Tomás y Boris Sokorai elaboran Sokos que ganó importante competencia internacional
La sanitización de toda la infra es clave porque la cerveza es muy propensa a la contaminación, cuenta Tomás.
Que una cerveza cuya producción comenzó en un garage llegue a ser escogida como la mejor cerveza de Chile y del mundo es una historia de emprendimiento que pocas veces se puede contar. Los hermanos Tomás y Boris Sokorai, de Requínoa, región de O'Higgins, lo pueden hacer. Su cerveza artesanal Soko's fue escogida en 2025 como la mejor del mundo en su categoría en el World Beer Awards realizado en Londres y este año lograron tres medallas de oro en el certamen en la categoría de cervezas chilenas.
La historia comenzó en 2010, luego que Boris tomara un taller extracurricular de elaboración de cerveza en la Universidad Católica cuando cursaba la carrera de ingeniería civil. ‘Él es muy obsesivo y era un lío cuando hacía la cerveza en la cocina, porque tenía todo oscuro. Decía que no podía entrar luz'. La historia de premios del producto, que luego se llamaría Soko's, comenzó en ese momento, porque la prueba que hizo Boris ganó en el taller de la universidad.
‘Como el producto era muy bueno, en 2020 decidimos formalizar el proyecto, pero nuestra idea en un inicio era hacer una ‘marca blanca' para que bares y restaurantes la vendieran. Para eso decidimos transformar el garage en una micro cervecería, lo cerramos, colocamos puertas, ventanas, revestimos todo con acero inoxidable y cerámica, con pisos y murallas lavables, además de campanas extractoras, y toda la infraestructura', dice Tomás.
Estaban listos para vender el producto cuando vino la pandemia y el mercado al que apostaban, bares y restaurantes, se cerró. ‘Ahí decidimos sacar una marca propia que viene de nuestro apellido Sokorai', relata Tomás.
Partieron con tres variedades y en botella, pero luego migraron a latas, y fueron sumando distintas variedades hasta llegar a las ocho que venden actualmente (ver recuadro). En 2024 ambos renuncian a sus trabajos y se dedican completamente a su cerveza, ganaron un pequeño Sercotec y potenciaron el emprendimiento. El año pasado el incremento de la demanda los obligó a dejar la micro cervecería en el garage y se trasladaron a la comuna de San Bernardo, lo que les permitió pasar de una producción de 2.500 litros a una de 10 mil litros.
‘Al principio el crecimiento fue muy rápido, pero luego bajó, aunque se hizo sostenido. Fuimos abriendo canales de venta y hoy tenemos nuestra web, botillerías y tiendas especializadas, bares y restaurantes, plataformas online de botillerías y ahora entramos al retail a Jumbo, quienes nos buscaron porque querían tener nuestro producto. Eso además de estar en eventos como conciertos y el Oktoberfest', agrega.
Una diferencia muy importante, explica el emprendedor, es haber pasado a la lata. ‘Acentuó nuestro perfil de una cerveza artesanal de alta gama, y nos dio una presentación muy original, ya que nuestros diseños son llamativos y muy coloridos, y juegan con la idea de la calavera', cuenta.
Al momento de definir como se consigue la constancia de su producto, Sokorai dice que es el rigor del proceso. ‘Mi hermano es el maestro cervecero, y es absolutamente obsesivo, y eso es una de las cosas que hace la diferencia, porque esa obsesión permite tener un producto estable y consistente. Si vamos más al detalle, la sanitización de toda la infra es clave, porque la cerveza es muy propensa a la contaminación. Otro punto es la aplicación estricta de las recetas y obviamente con los mejores insumos. Usamos malta y lúpulo de primera calidad y en las que tienen sabor, usamos frambuesa y jengibre 100% natural', relata.
Otro dato llamativo del emprendimiento es que en todo el proceso solo trabajan tres personas. ‘Mi hermano es el maestro cervecero, Ignacio Blank la fuerza de venta y encargado de la logística y yo, que soy ingeniero comercial de la Adolfo Ibáñez, estoy a cargo de las ventas y todo el tema comercial. Nadie nos cree cuando digo que solo somos tres personas', agrega. .
– Tres estilos, tres personalidades
Tomás Socorai describe tres variedades de sus cervezas, de un portafolio que tiene ocho. Nuestra insignia es la Cosmic Walk (Belgian Dark Strong Ale). Con 8,5° de alcohol, muy sobre el promedio de 5° del resto del portafolio, es una cerveza negra de malta tostada, con notas a café y chocolate. ‘Es bien compleja, con un estilo poco común fuera de Bélgica, entonces que la hagamos desde Chile es todo un mérito', cuenta. Otra es Red Passion (Raspberry Blond Ale), una rubia clásica con frambuesa 100% natural, sin colorantes ni saborizantes. De bajo amargor, ácida y frutal, con un tono rosado intenso y 5° de alcohol. Según Tomás, ‘le gusta a hombres y mujeres, pero sobre todo a mujeres'. También tenemos No Worries, una rubia ligera, de 5° y amargor medio, con jengibre 100% natural que según Tomás tiene ese frescor propio del jengibre, sin saborizantes ni colorantes añadidos.
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