Tenía 93 años de edad y falleció en su casa, en las afueras de Roma
Aldo Schiappacasse lo describe como muy, muy intenso y provocador. Exploró el sexo de una manera mucho más oscura.
Su fallecimiento fue confirmado por su esposa, Caterina Varzi, a la agencia de noticias italiana ANSA. Sus últimos años los vivió, junto a su familia, en una casa a las afueras de Roma.
Su nombre real era Giuseppe Brass, pero su abuelo, un pintor veneciano llamado Italico Brass, le dio el apodo de Tinto cuando era pequeño porque dibujaba y decía «tenemos un Tintoretto en la casa», en referencia al pintor veneciano renacentista Jacopo Comin, Tintoretto. El apodo se mantuvo y después se acortó a Tinto.
En Chile, el trabajo de Tinto Brass no pudo ser muy apreciado, según recuerda Aldo Schiappacasse, periodista de ADN Radio, Chilevisión, TNT Sports y, según él mismo lo reconoce «un admirador del cine erótico italiano». «Llegaron pocas (películas) y casi todas censuradas. De la que más me acuerdo es Calígula, evidentemente, pero básicamente por el escándalo que provocó y las muchas escenas que eran discutibles. Vi otra que se llamaba La vacanza («La vacación» 1971), que me pareció bastante bien. No tengo claro cuántas películas de él se estrenaron en Chile», detalla.
Schiappacasse saca a Brass del apartado del cine erótico italiano. «Era mucho más jugado y radical que la tradición de (Salvatore) Samperi o todos los directores que hicieron las películas que más llegaron a Chile, como Malizia (1973, con Laura Antonelli) Homo eroticus (1971) y todas esas».
¿Estaba un poco más allá del cine erótico?
«Claro, el cine erótico italiano está básicamente ambientado en pequeños pueblitos, con una música y protagonistas muy determinados. Tinto Brass exploró el sexo de una manera mucho más oscura, relacionado con el poder y las luchas sociales, no eran comedias, tenía reflexiones más políticas, sociológicas del sexo, entonces yo no pondría a Tinto Brass en lo que en Chile conocimos como el cine erótico italiano, que se acercaba más a la comedia que al drama. Cuando llegó Calígula llegó muy cortada, había pedazos que no se entendían y muchas escenas que te chocaban más que otra cosa».
Si tuviera que describir a Tinto Brass como director, ¿cómo lo haría?
«Como muy, muy intenso y provocador. El intenta rescatar situaciones que los italianos habían vivido y las tenían muy frescas: la guerra, el fascismo, la dominación de los alemanes, la liberación, entonces en sus películas hay un componente social, pero que es propio de todos los directores italianos de los 70 y 80… hacían La profesora de ciencias naturales (1976) y le metían un componente social igual».


