Experto indio en IA : «No puedes optimizar algo que quizás no debería existir»

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Raju Vegesna, jefe evangelista del gigante tecnológico Zoho, proyecta una revolución aún en etapa experimental

Asegura que la IA aún está en una etapa de creación, donde los costos bajarán y aparecerán aplicaciones que hoy ni siquiera imaginamos.

La inteligencia artificial está avanzando demasiado rápido. Mientras algunos cuestionan el alto costo de implementar estos sistemas, Raju Vegesna, jefe evangelista del gigante tecnológico indio Zoho y renombrada personalidad tecnológica, cree que es parte natural del proceso de maduración de cualquier tecnología.
TecnoLun habló con Vegesna durante su paso reciente por Chile y otros países de la región.
«Cuando una tecnología comienza, el costo siempre es alto. Lo vimos con los primeros computadores y teléfonos celulares. Con el tiempo, la eficiencia aumenta y los precios bajan. Los transistores, por ejemplo, han mejorado millones de veces en las últimas décadas. Lo mismo ocurrirá con los modelos de IA y los costos asociados», anticipa.
Para Vegesna, la industria todavía está en una etapa experimental respecto a la IA: «Estamos en modo creación. No puedes optimizar algo que quizás no debería existir. Entonces, primero hay que descubrir su sentido y después vendrá la eficiencia».
El ejecutivo reconoce que la velocidad de adopción de la IA es diferente a cualquier tecnología previa: «Si miras cuánto tardó un televisor en llegar a una adopción masiva, cuánto tardó un teléfono móvil y cuánto está tardando la IA, pasamos de décadas a años, y de años a meses».
Sin embargo, cree que la industria vivirá un proceso similar al de internet: «La creación de una tecnología y su difusión son cosas distintas. Internet existía antes de Uber, Airbnb o muchas aplicaciones que cambiaron el mundo».
Según Vegesna, es posible que el mercado viva una corrección producto de las altas expectativas generadas alrededor de la IA y del software empresarial. «Muchas empresas de software de servicios tuvieron valoraciones enormes durante la última década. La inteligencia artificial está acelerando un ajuste que probablemente iba a ocurrir de todas formas», proyecta.
Verdadera revolución 
Para Vegesna, la mayor transformación todavía está por venir y ocurrirá cuando la inteligencia artificial salga del mundo digital. «La IA es el cerebro. La robótica es el cuerpo. Cuando ambos se unen, estamos hablando de algo completamente diferente», subraya.
El ejecutivo destaca el avance de empresas como Unitree en China, que están desarrollando robots con una lógica similar a una tienda de apps. «Las habilidades serán las nuevas aplicaciones para los robots. Alguien podrá crear una habilidad para cocinar, otra para limpiar, subirla y venderla», asegura.
Esta combinación entre software y mundo físico, dice, cambiará industrias completas: «Durante años hablamos de la economía digital. Ahora estamos mezclando bits y átomos».
 
Los agentes 
Otro de los grandes cambios será la llegada de los agentes generados con IA. A diferencia de un chatbot tradicional, esos programas web diseñados para simular una conversación con usuarios humanos a través de texto o voz, estos sistemas podrán ejecutar tareas, tomar decisiones y hasta trabajar con distintas herramientas.
«Los agentes serán como asistentes personales. No sólo crearán contenido, también ayudarán a pensar, revisar proyectos y complementar nuestro conocimiento», describe.
El propio Vegesna ya utiliza agentes para distintas tareas. «Tengo uno que puede leer libros y analizarlos según mi forma de pensar. También tengo agentes que me ayudan con gastos, publicaciones y planificación de viajes», confiesa.
Para él, estos sistemas no reemplazarán al software tradicional, sino que cambiarán la forma en que interactuamos con él. «Un médico no reemplaza sus herramientas, las usa. Los agentes harán lo mismo. Serán la interfaz entre las personas y las aplicaciones», asegura.
¿IA sin límites?
Después de décadas siguiendo la industria tecnológica, Vegesna reconoce que la inteligencia artificial genera un nivel de incertidumbre diferente. «Esta aplicación que construí no tiene una sola línea de código escrita por mí», señala.
«Todo fue generado por IA. Tengo agentes que crean código y trabajan con autonomía».
El desafío, apunta, será establecer límites adecuados. Menciona el avance de pruebas como Humanitys Last Exam, diseñadas para medir las capacidades de los modelos actuales. «Si algún día los sistemas llegan a niveles donde son mejores que nosotros en muchas áreas, tendremos que preguntarnos cómo evaluarlos y cómo controlarlos».

Su conclusión es que la IA será una herramienta transformadora, pero su impacto dependerá de cómo la sociedad decida implementarla. «La tecnología será positiva. Como ocurrió con el fuego o con internet, siempre habrá riesgos. La clave será asegurarnos de que existan los controles adecuados», recalca.

«La IA es el cerebro. La robótica es el cuerpo. Cuando ambos se unen, estamos hablando de algo completamente diferente», Raju Vegesna

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