Exmandatario deberá afrontar ahora sin fuero a la justicia, por la crisis del Ueno Bank
La tarde de este viernes, la Cámara de Senadores de Paraguay, por 44 votos a favor, cero en contra y una ausencia, destituyó al presidente Santiago Peña por «mal desempeño de funciones», según informó el diario ABC Color.
El llamado juicio político fue la respuesta del legislativo frente a la crisis política y económica desatada por la caída del Ueno Bank, que perjudicó no sólo a intereses de privados, sino que a fondos de jubilados del Instituto de Previsión Social.
El Senado lo encontró culpable de crear el banco para direccionar fondos públicos y desaparecer con los ahorros de tres millones de paraguayos. Se le acusó de conflicto de intereses, beneficio patrimonial indebido e indicios de enriquecimiento ilícito, entre otros cargos.
Aunque Peña presentó su renuncia el jueves, no fue aceptada y por lo tanto no tendrá cargo ni fuero de senador vitalicio, por lo que deberá enfrentar a la justicia como cualquier ciudadano.
Apenas sentenciada la destitución de Peña, el Congreso tomó juramento como nuevo mandatario al exvicepresidente Pedro Alliana, que deberá completar los 21 meses que quedan de mandato. Alliana, comerciante, licenciado en Relaciones Internacionales, casado y padre de 4 hijos, se convirtió en el presidente número 52 de Paraguay.
Para Peña, las malas noticias no pararon con su destitución. Apenas minutos después de la votación, la Fiscalía paraguaya confirmó que había notificado al ahora ex mandatario de una orden de arresto en su contra, y quedó en calidad de detenido en su propia casa.
Peña deberá enfrentar ahora, como ciudadano común, las acusaciones sobre su participación en la crisis del banco.


