Experto en crimen organizado analiza la carta extorsiva que apareció en Santiago este martes
Eran cerca de las nueve de la noche del martes cuando tres desconocidos ingresaron a una especie de cité ubicado en calle Tocornal con Maule, comuna de Santiago. Especie de cité porque lo que allí hay son piezas, no viviendas, apiladas unas al lado de otras, donde viven familias completas, la gran mayoría inmigrantes de origen peruano.
Uno de los sujetos sostenía un arma de fuego y el otro una carta escrita a mano. Buscaban a la dueña de la vivienda, pero no estaba. No tenían mucho ánimo de esperarla, así que precipitaron las cosas.
Según relataron algunos residentes, el que portaba el arma hizo un disparo al aire y el otro dejó la misiva encima de una mesa. Se trataba de una carta extorsiva.
El mensaje abunda en insultos, redundancias y faltas gramaticales, pero dice un par de ideas fuerza bastante elocuentes. «Te voy a hablar claro, quiero que saques la vuelta (o algo así) a la encargada que está a cargo de esta casa porque si no, a la otra visita que les voy a hacer, les voy a volar la cabeza. Desde ahora en adelante nos van a pagar a nosotros. Te habla la banda La Jauría de Trujillo. Estamos de moda aquí en Chile y Perú. Alístame cinco millones de pesos para estar tranquilos».
Carabineros aclaró un par de detalles de la secuencia. El disparo que hicieron los tipos no fue con una pistola de verdad, sino que a fogueo. Y la supuesta dueña de la vivienda en realidad no es dueña de nada, porque se trata de una casa tomada. Los que la ocuparon, se apropiaron de ella para arrendar piezas.
El caso reviste un par de novedades, dentro del cada vez más amplio espectro de variedades delictuales que aparecen en el país. Se trata de una extorsión dirigida no ya al comercio establecido, como era usual, sino a una vivienda donde residen familias. Y segundo, hace su aparición en sociedad la llamada Jauría Trujillo.
La fama queda
Rubén Lozano, sicólogo y perito forense de la Corte de Apelaciones de Santiago y experto en crimen organizado, encuentra sospechoso que los extorsionadores afirmen ser de la Jauría Trujillo.
«La Jauría Trujillo no tiene la fuerza operativa para exportar sus actividades delictivas a Chile, como una franquicia o una célula operativa», dice.
Esta banda, explica, opera en la ciudad de Trujillo, que queda al norte de Lima, y comenzó extorsionando a los pequeños mineros que se dedicaban a la extracción de oro. Luego expandieron el negocio extorsionando a los pequeños comerciantes, pero nunca salieron de Trujillo. Incluso ahora hay otras bandas que parecen haber tomado su lugar. Pero siempre queda el nombre.
«Lo más probable es que se trate de delincuentes que, aprovechándose de la fama de la Jauría Trujillo, lo utilicen para generar más miedo a sus víctimas, que seguramente deben ser peruanas (y lo son) y han oído hablar de la banda», dice Lozano.
Esta misma estrategia, agrega, ya se ha utilizado en Chile con el Tren de Aragua. «Un montón de delincuentes venezolanos decían pertenecer al Tren de Aragua para meterles miedo a las víctimas, sobre todo en los casos de extorsión. Pero la inmensa mayoría no pertenecía al Tren», explica Lozano. «El mismo fenómeno ocurrió en México con los Zetas. Todos los delincuentes decían que eran de Los Zetas, que eran truculentamente violentos».
Otra posibilidad, dice Lozano, aunque de menor probabilidad, es que se trate efectivamente de ex miembros de la Jauría, que por algún motivo se vinieron a Chile, pero que no dependen de la organización con sede en Trujillo. Y de mucho menor probabilidad aún es que se trate de una célula.
«Una célula o franquicia es cuando la organización envía a un grupo de miembros de la organización a otro país, para, efectivamente, actuar en nombre de la organización. La diferencia es que esta gente debe rendir cuentas a los líderes y mandarles montos de dinero. Pero este no parece ser el caso».


