Municipio identificó la zona como epicentro de episodios por exceso de velocidad
Conductores reclamaron porque no estaba pintado y su presencia los sorprendió. Expertos dicen que es una medida efectiva, pero tiene que estar bien señalizado.
El electricista Felipe Inostroza cuenta que iba manejando de noche su Kia Cerato (año 2013), por la costanera de Antofagasta, cuando de golpe se enfrentó a un lomo de toro y sintió que voló.
«Iba a unos 80 o 90 kilómetros por hora y lo vi encima. Era de noche y estaba oscuro. Al vehículo gracias a Dios no le pasó nada, obviamente raspó por abajo el parachoques, pero fue el susto más que nada. Fui víctima de este lomo de toro», asegura.
Hace pocos días, la Municipalidad de Antofagasta instaló este reductor de velocidad en avenida Grecia con General Borgoño, pero Inostroza pasó antes de que se terminaran las obras. No se habían incluido todas las medidas de identificación que establece la norma.
«Está señalizado unos 50 metros antes, pero no está pintado ni tiene luz que indique dónde está específicamente como lo tienen otros lomos de toro», reclama el conductor, que de todos modos iba a una velocidad mayor a la permitida.
Como se dio cuenta de que no era el único afectado, se instaló a grabar cómo otros conductores vivían lo mismo y lo subió a su Tik Tok (@inostrozadh) donde rápidamente se hizo viral.
«Quién cae en el lomo de toro de la muerte? cayó», dice mientras ve el vuelo de un citycar que no alcanza a frenar y se levanta un poco del pavimento.
Más de 130 usuarios comentaron en su publicación, varios de los cuales habían pasado por ahí.
«También me lo comí hoy? Pongan una señalética», comentó Kamila Morgado.
«Menos mal no íbamos fuerte, pero falta que lo pinten», se quejó la tiktokera Phanyta Fernández.
Este lunes, la Municipalidad de Antofagasta pinto el lomo de toro.
Rodrigo Muñoz, director de Tránsito y Transporte Público de la Municipalidad de Antofagasta, explica que se instaló este reductor de velocidad porque pese a ser zona urbana, donde el límite máximo de velocidad es de 50 kilómetros por hora, los conductores suelen circular a mayor velocidad.
Por la zona, que está frente al mar, circula gente todo el día y está catalogada como uno de los puntos viales más conflictivos de la ciudad por la gran cantidad de accidentes de tránsito. Allí hay supermercados, diversos comercios y la sede de la Asociación Chilena de Seguridad, estaba catalogado como uno de los
«Con el lomo de toro se busca que la locomoción colectiva y vehículos particulares detengan su marcha y puedan respetar el cruce peatonal de la esquina», plantea Muñoz.
La señal
Los lomos de toro deben estar señalizados con un letrero a una distancia mínima de 60 metros, según la norma. El pavimento debe estar pintado de amarillo e incluir dos triángulos blancos con franja negra en cada pendiente. Si incluye un paso peatonal, debe contener las demarcaciones blancas características en el centro. Previo al lomo de toro, se debe dibujar dos franjas blancas en cada extremo de 30 metros mínimo de largo.
Luz Infante, secretaria Ejecutiva de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset), asegura que los resaltos deben estar claramente demarcados e indicar la velocidad máxima de circulación permitida, pero que el video se puede apreciar que los autos transitan a una velocidad no adecuada ante la proximidad de un cruce, donde siempre debe reducirse.
René Espinoza, ingeniero civil especialista en temas de vialidad y académico de la Escuela de Ingeniería Civil de la Universidad de Valparaíso, indica que los lomos de toro son una medida efectiva para lograr que los vehículos bajen su velocidad, pero no funcionan por sí solos.
«Hay algunos que incluyen sonorizadores (pequeños montículos) unos 20 metros antes del lomo, que hace que el auto vibre», ejemplifica.
La señalización es vital, según el especialista.
«En Alemania te avisan dos veces antes, a los 100 metros y 50 metros que viene un lomo de toro para que a los conductores no les sorprenda cuando lo vea, además de la pintura», cuenta.
En el caso de Antofagasta se ve que el resalto estaba a medio terminar, pero tampoco está bien puesto.
«Los lomos de toro no se ponen junto a un cruce, siempre tienen que estar a media cuadra. Si están muy cerca de un cruce y el auto no frena, puede volar y chocar al que va a cruzar», explica.
El doctor en Transporte Rafael Delpiano, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes, respalda el uso de los reductores para reducir accidentes por exceso de velocidad, pero hay muchos casos en Chile en que están mal puestos, lo que termina afectando su impacto.
«No son pocos los que no cumplen las normas por señalización o sus dimensiones, lo que termina siendo un arma de doble filo: ayudan a la reducción de velocidad, pero contribuyen al daño de los vehículos o a la misma infraestructura que los soporta», plantea.


