Estaba furioso y atacando todo a su paso, dice el fotógrafo que captó la arremetida del animal en EE.UU.
El hombre quedó con heridas graves, dijo su nieto, quien pudo escapar del animal.
Un tranquilo paseo por la tarde en la zona de camping de Bridge Bay, en el famoso parque Nacional de Yellowstone, Estados Unidos, se transformó en una pesadilla para un abuelo y su nieto, que repentinamente fueron atacados por un iracundo bisonte macho.
La alarmante escena fue captada por el fotógrafo profesional Mike MacLeod, quien se encontraba acampando junto a su esposa cuando vieron que el enorme animal -pueden llegar a pesar hasta 900 kilos- se acercó hasta el área de visitantes.
«Empezó a caminar por el campamento, estaba furioso y atacando todo a su paso», relató al periódico Cowboy State Daily, de Wyoming. La bestia se acercó a un grupo de niños que le tomaban fotografías con sus celulares e hizo el amago de embestirlos. Ante la amenaza los pequeños se dispersaron. En ese momento MacLeod tomó su cámara y empezó a grabar.
El animal corría por el campamento y los turistas se gritaban entre ellos, alertando del peligro. Al cabo de un rato el bisonte pareció calmarse y se sentó sobre un área sin pasto. Ahí aprovechó de revolcarse. Hasta que, a lo lejos, aparecieron caminando el abuelo y su nieto, que no sabían lo que sucedía.
«Ni siquiera estaban en la zona de campamento, estaban caminando por la carretera», recuerda el fotógrafo. En el registro, que se hizo viral en redes sociales, se puede ver que el hombre mayor, que luce una larga barba blanca, jeans y suspensores, se detiene con el joven de pelo largo y sacan sus teléfonos. Se encontraban a más de 100 metros del animal.
El ataque
Cuando el bisonte hizo amago de levantarse el abuelo y su nieto se movieron detrás de unos árboles. En ese momento pasó una camioneta, que el bisonte intentó embestir. El vehículo siguió su ruta sin problemas, pero el animal corrió alterado hasta sus próximas víctimas.
El nieto logró escapar, pero el abuelo no tuvo tanta suerte. El bisonte lo persiguió entre los árboles hasta que logró voltearlo. «Lo enganchó con su cuerno izquierdo en la cadera y lo lanzó por los aires, dio una voltereta perfecta y aterrizó de costado», cuenta MacLeod al diario estadounidense. Calcula que el hombre se elevó más de dos metros.
«El bisonte medía al menos 1,80 metros de altura, y la víctima estaba bastante por encima de él», afirma.
Tras el ataque el bisonte se quedó moviendo la cabeza, al lado del anciano que yacía en el suelo. En ese momento el fotógrafo acudió en su ayuda, al igual que otras personas del campamento. Gritaron fuerte y corrieron hacia el animal, con lo que lograron ahuyentarlo.
El hombre accidentado se encontraba consciente. Una mujer llamó al 911 desde su auto y otros turistas hicieron vigilancia, ante el posible regreso del malhumorado bisonte. Los servicios de emergencia del parque trasladaron a la víctima y, según lo que dijo posteriormente el nieto, tenía heridas graves.
Impredecibles
No es raro toparse con el mamífero terrestre más grande de Norteamérica en el famoso parque. La población fluctúa entre 3.000 y 6.000 ejemplares dentro de sus límites y en la última década el número se ha disparado, dice Virginia Miller, instructora de la organización sin fines de lucro Yellowstone Forever, en el sitio yellowstonenationalparklodges.com.
«Hay más bisontes en libertad en el parque que en cualquier otro lugar del país», señala Miller. Su comportamiento suele ser inestable: «Son bastante tranquilos, hasta que dejan de serlo», comenta.
Por este motivo, el Servicio de Parques Nacionales aclara en el sitio de Yellowstone que se debe mantener una distancia mínima de 25 metros con los bisontes, ya que -además de ser impredecibles- pueden correr hasta tres veces más rápido que un humano.
No es el primer ataque de un bisonte que se registra este año en la reserva natural. El 26 de junio un visitante de 12 años fue embestido cerca de Mud Volcano, al norte de Fishing Bridge. El menor sufrió heridas y personal de emergencia lo trasladó a un hospital cercano, detalla el comunicado que emitió el parque en ese momento.
Una de las explicaciones que manejan los encargados es que durante la época de celo -que se extiende de junio a septiembre- los bisontes machos se vuelven más agresivos de lo habitual, como una forma de competir por la dominación de las hembras, y cualquier movimiento brusco o situación sorpresiva los puede alterar en cosa de segundos.
En el caso del abuelo que fue embestido y su nieto, MacLeod opina que no tuvieron la culpa de lo sucedido.
«Mantuvieron la distancia, fueron muy respetuosos», asegura. En cambio, el bisonte macho se notaba que estaba «agitado, cabreado y que reclamaba cualquier cosa», agrega. «¿Por qué eligió a esos dos? Había muchísima gente alrededor, y la mayoría estaba más cerca del bisonte. Fue realmente extraño».


