Fernando Wilson, doctor en Historia, analiza las consecuencias de las elecciones norteamericanas de este martes
El resultado demuestra que la rigidez ideológica en la sociedad norteamericana tiende a no funcionar, dice.
Fernando Wilson, PhD en Historia, y académico de la UAI, cree que los resultados de la elección de anoche en Estados Unidos, en que el Partido Demócrata se hizo del Senado y de la Cámara de Representantes, es una demostración de madurez y pragmatismo del votante norteamericano. «Muestra que no se siente atrapado por una pertenencia partidaria determinada, sino que vota por lo que considera correcto. Y en este caso, el que en estados como Texas se haya descartado un candidato republicano con antecedentes complejos como Ken Paxton, y se haya preferido a un bien candidato demócrata como Talarico, demuestra que la rigidez ideológica en la sociedad norteamericana tiende a no funcionar, o al menos tiene el límite.
¿Cuánto pesó la guerra?
«Al votante promedio norteamericano la política exterior no le interesa demasiado, pero la consecuencia directa de Irán de introducir inestabilidad comercial y particularmente en el mercado de la energía, a la vez que mantuvo alta la inflación, hizo que la guerra fuera un hachazo que destruyó su promesa central y básica. Además, en esta última parte del año, en que se suponía que tenía que cosechar éxitos, esta guerra, que iba a estar lista en un par de semanas, terminó siendo un desangramiento completo. Pero lo clave fue económico».
¿Por qué?
«Trump fue electo básicamente por el argumento de devolver el poder adquisitivo, es decir, no solamente frenar la inflación, sino que volver a los precios previos a la pandemia. Y no solo fracasó en eso, sino que a través de la política exterior que ha llevado, subió el precio del diésel sobre 6 dólares el galón, algo inaudito en Estados Unidos. Y el votante medio, que ya está muy apremiado por la inflación, simplemente no lo perdonó».
¿Qué se puede esperar de la guerra en adelante?
«Tiendo a pensar que Estados Unidos ya hizo un enorme despliegue previo a Medio Oriente, con aviones cisterna, stocks de munición, etcétera. Creo que si Irán no acepta las condiciones que Estados Unidos le puso, se viene una ronda de ataques de alta densidad sobre blancos de uso transversal que no han sido atacados, como la infraestructura energética iraní».
¿Y respecto al rol activo que ha tenido EE.UU. en el mundo?
«Creo que de ahora en adelante Trump va a estar mucho menos activo a nivel internacional, porque es un hecho dado que la Cámara con mayoría demócrata va a iniciar una serie de investigaciones sobre el patrimonio personal de Donald Trump y de algunos de sus ministros. Él tiene una serie de transacciones cuando menos oscuras en criptomonedas con socios del Golfo Pérsico. Con eso Trump va a estar extremadamente ocupado en su devenir interno, muy a la defensiva internamente y menos activo a nivel internacional».
¿Cómo ve la postura chilena y el Escudo de las Américas?
«Contra todas las críticas que ha recibido, el escudo es un proyecto bastante hábil, porque no es un tratado, es simplemente un acuerdo de voluntades. Y por eso es bastante maleable. Tiendo a pensar que a Trump le va a interesar bastante poco, porque va a tener problemas bastante más inmediatos con investigaciones que le va a seguir el Congreso. El nuevo escenario de alguna forma reivindica la relativa distancia que Chile ha tenido con el Escudo de la Américas. Reivindica el no querer asumir relaciones estrechas como en su época hizo Menem y hoy día Javier Milei.
Esto hace que la postura del gobierno chileno sea mucho más fácil. Milei hoy queda varado para todos los efectos prácticos. Amarró su destino a un liderazgo al que le quedan dos años de gobierno y que probablemente va a ser reemplazado por alguien bastante menos comprensivo».
¿Usted cree que Chile ha sido distante de la iniciativa?
«Evidentemente. O sea, el hecho de no firmar el A3C (Coalición de las Américas contra los Cárteles), en su implementación práctica, concreta, de poner soldados en terreno de la Escuela de las Américas, demuestra eso. El hecho de que haya ido Pavez, un subsecretario y no el ministro de Seguridad o el ministro de Defensa, también lo demuestra. De hecho, fue el único subsecretario que estuvo presente y que no era ministro o líder de Estado».


