Eco Mapu Coffee de Villarrica se quedó con el primer lugar entre 4.200 locales del continente
Su dueño, Cristian Cariman, cuenta que su propuesta mezcla cafés de distintos orígenes del mundo con sabores del sur de Chile.
Cristian Cariman habla desde Quito, Ecuador, y todavía intenta asimilar lo que acaba de ocurrir. Eco Mapu Coffee, la cafetería que levantó junto a su pareja, Jacqueline Soto, en Villarrica, fue elegida número uno de The South Americas 100 Best Coffee Shops 2026.
«Increíble, la verdad. No hay otra palabra que lo describa», dice desde Ecuador, tras recibir el galardón. El salto fue importante: el año pasado había ocupado el décimo lugar continental y ahora llegó a la cima.
El reconocimiento fue entregado en el marco de la feria The Global Coffee Fair que se desarrolló en Quito. Según los antecedentes del concurso, durante un año más de 300 jueces evaluaron 4.200 locales del continente. Esa evaluación representó el 70% de la nota y el voto del público el 30% restante. Entre los aspectos considerados estuvieron la calidad del café, el conocimiento de los baristas, el servicio, la innovación y la sostenibilidad.
Cariman dice que una de sus ventajas es tener una oferta de autor y elige tres preparaciones que resumen la identidad que han construido durante once años en su local de Villarrica: Maquis Cold Brew, Murtilla Coffee y Oda al Café.
1.-Café con maqui heladito
Es una preparación fría y probablemente una de las mejores puertas de entrada para entender la propuesta de Eco Mapu. El Maquis Cold Brew mezcla café con maqui, fruto estrechamente ligado al sur del país. «Dijimos: mezclémoslo con otro antioxidante natural, que es el café. De la mezcla nacen sabores que recuerdan un poco al chocolate con notas frutales», explica Cariman. Se vende a $6.900 y tiene especial demanda durante el verano. Generalmente utilizan un grano colombiano de proceso natural. «En ese método, explica, la cereza del café se deja secar antes de retirar la pulpa, lo que ayuda a potenciar características frutales y achocolatadas», dice el barista.
2.-Bebida en dos temperaturas
El segundo imperdible cuesta $6.200 y vuelve a mirar al territorio. Murtilla Coffee utiliza este fruto típico del sur y, a diferencia de la preparación con maqui, juega con temperaturas calientes y frías. «Tenemos esa preparación con el mismo propósito de rescatar una fruta local y mezclarla con café», cuenta Cariman. Aquí el protagonista sigue siendo el café, de sabor intenso y frutal, mientras la murtilla aparece después en el paladar. La bebida se ofrece durante todo el año.
La búsqueda de esos sabores explica parte del trabajo que hay detrás de la barra. Eco Mapu compra café verde y tuesta sus propios granos. Trabajan con orígenes como Colombia, Perú, Costa Rica, Etiopía y Ruanda. Cariman, además, viaja a países productores para conocer directamente la materia prima y participar en cataciones.
3.-Oda al Café: un homenaje
El tercer elegido no viene en una taza. Oda al Café es un postre desarrollado junto a un pastelero con la idea, como su nombre adelanta, de rendirle homenaje al producto que sostiene todo el proyecto. Se trata de un cheesecake emulsionado en café al que incorporan avellana nativa tostada y molida, otro producto de La Araucanía. La avellana, dice Cariman, aporta crocancia y notas achocolatadas, mientras una crema de avellana con cacao completa la preparación. Cuesta $12.000. La experiencia incluye la explicación del barista en la mesa sobre los ingredientes y los sabores que encontrará el cliente.
Esa atención personalizada es otro sello de Eco Mapu Coffee. La cafetería mantiene una carta de cafés filtrados elaborados con granos especiales. El barista se acerca a la mesa, explica cómo fue cultivado y tostado cada grano y, a partir de las preferencias del cliente, recomienda qué probar. Esos cafés parten en torno a $6.000 y los más exclusivos pueden acercarse a $9.000 o $10.000.
La historia detrás del local de café número uno sudamericano comenzó en 2015. Cariman, formado originalmente en cocina, y Jacqueline Soto querían independizarse y levantaron juntos el emprendimiento en su natal Villarrica. Con la apertura del negocio conocieron el mundo del café de especialidad y se terminaron sumergiendo en la disciplina. Ambos hicieron cursos de barista en Chile y Colombia, mientras Cristian también se capacitó con una escuela de Malasia. Once años después, encabezan un ranking continental frente a cafeterías de países con tradición cafetera, como Colombia, Brasil y Perú.


