Alan Wurman suma 74 países en su recorrido: a veces demora hasta hasta tres días en cargar
El dueño de la camioneta es un hombre al que había visto sólo cuatro días antes de que lo invitara a recorrer el mundo.
El nochero de un hotel de Copacabana, Bolivia, pensó que lo iban a echar. Alan Wurman, chileno que recorre el mundo a bordo de una Cybertruck intentando batir un récord Guinness, recuerda que habían llegado allá de noche, bajo la lluvia: apenas enchufaron la camioneta, el tablero eléctrico reventó y dejó sin luz a todo el sector.
«El pobre nochero casi se pone a llorar», recuerda. Lo tranquilizaron, prometieron hablar con el dueño y volvieron a salir a buscar electricidad. En otro hotel descubrieron que uno de los enchufes del baño tenía conexión a tierra.
Historias así se han ido acumulando. En Malawi quedaron enterrados en lodo rojo; en el desierto de Atacama se perdieron de noche y casi se quedan sin batería; en Zambia atravesaron un parque nacional inundado mientras otros autos quedaban estancados. «Te podrás imaginar la cantidad de veces que hemos tenido problemas», dice Wurman.
También han tenido que cambiarse de frontera porque simplemente no los dejaban pasar; para entrar a Turquía probaron por tres pasos distintos. En Irán fue peor: Wurman es judío, había estado en Israel y terminó en una sala con agentes del servicio secreto revisando su teléfono y su computador. «Encontraron fotos mías en Israel. Te puedes imaginar el susto», asume.
Wurman no viene del mundo del motor. Estudió en el Instituto Hebreo, tuvo una banda de rock alternativo llamada Sofía y después se fue a Berklee, Boston, donde estudió composición para cine y producción musical. Terminó trabajando para otros artistas, compuso para una obra off Broadway en Nueva York y para un musical en Tokio.
Pero había algo de esa vida que no le gustaba. «La pega es súper solitaria la mayor parte del tiempo, sentado con un teclado o algún instrumento frente al computador», explica. En 2018 empezó a pensar que las canciones ya no eran necesariamente la mejor herramienta para divulgar los mensajes que quería transmitir: «Se me ocurrió empezar a hacer videos cuando tenía algo que decir».
Uno de sus vídeos explotó: por qué la pasta de dientes no debería venir dentro de una caja de cartón. Se hizo viral en distintos países y de ahí nació su canal de YouTube «Alans Theory» (https://s.lun.com/yothmz). Con el tiempo el proyecto creció y Wurman vendió sus cosas para dedicarse a viajar. «Pero no es un canal sobre viajes. El objetivo del canal es abrirle la mente a la gente», define.
A Lars Aage Haaland Christiansen lo conoció en un hostal de Dubái: Wurman alojaba ahí porque lo habían invitado a hablar en Nas Summit como creador de contenido; Lars buscaba departamento para instalarse en la ciudad. Coincidieron apenas cuatro días; Wurman quería ir a grabar el sonido de una enorme duna de Medio Oriente y terminaron arrendando un auto para conocerla.
«Con Lars solo nos vimos esos cuatro días y nunca más», cuenta. Tampoco quedaron convertidos en mejores amigos a distancia. «Pero después de un año y algo, sin haber mantenido mucho contacto, de la nada me llama». Lars había comprado una Cybertruck en Estados Unidos, la tenía guardada en el garaje de un amigo en Utah y pensaba emprender un viaje que eventualmente pasaría por Chile. Primero le preguntó si quería acompañarlo durante ese tramo, «pero conversando salió la idea de que hagamos el viaje juntos completo».
Buscando antecedentes Wurman encontró que el récord Guinness de más países recorridos en una camioneta eléctrica estaba en 33. «Le propuse por qué no tratamos de batir ese récord, le ponemos un nombre al viaje y un objetivo». Así nació Cyberlocos. Salieron desde Salt Lake City en enero de 2025 pensando en recorrer 60 países; después supieron que un alemán intentaba llegar a 65 y volvieron a mover la meta: «Subimos nuestro objetivo a 80». Malasia fue el país número 74 y hasta ahora llevan recorridos poco más de 80.000 kilómetros. La Cybertruck hoy va en barco rumbo a Australia y después volverá al continente americano para subir desde Panamá hasta Canadá. Si el plan se cumple, terminarán en febrero de 2027 con 83 países recorridos. «Calculamos que al final serán unos 100.000 kilómetros, tal vez un poco más»
¿Por qué debía ser una Cybertruck?
«De los autos eléctricos que hay en el mercado, literalmente no hay ningún otro con el cual podríamos estar haciendo lo que estamos haciendo. Otras personas que han hecho expediciones como esta han tenido un equipo de ingenieros o un segundo auto acompañándolos; nosotros somos dos personas comunes y corrientes. El auto es antibalas de fábrica y hemos pasado por lugares donde la seguridad importa mucho, especialmente en África y Centroamérica. Además, cargados como nosotros, sacamos entre 500 y 650 kilómetros por carga».
¿Qué hacen cuando llegan a un país donde no hay cargadores?
«En esos lugares enchufamos directo a la corriente eléctrica y cargar así puede tomar hasta tres días. El problema es que muchas veces la corriente no es estable, entonces tenemos que hacerle guardia al auto durante la noche. Yo voy a las 12, Lars a las 2 de la mañana, después yo a las 4 y él a las 6. Muchas veces el soquete se derrite o terminamos quemando el sistema eléctrico del edificio».
¿Qué pasa si la camioneta se descompone en un lugar aislado?
«Ese es el gran problema. Evitamos dormir en la camioneta porque necesitamos dejarla en un lugar seguro, normalmente un hotel o la casa de alguien. Atrae muchísima atención y si le pasa algo serio no hay cómo arreglarla ahí; habría que mandarla por barco a Estados Unidos o a Dubái. Por eso manejamos con mucho cuidado. Incluso hemos aprendido formas de ahorrar energía. Si hay un bus o un camión grande, por ejemplo, manejamos detrás y podemos ahorrar alrededor de 7% de batería».
En internet el Cybertruck tiene fama de ser un auto malo.
«Eso es lo más gracioso. Uno ve comentarios que lo hacen parecer un pésimo vehículo y nosotros llevamos casi dos años pasando por lugares muy complicados sin problemas importantes con el auto. Tuvimos una colisión frontal en Polonia. El otro auto quedó bastante mal y al Cybertruck apenas se le dobló un panel. Después llegamos donde un mecánico en Azerbaiyán que nunca había visto uno: desarmó la parte delantera, sacó el panel, lo enderezó a martillazos y lo volvió a poner. Quedó perfecto. Lo más frecuente que nos ha pasado es pinchar neumáticos».
«No hay ningún otro auto con el cual podríamos estar haciendo lo que estamos haciendo», Alan Wurman