En áreas como ciberseguridad simplemente las empresas no están encontrando especialistas capacitados
¿Los perfiles más atractivos? Expertos en IA y aprendizaje automático, big data, desarrollo de software y vigilancia de redes.
En términos laborales, las cifras muestran que el futuro inmediato no sólo traerá nuevos empleos, sino también nuevas habilidades. Mientras algunas tareas repetitivas serán asumidas por la tecnología, crecerá la demanda por especialistas en áreas como inteligencia artificial, ciberseguridad, análisis de datos, robótica y electromovilidad.
El desafío es que, en muchos casos, esas vacantes ya existen, pero las empresas no encuentran suficientes profesionales para cubrirlas.
Los expertos coinciden en que la capacidad para adaptarse, seguir aprendiendo y trabajar junto a las herramientas digitales será tan importante como los conocimientos técnicos. En otras palabras, el título profesional dejará de ser el punto final de la formación para transformarse en el comienzo de un aprendizaje permanente.
Pablo Balbontín, director de la Escuela de Tecnologías Aplicadas de IACC, anticipa cuáles serán los perfiles más buscados.
La IA, la automatización y la digitalización están transformando el mercado laboral. ¿Qué especialistas serán los más demandados durante la próxima década?
«La referencia más sólida es del Foro Económico Mundial: hacia el 2030 se crearán 170 millones de empleos y desaparecerán 92 millones, con un saldo neto positivo de 78 millones. Los perfiles de mayor crecimiento porcentual son tecnológicos: especialistas en inteligencia artificial y aprendizaje automático, big data, desarrollo de software, redes y ciberseguridad. En Chile, esa demanda choca con una restricción concreta: según cifras del Sence, el déficit de profesionales TI (tecnologías de la información) supera las seis mil personas al año, con cerca de un 31% de vacantes sin cubrir. Los perfiles más demandados de la próxima década ya son, hoy, los más escasos».
La ciberseguridad se ha convertido en una de las áreas con mayor proyección. ¿Por qué?
«Porque combina demanda estructural, escasez global y, en Chile, una obligación legal. El estudio de fuerza laboral estima una brecha mundial de 4 millones de profesionales, la más alta registrada, y de 1,3 millones en América Latina y el Caribe. A ello se suma la Ley Marco de Ciberseguridad, que crea la Agencia Nacional de Ciberseguridad e impone reportes de incidentes en plazos de 3 y 72 horas. Esa demanda no es una moda, es un piso legal permanente».
La automatización y la robótica ya no son exclusivas de las grandes industrias. ¿Qué oportunidades abren para los nuevos profesionales?
«Según la Federación Internacional de Robótica, en 2024 se alcanzó un récord de 3,9 millones de robots industriales operativos en el mundo. En Chile, la minería lidera: faenas como Gabriela Mistral, El Teniente y Chuquicamata operan con altos niveles de automatización y camiones autónomos. Pero la tendencia ya baja hacia pymes y empresas regionales, de OHiggins a Los Lagos. La evidencia indica que se trata más de transformación que de eliminación de empleo. Emergen técnicos en robótica, operadores remotos y especialistas en integración de sistemas. Ojo: el robot no reemplaza al técnico, pero sí exige un técnico distinto, capaz de programarlo, mantenerlo e integrarlo al proceso productivo».
¿Qué tan preparado está Chile y qué oportunidades ofrece a quienes se especializan en electromovilidad y en autotrónica?
«Chile está más avanzado de lo que se cree. Durante el 2025, Red Movilidad incorporó 1.344 buses eléctricos, el mayor ingreso anual desde 2017, y la flota cero emisiones se acerca actualmente al 68% del total, consolidando a Santiago como la ciudad con más buses eléctricos fuera de China. En el mercado privado, ANAC reportó 35.443 vehículos electrificados vendidos en 2025, un alza de 85,6%. La Estrategia Nacional de Electromovilidad fija que desde el 2035 sólo se venderán vehículos livianos nuevos cero emisiones. Cada bus, auto y punto de carga requerirá técnicos en alto voltaje, electrónica de potencia y baterías».
Más allá de lo técnico, ¿qué habilidades deberán desarrollar los profesionales para mantenerse vigentes?
«Los empleadores esperan que el 39% de las habilidades clave cambie hacia el 2030. Frente a esa velocidad, lo que sostiene una carrera no es un stock de conocimientos, sino la capacidad para renovarla. El pensamiento analítico sigue siendo la habilidad más buscada: 7 de cada 10 empresas lo consideran esencial, junto con resiliencia, flexibilidad, pensamiento creativo, liderazgo, curiosidad y aprendizaje continuo. Entonces, el profesional vigente para el 2035 será híbrido; tendrá un dominio técnico profundo, alfabetización en IA y datos, además de las capacidades humanas que la tecnología jamás podrá reemplazar. Quien espere que su título lo acompañe intacto por 30 años, trabaja con un modelo de carrera que ya no existe».
¿Qué señales muestran hoy las empresas chilenas respecto de la demanda por estos especialistas?
«Hay tres señales inequívocas. Primero, vacantes que no se llenan. Existe un déficit de TI (tecnología de la información) superior a seis mil profesionales al año y procesos de reclutamiento en ciberseguridad que tardan meses en cerrarse. Segundo, salarios al alza: los perfiles de seguridad se ubican entre los mejor pagados del mercado tecnológico chileno. Y tercero, presión regulatoria e inversión: la Ley 21.663 obliga a servicios esenciales a profesionalizar su seguridad, y la ANCI, junto a ChileValora, definió en 2025 los primeros diez perfiles laborales oficiales de ciberseguridad».
¿Cómo deben evolucionar las carreras de educación superior para responder a estos desafíos?
«Con autocrítica: parte de la brecha se explica porque la academia ha sido más lenta que la industria. Tres cambios son necesarios: vinculación real con las empresas, porque los programas co-diseñados con la industria logran mejor empleabilidad y menor deserción; mallas más flexibles y modulares, con certificaciones intermedias, porque el ciclo tecnológico ya no calza con currículos rígidos; y alineamiento con los marcos nacionales, como los perfiles oficiales de ciberseguridad».
Para un joven o un trabajador que piensa reconvertirse, ¿por qué estas carreras son una apuesta sólida?
«Porque la evidencia muestra un desequilibrio persistente entre demanda y oferta de talento, y ese desequilibrio protege empleabilidad e ingresos. En varios de estos campos la demanda no depende del ciclo económico, sino de obligaciones legales y compromisos de Estado, como la ley en ciberseguridad y la meta de venta exclusiva de vehículos cero emisiones para el 2035. Para quien se reconvierte hay un dato alentador: el 48% de quienes ingresan a la ciberseguridad lo hace a los 39 años o más».