«En Chile existen altos niveles de corrupción, lo que genera aún más desconfianza»

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Palabras del cardenal Fernando Chomalí en el Te Deum Ecuménico

El prelado hizo referencias directas a los problemas que afectan hoy al país: delincuencia, baja en la natalidad y avance de la IA. Políticos respondieron.

Como es tradición, este viernes 18 de septiembre se desarrolló en la Catedral de Santiago la ceremonia de acción de gracias y oración por Chile, el popular Te Deum Ecuménico. La ceremonia contó con la participación del Presidente José Antonio Kast, quien ingresó con la banda presidencial por la nave central del templo saludando de mano a los invitados en primera fila, incluida su esposa, la primera dama Pía Adriasola.
Entre los presentes hubo ministros y un nutrido contingente de autoridades e invitados: rostros del Partido Republicano, embajadores, representantes de distintos credos religiosos y un par de representantes de la oposición, donde llamó la atención el timonel del PC, Lautaro Carmona.
La prédica central estuvo a cargo del Arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Chomalí, en una homilía con referencias directas a la contingencia nacional. Pero antes de sus palabras, pidió un minuto de silencio por los 16 ancianos fallecidos en el trágico incendio de una casa de reposo en Pitrufquen.
Foco en la corrupción
«Es el tiempo de la reflexión serena y sin ideologías pensando en el bien de Chile», dijo Chomali y preguntó a los asistentes, «¿qué es lo que nos interpela?».
Acto seguido, mencionó: «Por cierto, la pobreza, no sólo material sino también espiritual; la violencia, que erosiona la seguridad y la confianza en el otro; el desencuentro político, que fragmenta el diálogo y dificulta los consensos; la baja tasa de natalidad y el rápido envejecimiento de nuestra población; las nuevas tecnologías y el uso de la inteligencia artificial que traerá graves consecuencias en la educación y el empleo. Y, por último, el mal de todos los males: la corrupción en todas sus formas y expresiones. Un verdadero cáncer que si no se detiene a tiempo nos traerá mal sobre mal».
El cardenal hizo especial hincapié en llamar a la clase política a ponerse de acuerdo, dejarse de rencillas y tomar medidas para detener el avance de la corrupción. «Es el tiempo de los grandes acuerdos y de los generosos consensos, porque en Chile existen altos niveles de corrupción, lo que genera aún más desconfianza. La corrupción corroe los cimientos de la sociedad, convirtiéndose en el enemigo número uno de Chile, porque le abre la puerta al crimen organizado, a la delincuencia, al narcotráfico, a la trata de personas y a todo lo que impide crecer en paz como país.
No habrá una sociedad sana, escuelas sanas, empresas sanas, calles tranquilas y niños jugando en las plazas si al interior del Estado hay signos de corrupción. Erradicarla es prioritario».
Otras preocupaciones
Un tema crítico en el Chile actual son las bajas tasas de natalidad. Chomalí comentó al respecto: «No basta con describir esta realidad en cifras. Debemos preguntarnos también por las condiciones que ofrecemos a quienes desean formar una familia. La dificultad de acceder a una vivienda, la inestabilidad laboral, las jornadas poco compatibles con la vida familiar, la incertidumbre económica y una cultura que con frecuencia presenta a los hijos como una carga, terminan influyendo sobre decisiones profundamente humanas».
También se refirió al avance de la Inteligencia Artificial. «Cuando el Papa León XIV utiliza el concepto desarmar la Inteligencia Artificial, quiso decir que no se debe renunciar a la tecnología, sino impedir su dominio sobre lo humano. Se hace fundamental un diálogo sincero entre el gobierno, los empresarios, los sindicatos y las universidades para abordar este asunto que tocará los cimientos mismos de la estructura educacional y laboral. El avance de la ciencia debe ir de la mano de la reflexión ética y de la tarea legislativa».
Y mandó un mensaje a las autoridades: «Chile necesita una clase política capaz de situarse por sobre la confrontación permanente y que ejerza su labor a través de convicciones claras por sobre intereses personales. Una clase política coherente, con disposición al diálogo y con la humildad».
Reacciones
«No hay color político que valga, sino que necesitamos un solo Chile en contra del delincuente, del crimen organizado y de la corrupción», opinó el ministro de Seguridad Martín Arrau.

«Me siento parte del llamado y me siento parte de esa clase política, y por supuesto, tenemos que hacerle caso al cardenal en eso, mirar el bien común por encima, tender puentes y estar dispuestos a terminar con la confrontación y a trabajar más», agregó el presidente de la Cámara de Diputados y Diputadas, Jorge Alessandri (UDI).

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