Durante su mandato, Ueno Bank pasó de tener depósitos por US$10 millones a US$800 millones
No solo fueron congeladas las cuentas de particulares, sino también los fondos de los jubilados del Instituto de Previsión Social.
«Hoy me dirijo a ustedes en uno de los momentos más difíciles de mi vida (.) He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas (.) Pero hoy mi prioridad es una sola: la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero. Detrás de cada depósito hay años de esfuerzo, sacrificio y proyectos familiares. Mi mayor deseo es que se garantice la devolución de esos recursos, que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad y que se protejan los fondos públicos y los recursos que pertenecen a todos los paraguayos». Con esta declaración del hoy expresidente de Paraguay, Santiago Peña, terminó el primer capítulo de una de las crisis financieras y políticas más complejas en la historia del país de 6,1 millones de habitantes, producto del cierre de Ueno Bank, el sexto banco más grande de dicho país, con depósitos por unos 2.800 millones de dólares, de personas y de entidades fiscales, incluido el Instituto de Previsión Social.
El Banco Central del Paraguay intervino Ueno el martes 3 de noviembre, tras constatar que su solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido. El hoyo apareció al corregir sus estados financieros. Solo cuatro días antes, el banco había anunciado un plan para inyectarse 100 millones de dólares. La Fiscalía sospecha que vendió créditos a empresas relacionadas para ocultar su situación real, y esa misma noche detuvo a ocho directivos, entre ellos su dueño, Miguel Vázquez.
El golpe fue masivo. Ueno tenía 2,9 millones de clientes, casi la mitad de la población. Sus cuentas quedaron congeladas y sus locales, cerrados. Además, administraba unos 850 millones de dólares de organismos públicos, de los cuales 355 millones eran del Instituto de Previsión Social, la caja de pensiones de la mayoría de los trabajadores. Para empezar a devolver el dinero, el Congreso aprobó en tiempo récord una ley de emergencia que permite usar el Fondo de Garantía de Depósitos.
Cientos de ahorristas hicieron largas filas frente a las sucursales y salieron a protestar en Asunción con gritos de «devuelvan nuestra plata» y «juicio a Santi Peña».
Peña nunca fue dueño directo del banco. Entre 2018 y 2019, cuando trabajaba en la banca privada, compró acciones de una casa de créditos que luego pasó a llamarse Ueno Holding, empresa del mismo grupo dueño del banco, el Grupo Vázquez. Al asumir la Presidencia, en 2023, declaró 6.144 millones de guaraníes en esas acciones, el 1,58% del holding. Las vendió en marzo de 2025, tras denuncias de conflicto de intereses. Su hermano Francisco fue socio de una sociedad en Luxemburgo que era dueña indirecta de parte del banco. Salió el mismo día en que Santiago anunció su venta.
Bajo el gobierno de Peña, Ueno floreció. Al asumir, el mandatario nombró presidente del Banco Central, el organismo que fiscaliza a los bancos, a Carlos Carvallo, quien dirigió Financiera Ueno hasta la víspera. Ueno había partido en 2022 como una financiera que funcionaba desde una app de celular. Con Carvallo al frente del Banco Central, en noviembre de 2023 obtuvo el permiso para ser banco y luego absorbió a Visión Banco. Los depósitos públicos en Ueno pasaron de unos 10 millones de dólares en 2023 a más de 800 millones este año. El Instituto de Previsión Social llegó a concentrar tanto dinero en Ueno que superó su propio límite. Hasta una semana antes del cierre, Peña defendió al banco y pidió «calma». Carvallo renunció esta semana.
Diputados opositores y colorados disidentes presentaron un juicio político contra Peña por conflicto de intereses. El golpe final llegó cuando el expresidente Horacio Cartes, líder del Partido Colorado, anunció su apoyo a la destitución. Peña prefirió no esperar. Y renunció.
Renuncia en suspenso
La maniobra de Peña de renunciar implica, según la constitución paraguaya, que si es aceptada por el congreso asumiría como senador vitalicio, lo que le asegura fuero parlamentario frente a las investigaciones judiciales. Por eso, la oposición manifestó que la rechazará, y cuando se iba a votar en una sesión conjunta de ambas cámaras, el oficialista Partido Colorado se retiró de la sala para generar falta de quórum y suspender la decisión, la que quedó en suspenso. Con esa acción, Peña se mantiene como presidente, a la espera que lo que resuelva el Congreso este viernes, cuando se reúna nuevamente.



