Ex director de la orquesta del Festival sufre de fibromialgia
Pensé que tendría que dejar de trabajar siendo joven y reordenar mi vida, dice el baterista de 54 años.
Una mañana de noviembre del año pasado, Carlos Figueroa (54) fue incapaz de manipular su celular. Como músico y ex director de la orquesta del Festival de Viña, sintió que aquel dolor y rigidez en las manos impondría un cruel límite a su trabajo. Reuniendo todo su optimismo natural, hizo un nuevo intento y se sentó a su batería.
«Pero el dolor me impedía tomar las baquetas. Pensé que tendría que dejar de trabajar siendo muy joven y reordenar mi vida», relata. Poco después vivieron mañanas tan complicadas que hasta incorporarse de la cama era un suplicio que duraba 10 minutos: «Imagínate que mi mujer me ayudaba a vestirme y mis hijos tenían que abrir una botella de bebida porque yo no era capaz. Estaba trabajando, grabando música para Fiebre de baile y se me volvió una tarea muy difícil».
Tras consultar con médicos, hace cinco meses dio con el origen del problema. «Padezco fibromialgia, una condición que no tiene cura y que afecta el área del cerebro que regula el dolor».
El baterista recordó que por más de 20 años ha sufrido múltiples dolores que estaba manejando con una mezcla de ibuprofeno y resignación. Los cuadros se hacían especialmente difíciles en medio de giras extensas como la que realizó justo antes del incidente del teléfono, acompañando a Beto Cuevas.
Bajo tratamiento, Figueroa ha conseguido disminuir la intensidad de los episodios más drásticos. «Si antes sentía un dolor de 100, ha bajado a 90», por lo cual ha conseguido seguir en su trabajo, delegando más labores.
Además, el músico ha bajado los niveles de estrés en su vida, pues son esas situaciones los gatillantes de esta condición. También ha sacado los carbohidratos como el pan y todo alimento que pueda contener gluten o le resulte inflamatorio. «Para controlar mejor la tensión y estar mejor, tras levantarme suelo hacer dos horas de ejercicios de estiramiento y también pesas. Eso ayuda mucho», comenta. Destaca además que Chilevisión, el canal donde ha trabajado 16 años, le ha permitido tomar tiempo para recuperarse.
¿Mientras hablamos siente dolor?
«Sí, lo siento siempre, pero con el tratamiento, la baja de estrés, el ejercicio y la alimentación disminuye la intensidad y la frecuencia de los episodios críticos».
Añade: «Por redes he leído el caso de otras personas con el mismo problema y creo que está invisibilizado. Las personas se acostumbran a vivir con dolores permanentes y lo normalizan. Mi intención es promover una fundación que ayude a los pacientes porque los medicamentos suelen ser muy caros. Es común que una persona gaste unos 200 mil pesos al mes en ese ítem».
Más mujeres que hombres
«La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por presentar dolor generalizado. La persona lo percibe a nivel músculo esquelético», afirma Delia Ruiz Rodríguez, médico fisiatra y presidenta de la Asociación chilena para el estudio del dolor y cuidados paliativos.
La especialista agrega que esta condición provoca trastornos anímicos, fatiga, problemas de sueño e inconvenientes digestivos. «Afecta principalmente a mujeres en comparación con los hombres. Si antes la proporción era de 9 a 1, ahora bajó a 3 a 1», detalla. Esto podría deberse a que los varones consultan menos.
¿Cuál es el porcentaje de personas que se ven afectadas?
«La prevalencia a nivel mundial oscila aproximadamente entre el 2 y el 5%. En Chile alcanza a un 3,3%. Puede afectar a cualquier grupo etario, pero principalmente las edades más afectadas son entre los 30 y 50 años, con un peak entre los 50 y 59 años».
¿Por qué se produce?
«La causa precisa no se sabe. Sí se conoce, gracias a estudios científicos, que existe un componente genético al respecto. No es que sea de causa hereditaria, pero ciertos genes que codifican ciertos neurotransmisores o ciertos canales que están involucrados en el manejo del dolor, que producen dolor, están alterados en los pacientes con fibromialgia».
Ruiz explica que también se puede producir por una desregulación del sistema nervioso central que amplifica la respuesta ante estímulos como el estrés y la ansiedad, que gatillan los dolores físicos. El tratamiento incluye medicamentos como antidepresivos y analgésicos, sumado a una dieta antiinflamatoria y métodos para manejar el estrés.


