Compartieron cerca de tres meses en El internado, de Mega
Yo no era muy cercano a ella, pero me di cuenta de que era una persona con un aura increíble, destaca el influencer.
La relación entre Carla Ochoa y Rodrigo Fernández, nombre real de Otakin, comenzó un mes antes de que ambos se encerraran a grabar el reality «El internado» (Mega), en Perú. El primer encuentro ocurrió durante la grabación del spot promocional del programa, instancia donde la sintonía entre ambos fue inmediata.
La modelo ya tenía referencias del influencer antes de conocerlo en persona. «La primera vez que supe de él fue a través de conocidos míos que ya lo seguían en redes sociales y tenían una muy buena impresión de él, por lo que ya iba motivada positivamente para conocerlo», relata la modelo. Según explica, ese contexto permitió que la primera jornada de trabajo fuera distinta: «Nuestro encuentro en la primera grabación de la promoción fue muy cercano y divertido, como si lo conociera de antes».
Otakin destaca la impresión que le causó la modelo en esos primeros acercamientos. «Me pareció una persona muy maternal, una persona con la que se puede conversar, que tiene mucho tema y que además es muy muy tierna. La encontré una excelente persona», afirma.
Una vez iniciada la competencia de «El internado», el hecho de integrar el mismo equipo consolidó el vínculo desde el primer minuto. «Me di cuenta muy rápidamente de que seríamos amigos de verdad fuera del encierro, principalmente porque es un ser humano muy bueno y noble, además que conecté mucho con su sentido del humor», explica Ochoa. De hecho, define al influencer como un pilar fundamental en su estadía: «Otakin formó parte de mi círculo íntimo de hierro, de gran apoyo emocional para resistir de mejor forma los momentos difíciles».
El creador de contenidos también analiza cómo se gestó esta cercanía ante los conflictos de su compañera en el programa. «Yo no era muy cercano a ella, pero me di cuenta de que era una persona con un aura increíble, con una energía espectacular y vi que muchos la estaban atacando por ser auténtica, por ser como era. Hubo ataques reiterados del bando contrario en el reality, donde la juzgaban por ser muy buena, por ser muy tranquila», detalla el influencer.
Y agrega: «Sentí también la necesidad de estar en su grupo y de protegerla de cierta forma. Tenemos en común eso, yo creo que la resiliencia y las ganas de ser auténtico y de no cambiar por un entorno distinto».
Tras el fin del reality, la comunicación se ha mantenido. «La verdad es que no hablamos tan seguido, sí hablamos quizás una vez por semana, pero estuvo invitada a mi matrimonio, fue un ratito el tema de la ceremonia, después tuvo un problema, tuvo que retirarse», comenta Otakin sobre la asistencia de la modelo a su boda, realizada a fines de febrero.
«Obviamente me sentí muy honrada cuando me invitó a ser parte de un momento tan íntimo e importante en su vida. Me avisó con mucho tiempo de anticipación. Para mí lo más emotivo de la ceremonia fue ver de cerca la hermosa relación que tienen Isabelita y Rodrigo con su hija, muy tierna y dulce», complementa ella.


