Universidad Católica venció por 1-0 a la U en el Clásico y sigue viva en la pelea por el Chile 2
Desde muy chico hago estas piruetas y es como la esencia que tengo cuando es un gol muy importante, dijo el niño bonito de los cruzados, que festejó junto a su esposa María José Cerda.
Ha sido un año memorable para Clemente Montes, el delantero del semillero cruzado que marcó a fuego su 2026 entre su vida personal y el rol que ha jugado en el equipo de Daniel Garnero.
Pese a que la UC no levantará ninguna copa este año, él tuvo en sus pies los goles más gritados por los cruzados este año: el que le anotó a Boca Juniors en La Bombonera, por la Copa Libertadores, y ahora el que marcó ante el clásico rival, luego de más de cinco meses sin anotar.
A los cuatro minutos concretó una gran jugada colectiva y luego de una carrera frenética de cara al arco de Gabriel Castellón, marcó con algo de suerte. Lo que vino fue 100% Clemente Montes: piruetas en el aire, gritos desaforados entre los abrazos de sus compañeros y su patentado festejo de caballero cruzado.
«No, no me reta (Daniel Garnero, su técnico) por las piruetas pero yo creo que los doctores sí. Pero nada, es la emoción del momento. Me dijeron que cuidado con la espalda pero ya está. Desde muy chico hago estas piruetas y es como la esencia que tengo cuando es un gol muy importante», dijo el atacante sobre su acrobáticos festejos.
El delantero de 25 años salió acompañado de su esposa María José Cerda, sus padres y un séquito de amigos. Ella lo apoyó desde la tribuna y mostró a través de redes sociales la emoción de su gol. Luego del match, subió una fotografía de ambos, la que acompañó con la canción «Superestrella» de la artista española Aitana.
Esa canción ha marcado su compromiso, que se concretó a mitad de año. La cantaron en su fiesta de matrimonio a todo pulmón, según mostraron en sus redes sociales, y parece ser una especia de cábala. «Con mi super estrella», comentó en la historia de Instagram de esa postal.
«Dije voy a definir abierto y me salió un poco al medio y menos mal fue gol», dijo sobre su gol, y que «igual tuve una gota de suerte que haya entrado», refiriéndose al manotazo que le dio Castellón al balón antes que se fuera dentro del arco.
Luego de su gran primera fase de la Copa Libertadores, donde los cruzados se quedaron con su grupo, la mala suerte tocó la puerta de Montes. Tuvo que ir al quirófano por una fractura en un hueso del tarso del pie derecho y después de una larga recuperación, apenas pudo volver a sumar minutos a finales de agosto. A duras penas jugó la llave de vuelta de octavos de final ante Estudiantes de La Plata y recién ahora, parece estar totalmente de vuelta. Ante la U, Garnero lo utilizó en faceta de volante ofensivo, y él se puso a disposición. «Es un rol que creo que he ido adquiriendo todo este año, que es ir al espacio y aprovechar mi velocidad. Acá se dio justo una jugada muy rápida y creo que salió a la perfección. Eso de descargar con el tercer hombre y luego atacar profundo. Sabíamos que teníamos que ganar y era muy importante hacerlo si queríamos seguir peleando por el Chile 2», dijo Montes antes de retirarse.
A falta de cuatro partidos por disputar, la UC quedó a dos unidades de la U. Eso sí, el calendario parece más accesible para los azules. Los cruzados deberán visitar a Colo Colo en Macul.
Final picante: pechazos iban, pechazos venían
Un insólito momento se vivió sobre el final del partido. Fernando Zampedri disputaba la posición con Fabián Hormazábal y el capitán de los cruzados reclamaba falta. Ante la nula reacción del juez Diego Flores, el Toro empujó al lateral azul. El árbitro apenas miraba. Lo que vino fue la intervención de Maximiliano Guerrero, quien quiso cobrar revancha y se fue sobre el delantero cruzado. Ahí vino un tremendo lío, donde durante casi cuatro minutos hubo empujones, manotazos y encares directos. Justo Giani protagonizó, quizás, el más tenso con Matias Zaldivia. Los tuvieron que separar. Flores determinó amarilla para Zampedri y para Marcelo Morales, otro de los más calientes en la trifulca.





