Cada vez que puede, el ex tenista se arranca a Sudamérica
El ruso confesó hace un tiempo que poco a poco fui cambiando la mente y las prioridades gracias a la ayahuasca.
En las fotos que compartió en sus redes sociales aparece frente a la iglesia de San Lázaro, en Lima, cruzando puentes en medio de la lluvia, comiendo un contundente plato de ceviche, jugando taca-taca y posando en diferentes calles. Incluso hubo tiempo para leerse el tarot, pero quién sabe qué le habrán dicho las cartas.
Pero Lima no sería su única parada. Según reportes locales, el ruso también habría pasado por Huarmey y Trujillo. Siempre vistiendo muy simple y lejos del lujo, el campeón del Abierto de Australia 2005 y del US Open 2000 lleva varios años visitando el país.
Aunque hoy se le ve bastante relajado, durante su carrera Safin era conocido por todo lo contrario. Tenía un talento enorme, pero también un carácter de aquellos. Rompía raquetas, discutía con los jueces y más de alguna vez perdió la paciencia en pleno partido. Eso sí, también le alcanzó para llegar al número uno del mundo, ganar 15 títulos individuales y derrotar a Pete Sampras en la final del US Open 2000. Se retiró en 2009, dejando atrás una carrera tan exitosa como explosiva.
Con el tiempo, el ruso fue encontrando otras preocupaciones y Perú tuvo bastante que ver en eso. En 2018, el ex tenista contó que acostumbraba viajar a la Amazonía peruana para participar en ceremonias de ayahuasca, una bebida utilizada tradicionalmente en rituales de comunidades indígenas.
«Desde hace varios años voy a Perú para hacer ayahuasca. De hecho, es algo muy conocido en España. Poco a poco fui cambiando la mente y las prioridades», reconoció en aquella oportunidad, señalando que iba acompañado de su hermana y también tenista, Dinara Safina.



