Buzo la sacó de un naufragio de 1864 en el Canal de la Mancha y ahora científicos analizan su fórmula
El belga Stefan Panis halló la botella intacta en 2025. Un laboratorio en Bélgica intenta rescatar ADN de su levadura para recrear el sabor original.
Cuando el buzo belga Stefan Panis descendió hasta un antiguo naufragio en el Canal de la Mancha, entre cajas, arena y restos del barco apareció una botella de vidrio oscuro que todavía conservaba intacto su sello. La llevó hasta la superficie, la limpió y descubrió unas palabras: «Guinness Extra Stout, London». La cerveza llevaba 162 años bajo el agua.
Ocurrió a mediados de 2025, pero el hallazgo recién se dio a conocer esta semana, luego de que los buzos consiguieran vincular formalmente los restos con el naufragio del Mindoro y de que se sumara al caso un equipo científico. Oculto en el fondo marino estaba precisamente esa embarcación, que había salido de Londres rumbo a Vancouver el 20 de noviembre de 1864. Días después, chocó con otra nave y se hundió con su cargamento. Para entonces Guinness ya era una cerveza centenaria: Arthur Guinness había comenzado a producirla en 1759 en la cervecería de St. Jamess Gate, en Dublín, 105 años antes del hundimiento.
Buzo y fotógrafo submarino con más de 40 años de experiencia, Panis relató a la «BBC» que inicialmente ni siquiera tenía claro qué había sacado desde el fondo. Solo cuando llegó a la superficie y enjuagó la botella apareció el nombre de la cerveza.
Ahora está convencido de que queda mucho más por descubrir. Por las dimensiones de una de las cajas que observó, calcula que originalmente podía contener 24 botellas y sospecha que existen otras enterradas bajo la arena. Su intención es regresar cuando las condiciones para bucear sean favorables. Según «The Washington Post», el plan es recuperar otras cuatro botellas: dos serían destinadas a análisis científicos y otras dos entregadas a Guinness.
Recuperar esas nuevas muestras es importante porque el contenido de la primera botella ya está en manos de científicos. Kevin Verstrepen, investigador de KU Leuven, en Bélgica, especializado en levaduras y fermentación, participa en los análisis para determinar qué material biológico consiguió sobrevivir, en el marco de una iniciativa que los propios buzos bautizaron como «Project Jurassic Beer». El científico explicó a «The Washington Post» que sería difícil encontrar células de levadura todavía vivas después de 162 años, pero podrían permanecer restos de ADN capaces de revelar qué cepa se utilizaba en aquella época.
De conseguirlo, los investigadores podrían ubicar esa antigua levadura dentro de su árbol genético, buscar una cepa moderna estrechamente emparentada y utilizarla para realizar una pequeña producción experimental. El objetivo no sería recuperar una supuesta «receta original» de Guinness, sino aproximarse científicamente a la cerveza que la compañía fabricaba en la década de 1860. Panis explicó a la «BBC» que espera que el análisis permita rescatar suficiente información genética para intentarlo.
Existe un antecedente que demuestra que la idea no es tan descabellada. Una pequeña cervecería de Sunderland, Inglaterra, consiguió elaborar una porter utilizando levadura cultivada a partir de antiguas botellas recuperadas de otro naufragio del Canal de la Mancha, ocurrido en 1825. La Guinness del Mindoro, en cualquier caso, sería bastante diferente de la que actualmente se sirve en los bares.
Sin nitrógeno, por ejemplo, aquella cerveza no tendría la misma textura de una Guinness moderna. La compañía incorporó esa tecnología recién en la década de 1960 y hoy contribuye a producir su conocida suavidad y su espuma cremosa. Además, las cervecerías del siglo XIX trabajaban en condiciones microbiológicas mucho menos controladas, por lo que podían intervenir otros microorganismos y aparecer sabores ácidos o inesperados.
¿Se puede beber?
Los análisis también podrían resolver una pregunta bastante más sencilla: ¿la Guinness de 1864 todavía se puede beber? Verstrepen explicó que, si el sello consiguió impedir la entrada de agua de mar, el alcohol podría haber dificultado el desarrollo de determinados microorganismos. Eso no garantiza que tenga buen sabor ni que pueda consumirse sin comprobar primero que sea segura.
Panis ya sabe qué hará si los resultados dan luz verde. Aunque reconoció ante la «BBC» que ni siquiera es un gran aficionado a Guinness, aseguró que estaría dispuesto a probarla si los especialistas determinan que su contenido no representa un riesgo.
Guinness también sigue de cerca la investigación. Según «The Times of India», un portavoz de Diageo confirmó que el equipo del Guinness Archive está en contacto con los buzos para reunir antecedentes sobre las botellas y el naufragio. Los investigadores buscan además documentación histórica, incluido el manifiesto de carga del barco Mindoro, que podría revelar cuánta cerveza transportaba cuando se hundió.


