Giannina Margas sufrió una encerrona en la Copec de la Ruta 68 el lunes por la noche
La empresaria y su familia llevaban solo unas horas en Chile luego de unas vacaciones en Nueva York. Todavía estoy en shock, dice.
«No sé tampoco por qué le dije a mi hijo que se pasara para adelante. Agradezco que haya sido así, porque si hubiera estado atrás en su silla quizás no me daban tiempo para sacarlo». Giannina Margas sigue dándole vueltas al traumático episodio que vivió junto a su hermana Giselle y sus hijos Emilia (9) y Santino (5) el lunes por la noche. La hija del ex seleccionado de la Roja Javier Margas llevaba apenas unas horas en Chile luego de sus vacaciones familiares en Nueva York cuando sufrió una encerrona en la Copec de la Ruta 68.
Su esposo, el también futbolista Nicolás Peñailillo, se quedó en Estados Unidos disputando unos torneos y pidió ayuda desesperado a través de redes sociales esa misma noche. «Acaban de asaltar a mi esposa y a mis hijos, les robaron todo. Si alguien ve una camioneta blanca marca Chevrolet Traverse por favor háblenme», escribió el jugador, quien más tarde compartió un pantallazo del GPS del celular de Giannina marcando como ubicación la calle Jovino Novoa en Lampa.
Giannina y sus hijos aterrizaron en Santiago alrededor de las 21 horas del lunes y fueron recogidos por su hermana Giselle en el aeropuerto. «Íbamos rumbo a Viña del Mar. En el camino mi hermana les preguntó a los niños si tenían hambre. Yo dije que ya les había comprado algo rápido antes, que queríamos llegar directo a la casa. Pero ella quería pasar al baño con mi hija. Les dije que fueran rápido y que yo me quedaba con Santi en el auto. Ni siquiera apagamos el motor, era entrar y salir», recuerda la empresaria.
La hija de Margas iba sentada en el copiloto y por esas cosas de la vida le pidió a su hijo menor que se pasara adelante. El pequeño se sentó en sus piernas, mientras Giannina conversaba con su mamá a través del altavoz de la camioneta.
«En ese momento se abren las dos puertas y empiezan a gritar que era un asalto, que me bajara y le pusieron una pistola en la frente a mi hijo. Uno de los tipos apuntaba desde mi puerta, otro le apuntaba a mi hijo y otro me apuntaba desde atrás del respaldo del asiento. Decían que si no me bajaba me iban a matar, pero yo estaba atrapada con el cinturón. Me quedé en blanco, en shock. Sólo atiné a decirles que me dejaran bajar a mi hijo tranquilo», dice Giannina.
Mientras se bajaban del vehículo, la madre de Giannina también se puso a gritar del susto por el teléfono. «Ahí uno de ellos me sacó el celular, arrancaron con la camioneta y empezaron a disparar al aire desde una de las ventanas. Pasó todo tan rápido. Eran cuatro tipos, llegaron en una Chery azul. Después llegaron mi hermana y mi hija Emilia, pidiendo ayuda. Pero la gente no se involucró. Nadie ayudó, nadie hizo nada. Igual uno entiende que hoy en día todos tienen miedo», agrega.
Recién llegaron a casa alrededor de las 4.30 de la mañana. «Empezamos a rastrear mi celular y vimos que nuestras cosas ya estaban repartidas. A esa hora también me llamó Carabineros para decirme que la camioneta había sido encontrada en Lampa y que la iban a trasladar. Hoy estuve súper acompañada, mi hermana y su pololo se vinieron a quedar con nosotros porque mis hijos no querían quedarse solos. Vinieron otros hermanos, mis papás y tuve que salir a hacer trámites: sacar carnet, bloquear documentos y todas esas cosas», dice.
¿Cómo lo tomaron sus hijos, Giannina?
«Ellos presenciaron todo, entonces no les puedo decir que fue un juego. Yo fui criada de una forma en que nadie tapa el sol con un dedo. Como mi esposo viaja mucho, ya les había enseñado que cuando la mamá anda manejando tienen que estar atentos, que si alguna vez pasa algo tienen que soltarse el cinturón y salir rápido conmigo. Santi, que estuvo conmigo en el auto, está súper calmado y eso me deja muy tranquila. Emilia, la más grande, estaba mucho más asustada anoche. No quería llegar a la casa, no quería dormir. estaba aterrada»
¿Y usted cuándo tendrá tiempo para procesar lo vivido?
«Esta noche trataré de relajarme un poco cuando acueste a los niños porque este miércoles vuelven a clases. Yo pienso que la vida tiene que seguir. Si en algún momento necesito parar o descansar, lo haré. Pero ahora creo que todavía estoy en shock. Siento que estar haciendo cosas también me ayuda a mantener la cabeza ocupada. Hoy, por ejemplo, la lluvia rompió una puerta de mi gimnasio, así que también tengo que preocuparme de eso. No queda otra más que seguir».


