Delincuentes se llevaron al dueño de casa en pijama para obligarlo a realizar transacciones bancarias
Los ladrones maniataron a la familia y estuvieron cerca de una hora escudriñando todo en busca de cosas de valor.
Descontando, por supuesto, el asalto al vecino, lo que más lamenta un señor de edad que prefiere mantener su nombre en reserva, es que el grupo de whatsapp del barrio, las cámaras de seguridad («que hay por montones»), las alarmas comunitarias, la alarma de la misma casa asaltada («todas las casas de la cuadra tienen»), no hayan servido de nada. Hasta él mismo se recrimina por no haber hecho algo.
«Me enteré que esto fue como a las cinco y media de la madrugada y yo a esa hora estaba despierto. A las 4:30 me levanté, me puse a leer y no escuché nada. ¡Y vivo al frente! A lo más, escuché una especie de basurero que se caía, o algo así», cuenta. «No sabe la impotencia que me da no haber podido ayudar a esta familia».
A las 5:30 horas del miércoles, tal como adelantó el vecino, un Citröen C3 rojo se estacionó frente a una casa ubicada en calle Alicahue, en la comuna de La Florida. Del vehículo se bajaron tres sujetos mientras un cuarto aguardaba al volante.
Los delincuentes saltaron la reja perimetral, forzaron la puerta de la casa y entraron. Adentro dormían un matrimonio y sus dos hijos. Todos ellos fueron maniatados con cintas y amordazados. No se escucharon ruidos, no hubo gritos, y si los hubo, nadie se enteró.
Los asaltantes estuvieron dentro una hora completa, recorriendo la casa de punta a cabo en busca de cosas de valor. Encontraron algunas joyas y artículos electrónicos. Cerca de las 6:20 horas, acaso porque el botín no se veía muy enjundioso, decidieron expandir el alcance del robo.
El secuestro
En el estacionamiento de la casa se encontraba estacionado un Kia gris. En el maletero metieron al padre de familia, un hombre de 44 años que aún vestía pijama. La fiscalía contó que los delincuentes le habían pedido que fuera con sus tarjetas de crédito y documentación bancaria, muy probablemente para obligarlo a sacar dinero de cajeros automáticos. Ni la PDI, que está a cargo de la investigación, ni la fiscalía confirmaron si estas transacciones se realizaron.
La alarma de la casa asaltada recién vino a sonar a eso de las siete de la mañana. Al parecer, la esposa del secuestrado logró zafarse de sus amarras y la activó, para alertar a los vecinos, que fueron en su ayuda.
Sergio, que vive casi al frente, dice que recién ahí se enteró de lo que había ocurrido. Revisó las cámaras de seguridad de su propia casa y comprobó que a las 6:13 horas, exactamente en el instante en que su señora salía rumbo al trabajo, el auto del vecino, el Kia, estaba con las luces prendidas, a punto de partir, mientras afuera aguardaba el Citröen rojo. Su esposa no sospechó nada.
«Imagínese», insiste el vecino que siempre estuvo despierto. «El primer mensaje del whatsapp comunitario de la cuadra fue a las 7:15. Dice: Parece que entraron a robar a una casa. Demasiado tarde. Esta lesera no sirve para nada».
Cerca de las 9:30 horas, en un sitio eriazo de San Bernardo, apareció el dueño de casa que terminó siendo secuestrado. Estaba en buenas condiciones, aunque choqueado. El Kia apareció en la población Bajos de Mena. Muy cerca de ahí, en avenida Osa Mayor, fue hallado completamente incendiado el Citröen rojo, que tenía encargo por robo.
La policía investiga los delitos de robo con intimidación, secuestro y una posible agresión sexual.


