, recalca «tener en cuenta que las pólizas son el instrumento que gobierna el contrato».
Aconseja fijarse en estos aspectos: «Las exclusiones; por ejemplo, en pólizas de robo es importante la diferencia entre tipo de robo, pues puede que un robo con violencia tenga cobertura, pero un robo por sorpresa no. También hay que poner atención en la suma asegurada, el deducible y las cargas del asegurado».
El académico afirma que hay dos elementos que dan tranquilidad. «Las condiciones generales de las pólizas se identifican con un código POL y pueden consultarse en el Depósito de Pólizas de la CMF, aquellas son la configuración de los riesgos base de una póliza de seguro y no pueden contener cláusulas contrarias a la ley. A su vez, las normas del Código sobre el seguro son obligatorias, salvo que el contrato mejore la posición del asegurado».
Cómo reaccionar
El abogado Rodrigo Logan explica que hacer en caso de un siniestro. «En los seguros agrícolas informados por Agroseguros -organismo encargado de desarrollar, promover y administrar subsidios del Estado para contratar seguros-, el plazo general indicado para denunciar un evento climático es de hasta siete días. Existen productos específicos de INDAP con plazos diferentes. Por ejemplo, su Seguro de Cultivos Anuales contempla 17 días corridos. Siempre debe revisarse la póliza concreta y denunciar el daño inmediatamente, sin esperar a reunir todos los antecedentes», indica.
«Hay que poner atención en la suma asegurada, el deducible, las exclusiones y las cargas del asegurado», Sebastián Yáñez.
7 DÍAS ES EL PLAZO máximo para denunciar su siniestro.


