Tabla: cuánto cuestan los aranceles en planteles de EE.UU. y el Viejo Continente
Abogada que estudió en España hizo un primer abono desde Chile y luego canceló 10 cuotas mensuales.
Entre septiembre y octubre comienzan las clases universitarias en el hemisferio norte y los estudiantes que llegan de otras latitudes deben pensar en pagar traslados, alojamiento y los aranceles de cada institución.
Todo este movimiento hace crecer los envíos de dinero desde Chile al extranjero para fines de estudio. «Tuvimos envíos de remesas por 22 millones de dólares, más o menos, en 2024. En 2025 fueron 35 millones, un crecimiento del 59%, y lo que estamos viendo en el 2026 es que ya el ítem estudios está creciendo más de un 70%», calcula Josefina Neut, directora comercial de Global66 Chile. «Las personas están usando más las remesas internacionales», agrega.
El principal destino de los estudiantes chilenos es Europa: entre 40% y 45% del dinero que mueven llega al Viejo Continente, dice la ejecutiva. El país al que envían más remesas con fines de estudio es España; otros lugares relevantes son Estados Unidos, Australia y Brasil.
La opción de pago tradicional para las universidades -que todavía se usa y que Josefina Neut usó cuando estudió en España- es la transferencia bancaria internacional. «Entonces lo hice por el banco, pero me demoraba tres días en recibir el dinero», recuerda.
Es un trámite que puede resultar engorroso, tomando en cuenta el valor de los estudios en el extranjero. Para hacerse una idea, solo en matrícula y aranceles se puede llegar a pagar más de 50.000 dólares al año en una universidad top de Estados Unidos. En otros países se paga diferenciado según la carrera que se cursa -como en Reino Unido- y existe también la modalidad de cobrar según la cantidad de créditos matriculados, como ocurre en España (ver tabla).
Para facilitar el flujo de dinero a tiempo, actualmente existe la opción de usar aplicaciones que reciben los montos al instante y los pasan automáticamente a dólares o euros, cobrando una comisión, como Global66 o Tenpo. «Es como hacer una transferencia dentro de Chile», compara Neut.
Esta modalidad resulta útil, por ejemplo, cuando hay que pagar el arriendo por adelantado, destaca. «Cuando llegas a Europa ya tienes una cuenta en euros: te vas con una tarjeta con la que puedes pagar en euros», explica. «No te enfrentas a ese tema de cómo lo pago, si alguien me tiene que transferir o que tiene que abrir una cuenta de banco allá y ahí puedes ver que piden papeles adicionales».
Pago en cuotas
En 2024 la abogada Isidora Rencoret tomó un MBA en EAE Business School, Madrid. Tenía en mente la experiencia de su hermano, que un par de años antes también había viajado a estudiar a España.
«A él se le demoró la primera transferencia que le mandó al arrendador en España. Tenían que hacer el chequeo de la cuenta bancaria, para asegurar que efectivamente fuese una cuenta real, los típicos trámites que hay que hacer en los bancos», comenta.
Para ahorrar tiempo ella optó por una app que le permitió enviar remesas desde Chile.
«Para pagar la universidad dependía mucho del plan que uno eligiera; tenía flexibilidad en ese sentido. Yo pagué una primera reserva, que correspondía a la matrícula, antes de partir para allá; fue una transferencia electrónica y simplemente mandé el comprobante. Después de eso, acordé con la universidad a pagar el resto de la matrícula en 10 cuotas. Desde mi entrada estuve pagando todos los meses una parte de los estudios», aclara.
«Todos los meses me enviaba dinero, ocupando la aplicación, y era muy fácil; además la enviaba a mi banco en España: cuando llegaba el primero de mes revisaba mis cuentas, veía cuánto tenía que pagar y hacía una remesa que llegaba en dos segundos a mi banco en España. Con eso podía hacer todos los pagos», detalla.
«Me transfería, por ejemplo, 100.000 pesos chilenos desde mi banco en Chile, y a través de la misma aplicación uno puede comprar uno puede elegir a qué moneda quiere convertir», destaca.
¿Tuvo que abrir una cuenta en un banco europeo para poder sobrevivir en España? «Abrí una cuenta, pero solamente para tener libertad, por si pasaba cualquier cosa, pero nunca tuve que usarla. En la práctica alguien podría no tener cuenta y funcionar con la aplicación», asegura.



