Hijo de autor confeso de crimen de Mariana Sepúlveda les pidió perdón a los padres de la víctima
Jueza de Garantía determinó la libertad del inculpado debido a la prescripción del delito.
Un abrazo entre Isaac Sepúlveda León y Patrick Quiroz Álvarez (24) selló un inesperado encuentro en el 4° piso del 2° Juzgado de Garantía de Santiago. El hijo mayor de Ghislain Quiroz Carrizo, autor confeso del homicidio de Mariana Sepúlveda León, fue a saludar a los padres de la mujer, Luis y Marta, justo antes del inicio de la audiencia de formalización.
El diálogo terminó cuando todos entraron a la sala 431. Patrick se sentó al lado de su padre, quien quedó con evidentes secuelas físicas tras sufrir un ACV hace unos meses, por lo que es su tutor legal. El hombre de 42 años fue formalizado por los delitos de homicidio calificado, inhumación y exhumación ilegal. Quedó en un régimen de internación provisoria en el Hospital Penitenciario, pero en horas de la tarde la jueza Elizabeth Melero, del Segundo Juzgado de Garantía, determinó su libertad debido a la prescripción del delito confesado (ver nota secundaria).
La decisión de la magistrada se produjo tras recibir un informe que ratificaba que durante estos años no estuvo fuera del país, lo que habría modificado los plazos de prescripción.
Quiroz se autodenunció en la 5ª Comisaría de Conchalí este domingo 6. Según el relato que le hizo a Carabineros, poco después de las 8:10 horas del 29 de agosto de 2008 -fecha en que Marta León vio por última vez a su hija Mariana salir desde su casa rumbo al colegio- atrajo a la joven hasta su domicilio, donde la mató y enterró. En esa época, Ghislain era vecino de la familia Sepúlveda en el Pasaje Logroño de Conchalí.
Vivía con sus padres, sus dos hermanos, su pareja y sus dos hijos. Dos casas más allá residían los Sepúlveda León. De niños y hasta 2013, cuando la familia se cambió a un sector retirado de Santiago, Isaac y Patrick eran amigos y se juntaban a jugar play station.
Algo de eso recordó Luis al término de la audiencia: «Él es joven y yo lo entiendo porque era amigo de mi hijo. Ellos se dejaron de ver cuando nos fuimos de ahí. Se reencontraron por este motivo. Lo bonito es que el afecto y la amistad renacieron de nuevo. Para él es muy difícil esta situación. Isaac le dijo que esté tranquilo, que no es su culpa».
¿Qué conversó con ustedes, Luis?
«Él nos pidió perdón, pero nosotros le dijimos que no se preocupara de eso. Que si acá hay algo es de su papá. Que él tiene que estar tranquilo porque no puede cargar con la culpa de su papá. Yo le pedí que si sabe algo nos dijera. Porque si calla u oculta algo va a entorpecer la investigación y su carrera puede verse afectada (está en quinto año de derecho). Pero él nos dijo que no sabía nada y que si podía ayudar en algo lo va a hacer. Igual estaba muy sorprendido. Dijo que está muy choqueado con todo esto».
¿Qué sintió cuando vio a Ghislain en la audiencia?
«Primero, me cuesta mucho creer todavía que él lo hizo. Pero también pienso que pudo haber ocurrido así como lo contaron (el fiscal). De todas formas, sentí mucha pena de verlo en la situación en la que se encuentra».
Marta también habló del reencuentro con Patrick: «Él está mal por lo que hizo su papá y nosotros lo entendemos. No puede asumir la culpabilidad de su padre. Nos abrazó y fue emocionante porque tiene una bondad muy grande como hijo de acercarse a la familia. Es muy valorable. Él está apoyando a su papá y es muy válido».
Más pericias
Marcelo Cabrera, fiscal jefe de la Fiscalía Centro Norte, encabeza la investigación por el crimen de Mariana Sepúlveda. No quiso entregar antecedentes sobre las diligencias desarrolladas, pues la causa se mantiene reservada. Una de las pericias pendientes es contar con los resultados del examen de ADN practicado a una evidencia que fue encontrada enterrada debajo de la cama del dormitorio de Ghislain.
«Estamos tomando todo con mucha cautela, tratando de estar tranquilos. La audiencia no fue fácil. Escuchar cosas y pensar en lo que le pudo haber pasado también es fuerte. Ya hace 18 años que no tenemos a nuestra hija. Él era nuestro vecino y siempre lo veíamos en el pasaje. Nunca me dio la impresión que pudiera haber hecho algo. Ahora lo miré y la verdad es que me dio pena. En el sentido que te pones a pensar qué pudo haber pasado con tu hija», dijo Marta.
Fabiola Aliante, abogada de la familia, sintetizó la jornada: «Era una audiencia compleja, muy compleja. Una causa por la que después de 18 años se logra llegar a una instancia judicial es algo totalmente anómalo, es algo que no debiese ocurrir».


